guillermo rasta
Poeta fiel al portal
Golpes de revolución eran todos esos sueños,
tan limpios
tan bellos,
pero todos esos ecos se dispersaban en la naturalidad del verso,
un incesante deseo de caer en pasión
y olvidar lo material.
Cantar miles de canciones,
con una voz tan singular,
que pueda mover montañas y fronteras,
para unificar toda mi ancha y basta tierra
en una sola idea de hermandad,
en una sola idea de pasión pluricultural
y de sentimientos de verdad...
Pero como pueden ser esos movimientos,
si una piel tan tersa y unos cabellos tan negro crespos...
Como pueden ser los cánticos de las aves,
desde los mas chillantes hasta los mas innombrables por la naturaleza,
no por que el tímpano no lo quiera,
pues esos son los que tienen mas belleza y son de madera cierta.
Presto mi voz para la liberación de los pueblos alto-andinos,
de la selva y de la costa,
pues innumerables años hemos vivido sumergidos
en la república castigadora;
paz sin pan,
libertad sin piedad,
amor sin corazón...
y un himno sin sentir,
sin motivo...
Partiré desde los altos arrecifes
en búsqueda de la verdad pura,
llegaré hasta los mas alejados pueblos
donde no se han inventado curas,
llegaré hasta los lejanos abismos de la crueldad solitara,
llegaré
llegaré,
y mi voz no la dejaré en el viento,
aunque sean muy pocos los vientos,
quien sabe,
quizas una onda pueda mover parte del cielo...
tan limpios
tan bellos,
pero todos esos ecos se dispersaban en la naturalidad del verso,
un incesante deseo de caer en pasión
y olvidar lo material.
Cantar miles de canciones,
con una voz tan singular,
que pueda mover montañas y fronteras,
para unificar toda mi ancha y basta tierra
en una sola idea de hermandad,
en una sola idea de pasión pluricultural
y de sentimientos de verdad...
Pero como pueden ser esos movimientos,
si una piel tan tersa y unos cabellos tan negro crespos...
Como pueden ser los cánticos de las aves,
desde los mas chillantes hasta los mas innombrables por la naturaleza,
no por que el tímpano no lo quiera,
pues esos son los que tienen mas belleza y son de madera cierta.
Presto mi voz para la liberación de los pueblos alto-andinos,
de la selva y de la costa,
pues innumerables años hemos vivido sumergidos
en la república castigadora;
paz sin pan,
libertad sin piedad,
amor sin corazón...
y un himno sin sentir,
sin motivo...
Partiré desde los altos arrecifes
en búsqueda de la verdad pura,
llegaré hasta los mas alejados pueblos
donde no se han inventado curas,
llegaré hasta los lejanos abismos de la crueldad solitara,
llegaré
llegaré,
y mi voz no la dejaré en el viento,
aunque sean muy pocos los vientos,
quien sabe,
quizas una onda pueda mover parte del cielo...