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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

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Visión humana

danie

solo un pensamiento...
Oculto en las sombras escribo estas líneas sin ningún escapulario e indicio de fe ni de luz. Furtivo de las acciones y sus presagios redentores de la moral (falencia de la mente inspirada), de las avemarías y de los padrenuestros, con la íntima carestía del crucifijo partido.
Escondido en mi morada colmada de herpes, nichos de víboras, aguijones de alacranes y elíxires viperinos; con los ojos carroñeros tomo lo que es mío: las ruinas de las cúpulas y sus consejos, las lecciones que dejaron retazos de los harapos de un mendigo, los vicios errabundos que dan orgasmos a mis suspiros y me dejan atónito y con todos los sentidos desnudos, con mis pericias de ratas, con mis artimañas de un andar leproso que se momifica intrínsecamente.

He bebido de un cáliz saturado de ponzoña y sangre derramada por las puritanas vírgenes, esas que con sus auras de beatíficas almas fueron desterradas del paraíso; he fumado los habanos más grandes que jamás hayan visto, los que fuma Luzbel en su trono mientras que con sus garras desmiembra al mundo; he copulado con la muerte y su dulce afición que quema las entrañas y vuelve deforme a la existencia, fiel concubina de los pasajes del limbo.

¿Todo por qué? ¿Por qué se retuerza mi alma sobre las brasas encendidas de un abismo?
Veo a mi alrededor y solo veo kilómetros de nada, eso es la vida: horas pueriles y vacías, y nosotros somos la semilla malsana, el ébano podrido que contamina esa oquedad sin sentido, que la infecta con una epidemia de emporios con reyes sin gloria, de parlamentos sin consenso, de paganismos idiotas e incrédulos (la meretriz de los gusanos que se asusta de nuestros propios cuerpos enfermos).

Porque he conocido la decencia al límite de un derrocado cielo, y he visto a los profanadores extirpar sus velos y violarla con crudeza y fuerza, tanto así que esa decencia se sonroja con vergüenza, hasta puedo decir que esa vergüenza se vuelve un morboso placer, y se desflora su decoro cuando se encumbra el orgullo con una sonrisa sardónica de ramera soberbia.

Rimbaud vivió su temporada en el infierno, Baudelaire se enamoró de las flores del mal, ellos escribieron sobre la historia y sus hechos, yo hoy palpito mi pacto que una vez sellé con el fluido de mis venas (no es con sangre porque, incluso, la he vendido). Un arreglo que sentencia a mi legado antes que mis ancestros nacieran. Así yo ya estaba condenado; la desgracia se evoca de tiempos inmemorables, de eras sin presencia, en donde el hálito de un universo comenzaba a palpitar. Y había una manzana prohibida que más allá de su sabor era un símbolo de lo que se puede hacer o no (normas y reglas que se crean por los hombres y las rompen el peregrino de una ciega justicia que jamás llegará a profesar la luz de un alba), también había una sierpe, una de tantas de las que habitan hoy dentro mío (la adrenalina y su embriaguez por el riesgo, la lujuria y su eterno debate con la consciencia promiscua).

Una marisma de putrefacción corrompe la historia misma; errores, consecuencias, potestad y poder, juicios del saber, todo decantado en las arenas yermas del olvido y sus derruidos terruños que fecundaron mis proles (las larvas en su festín de huesos corroídos). Como si siempre hubo una vocecita demoniaca susurrando en mi mente que me llena de rencor y de lástima por lo vivido.



Es controversial pero el averno y el cielo generan su disputa polémica acá en la tierra, sobre mi cuerpo, sobre mi corazón de piedra y de cristal. Y por más que medite, oculto tras los pasos del polvo rancio de los hechos, llego a la conclusión de que el reloj del tiempo se ha detenido, así yo quedo suspendido en un laberinto infinito de baldíos estériles y de cementerios sin una mísera cala ni un crisantemo, un enorme camposanto sin lápidas y sin nombres para todas mis muertes, son mis defunciones que no tiene ni siquiera una lágrima de bendita lluvia que llore mi ausencia.

