Dejemos de hablar de la vida como si la conociéramos.
Basta de creernos portadores de verdades absolutas,
que irónicamente son nuestras grandes incertidumbres.
No más palabras, frases intelectuales que dicen explicar lo inexplicable.
¡Qué mentiras digo!
¿ A caso tendría sentido estar pidiendo un sin fin de razones que hacen al hombre
lo que es, y además, escribirlo y me atrevo a decir, de forma casi poética?
¿Estaría cometiendo una hamartía al pedir silencio a aquellas voces que susurran
a sus plumas dolencias e incertidumbres, amores y fantasías, tal cual lo hace mi persona?
Basta de creernos portadores de verdades absolutas,
que irónicamente son nuestras grandes incertidumbres.
No más palabras, frases intelectuales que dicen explicar lo inexplicable.
¡Qué mentiras digo!
¿ A caso tendría sentido estar pidiendo un sin fin de razones que hacen al hombre
lo que es, y además, escribirlo y me atrevo a decir, de forma casi poética?
¿Estaría cometiendo una hamartía al pedir silencio a aquellas voces que susurran
a sus plumas dolencias e incertidumbres, amores y fantasías, tal cual lo hace mi persona?