Sofia Castelluccio
Poeta recién llegado
Recuerdo esa noche, no puedo olvidar los rasgos marcados de la muerte.
Era tarde, no podía dormir, ya que el peso de la realidad en mi alma me empujaba a seguir los pasos marcados en la tierra húmeda, de un misterioso ser, que según deduje marcaba el camino a la puerta que separa este mundo, del paralelo lugar... místico lugar -eso repetian las voces-
Cuánto más latía mi corazón, más me aferraba a la duda de lo que encontraría tras la puerta. No me tomo mucho tiempo, encontrar la llave, ya que siempre estuvo conmigo; entonces entré directo a la oscuridad.
Caminé unos pasos, era un enorme bosque, cuando oí la melodía de un violín, cada vez más atrapante, poética y desesperada. Así que, intenté seguir cada onda, cada llanto, cada nota musical...Yo sabía lo que estaba buscando; pero no pude evitar distraerme con la melancolía que expresaba una niña en ese terrorífico lugar; estaba sentada sobre un tronco con un vestido desgastado y el cabello oscuro, que parecía sombrear sus lágrimas y hacer más extraño el hecho de estar ahí. Me acerqué con la intención de saber que le sucedía, y le pregunte: ¿por qué esas lágrimas?, entonces ella dijo: Somos dos, siempre fue así, en el pasado fuimos una sola persona. Me dejó con una sensación extraña, pero cuando quise contestar, ya no estaba allí.
La melodía era insistente, cada vez mas poderosa, por lo que seguí adelante para encontrar de donde provenía. Tras tanto andar, observe a pocos pasos, un lago, de tantos árboles poco podía ver, era un hombre vestido de negro, estaba con la niña, ella disfrutaba de la música. Quise comprender su llanto, y entonces me dí cuenta, que la tristeza oculta en el violín y las preocupaciones de ella, se juntaban para evaporarse en ese misterioso lugar, reuniéndome para que conformemos lo que no se dijo, lo que no se escucha, algo inexplicable para mí, por eso nadie puede seguir mis pasos a ese profundo sueño.
Era tarde, no podía dormir, ya que el peso de la realidad en mi alma me empujaba a seguir los pasos marcados en la tierra húmeda, de un misterioso ser, que según deduje marcaba el camino a la puerta que separa este mundo, del paralelo lugar... místico lugar -eso repetian las voces-
Cuánto más latía mi corazón, más me aferraba a la duda de lo que encontraría tras la puerta. No me tomo mucho tiempo, encontrar la llave, ya que siempre estuvo conmigo; entonces entré directo a la oscuridad.
Caminé unos pasos, era un enorme bosque, cuando oí la melodía de un violín, cada vez más atrapante, poética y desesperada. Así que, intenté seguir cada onda, cada llanto, cada nota musical...Yo sabía lo que estaba buscando; pero no pude evitar distraerme con la melancolía que expresaba una niña en ese terrorífico lugar; estaba sentada sobre un tronco con un vestido desgastado y el cabello oscuro, que parecía sombrear sus lágrimas y hacer más extraño el hecho de estar ahí. Me acerqué con la intención de saber que le sucedía, y le pregunte: ¿por qué esas lágrimas?, entonces ella dijo: Somos dos, siempre fue así, en el pasado fuimos una sola persona. Me dejó con una sensación extraña, pero cuando quise contestar, ya no estaba allí.
La melodía era insistente, cada vez mas poderosa, por lo que seguí adelante para encontrar de donde provenía. Tras tanto andar, observe a pocos pasos, un lago, de tantos árboles poco podía ver, era un hombre vestido de negro, estaba con la niña, ella disfrutaba de la música. Quise comprender su llanto, y entonces me dí cuenta, que la tristeza oculta en el violín y las preocupaciones de ella, se juntaban para evaporarse en ese misterioso lugar, reuniéndome para que conformemos lo que no se dijo, lo que no se escucha, algo inexplicable para mí, por eso nadie puede seguir mis pasos a ese profundo sueño.
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