Respiro como un fallecido y deambulo como un espectro circundando los patíbulos en los que cuelgan tantos cadáveres por un atroz destino, entre cuervos e ideas con sed y hambre de tantos rostros desechos, de tanta piel y carne envenenada que solo sirve para alimentar los secretos que nunca nadie cuenta de un destierro, y para reafirmar la flaqueza de estar vivo.
 
Oculto en las sombras escribo estas líneas sin ningún escapulario e indicio de fe ni de luz. Furtivo de las acciones y sus presagios redentores de la moral (falencia de la mente inspirada), de las avemarías y de los padrenuestros, con la íntima carestía del crucifijo partido.

Escondido en mi morada colmada de herpes, nichos de víboras, aguijones de alacranes y elixires viperinos; con los ojos carroñeros tomo lo que es mío: las ruinas de las cúpulas y sus consejos, las lecciones que dejaron retazos de los harapos de un mendigo, los vicios errabundos que dan orgasmos a mis suspiros y me dejan atónito y con todos los sentidos desnudos, con mis pericias de ratas, con mis artimañas de un andar leproso que se momifica intrínsecamente.

He bebido de un cáliz saturado de ponzoña y sangre derramada por las puritanas vírgenes, esas que con sus auras de beatíficas almas fueron desterradas del paraíso; he fumado los habanos más grandes que jamás hayan visto, los que fuma Luzbel en su trono mientras que con sus garras desmiembra al mundo; he copulado con la muerte y su dulce afición que quema las entrañas y vuelve deforme a la existencia, fiel concubina de los pasajes del limbo.

¿Todo por qué? ¿Por qué se retuerza mi alma sobre las brasas encendidas de un abismo?
Veo a mi alrededor y solo veo kilómetros de nada, eso es la vida: horas pueriles y vacías, y nosotros somos la semilla malsana, el ébano podrido que contamina esa oquedad sin sentido, que la infecta con una epidemia de emporios con reyes sin gloria, de parlamentos sin consenso, de paganismos idiotas e incrédulos (la meretriz de los gusanos que se asusta de nuestros propios cuerpos enfermos).

Porque he conocido la decencia al límite de un derrocado cielo, y he visto a los profanadores extirpar sus velos y violarla con crudeza y fuerza, tanto así que esa decencia se sonroja con vergüenza, hasta puedo decir que esa vergüenza se vuelve un morboso placer, y se desflora su decoro cuando se encumbra el orgullo con una sonrisa sardónica de ramera soberbia.

Rimbaud vivió su temporada en el infierno, Baudelaire se enamoró de las flores del mal, ellos escribieron sobre la historia y sus hechos, yo hoy palpito mi pacto que una vez sellé con el fluido de mis venas (no es con sangre porque, incluso, la he vendido). Un arreglo que sentencia a mi legado antes que mis ancestros nacieran. Así yo ya estaba condenado; la desgracia se evoca de tiempos inmemorables, de eras sin presencia, en donde el hálito de un universo comenzaba a palpitar. Y había una manzana prohibida que más allá de su sabor era un símbolo de lo que se puede hacer o no —normas y reglas que se crean por los hombres y las rompe el peregrino de una ciega justicia que jamás llegará a profesar la luz de un alba—. También había una sierpe, una de tantas de las que habitan hoy dentro de mí: la adrenalina y su embriaguez por el riesgo, la lujuria y su eterno debate con la consciencia promiscua.

Una marisma de putrefacción corrompe la historia misma: errores, consecuencias, potestad y poder; juicios del saber, todo decantado en las arenas yermas del olvido y sus derruidos terruños que fecundaron mis proles (las larvas en su festín de huesos corroídos). Como si siempre hubo una vocecita demoníaca susurrando en mi mente que me llena de rencor y de lástima por lo vivido.

