Martín Terán
Poeta recién llegado
Será un recuerdo, serás
la nube de tarde querida
y la lágrima en deshora
El terremoto del camino
se tragó nuestro último baile
perdí tu mano en el desfile
de muerte, escombros y vino
Será una pupila herida
tu forma de espejo eterno
y el color de la partida
Son las cenizas lo que aún suele
pasar frente a mí, y desesperado
recojo, atesorando al oído
fragmentos de tu voz endeble
Será un satélite vano
tu reflejo en un nuevo sol
de auroras boreales lleno
La ola a un ángel se ha llevado
Ascendió, y tomó su mano.
Descendió y nos dejo abandono.
En tus ojos aún veo su aureola, al fondo
Será el veneno en un crisol
La herencia a tus hijos
y el olor del marchito formol
la nube de tarde querida
y la lágrima en deshora
El terremoto del camino
se tragó nuestro último baile
perdí tu mano en el desfile
de muerte, escombros y vino
Será una pupila herida
tu forma de espejo eterno
y el color de la partida
Son las cenizas lo que aún suele
pasar frente a mí, y desesperado
recojo, atesorando al oído
fragmentos de tu voz endeble
Será un satélite vano
tu reflejo en un nuevo sol
de auroras boreales lleno
La ola a un ángel se ha llevado
Ascendió, y tomó su mano.
Descendió y nos dejo abandono.
En tus ojos aún veo su aureola, al fondo
Será el veneno en un crisol
La herencia a tus hijos
y el olor del marchito formol