Es controversial pero el averno y el cielo generan su disputa polémica acá en la tierra, sobre mi cuerpo, sobre mi corazón de piedra y de cristal. Y por más que medite, oculto tras los pasos del polvo rancio de los hechos, llego a la conclusión de que el reloj del tiempo se ha detenido, así yo quedo suspendido en un laberinto infinito de baldíos estériles y de cementerios sin una mísera cala, ni un crisantemo. Un enorme camposanto sin lápidas y sin nombres para todas mis muertes, son mis defunciones que no tienen ni siquiera una lágrima de bendita lluvia que llore mi ausencia.

Respiro como un fallecido y deambulo como un espectro circundando los patíbulos en los que cuelgan tantos cadáveres por un atroz destino, entre cuervos e ideas con sed y hambre de tantos rostros desechos, de tanta piel y carne envenenada que solo sirve para alimentar los secretos que nunca nadie cuenta de un destierro, y para reafirmar la flaqueza de estar vivo.






Lo que está en verde; la sintaxis, te lo dejo lo acomodes a tu gusto...

Lo primero de las preguntas, creo yo que quedaría mejor un "para qué"

¿Y todo para qué? ¿Para que se retuerza mi alma sobre las brasas encendidas de un abismo?


Como si siempre hubiese/hubiera habido una vocecitaMás a mi gusto

Como si siempre hubiese tenido una vocecita...



Besos!
 
Gracias amiga por tu paso y sobre todo por tu tiempo…

elixir
o elíxir.
(Del lat. cient. elixir, este del ár. clás. al'iksīr, y este del gr. ξηρά, sustancias secas).
1. m. piedra filosofal.
2. m. Licor compuesto de diferentes sustancias medicinales, disueltas por lo regular en alcohol.
3. m. Medicamento o remedio maravilloso.
4. m. Alq. Sustancia esencial de un cuerpo.
Elixires o elíxires: se puede escribir tanto con tilde o sin tilde según la rae.

Lo mismo ocurre con la palabra demoniaco o demoníaco.

Algo parecido ocurre con casi todas las palabras terminadas en “iaco” …menos para “cariaco” y “ajiaco”.

¿POR QUÉ SON VÁLIDAS LAS DOS FORMAS?

Muchas palabras que han sido formadas con el sufijo -iaco aceptan las dos variantes (-iaco e -íaco): demoniaco/demoníaco, afrodisiaco/afrodisíaco, austriaco/austríaco, cardiaco/cardíaco… Esto se debe a que la forma -iaco mantiene la acentuación latina, pues la gran mayoría de ellas tiene origen latino; mientras que la forma -íaco tiende a la pronunciación esdrújula propias del griego.

Esta doble posibilidad no se da en cariaco ni en ajiaco porque se trataría de indigenismos; sin embargo, en el Diccionario de americanismos (2010) sí aparece la forma venezolana ajíaco como variante de ajiaco.

¿Todo por qué? ¿Por qué se retuerza mi alma sobre las brasas encendidas de un abismo?
Lo primero de las preguntas, creo yo que quedaría mejor un "para qué"

¿Y todo para qué? ¿Para que se retuerza mi alma sobre las brasas encendidas de un abismo?
Tomo tu sugerencia, podría generar menos ruido…
¿Ese “para qué” te comiste la tilde, no?


Como si siempre hubiese tenido una vocecita...
SIN DUDA ALGUNA SUENA MEJOR.

Gracias nuevamente y un abrazo.
Por cierto, sí, me gusta Rimbaud pero no hay mucho de él ya que fue un escritor que abandonó las letras muy joven.
 
¿Y todo para qué? ¿Para que se retuerza mi alma sobre las brasas encendidas de un abismo?
Tomo tu sugerencia, podría generar menos ruido…
¿Ese “para qué” te comiste la tilde, no?

No... No me la comí...

En la primera pregunta lo haces directo ¿para qué...? o ¿por qué...? has hecho todo eso

Luego das una posible respuesta pero no es una afirmación...


¿Para qué (con qué objetivo, por qué razón) lo hice?

Para que mi alma se retuerza... porque mi alma debe retorcerse... con el objetivo de que mi alma se retuerza...


Pero no lo afirmas, sigue siendo una pregunta ¿será que fue para eso?

También pudiste expresarlo así:

Para que se retuerza mi alma sobre las brasas encendidas de un abismo (?)

En fin, no se necesita ni reglas, simple sentido común. Otro ejemplo:

¿Por qué la besé? ¿Por qué en el fondo siempre me gustó? Lo ves, no tiene sentido, pareciera que preguntas
el por qué te gustaba en el fondo, no que estuvieses preguntando si el hecho de besarla pudo suceder
porque sin darte cuenta siempre te gustó

¿Me explico?

Es que no estoy muy centrada hoy... no sé si se me entiende.
 
No... No me la comí...

En la primera pregunta lo haces directo ¿para qué...? o ¿por qué...? has hecho todo eso

Luego das una posible respuesta pero no es una afirmación...


¿Para qué (con qué objetivo, por qué razón) lo hice?

Para que mi alma se retuerza... porque mi alma debe retorcerse... con el objetivo de que mi alma se retuerza...


Pero no lo afirmas, sigue siendo una pregunta ¿será que fue para eso?

También pudiste expresarlo así:

Para que se retuerza mi alma sobre las brasas encendidas de un abismo (?)

En fin, no se necesita ni reglas, simple sentido común. Otro ejemplo:

¿Por qué la besé? ¿Por qué en el fondo siempre me gustó? Lo ves, no tiene sentido, pareciera que preguntas
el por qué te gustaba en el fondo, no que estuvieses preguntando si el hecho de besarla pudo suceder
porque sin darte cuenta siempre te gustó

¿Me explico?

Es que no estoy muy centrada hoy... no sé si se me entiende.



Si te entiendo, amiga.

Acepto todas las sugerencias que me das y te lo agradezco mucho.

Pero sigo pensando que esto son dos preguntas distintas.

Seguramente me habré expresado mal antes ya que no es tan fácil digerir. No es error tuyo, lo haces perfecto, yo no supe cómo llegar al concepto.

Pero son dos preguntas distintas, y acá te lo explico.

¿Todo por qué? ¿Por qué se retuerza mi alma sobre las brasas encendidas de un abismo?

¿Todo por qué? Por qué tanta penuria, por qué tanto sufrimiento, por qué tanto mal, tanto dolor, tanta oscuridad…

Tal vez al “todo por qué” le faltaron los signos suspensivos, para que se entienda mejor.

Y esto es otra pregunta ¿Por qué se retuerza mi alma sobre las brasas encendidas de un abismo?

Igual te digo, son fallos míos, tu trabajo lo haces perfecto y me encanta como lo haces, obviamente, no solo para que vos te comas los garrones las traigo (jajaja) si no que todos los que saben participen y me ayuden a mejorar.

;)

Gran trabajo Ro, un abrazo y gracias.

Posdata: Disculpa que antes no te respondí, es que a veces tengo mis “idas” fuera del mundo.
 
Última edición:
Y esto es otra pregunta ¿Por qué se retuerza mi alma sobre las brasas encendidas de un abismo?

Vos sabés que sé que es otra pregunta, pero no la entiendo...

Aunque no estuviera la anterior...

Si fuera un "por qué se retuerce mi alma....

Lo entendería como pregunta independiente a la anterior.

Ese qué me hace ruido cuando estás dando una respuesta
dentro de la pregunta...


Pero bueno... Capaz se pase alguien más que pueda aportar
algo para que nos entendamos jajaja


Sorry, se pasó moverlo, ya lo corro

Besos
 
Vos sabés que sé que es otra pregunta, pero no la entiendo...

Aunque no estuviera la anterior...

Si fuera un "por qué se retuerce mi alma....

Lo entendería como pregunta independiente a la anterior.

Ese qué me hace ruido cuando estás dando una respuesta
dentro de la pregunta...


Pero bueno... Capaz se pase alguien más que pueda aportar
algo para que nos entendamos jajaja


Sorry, se pasó moverlo, ya lo corro

Besos


[FONT=&quot]Ahí está el error…

Puse retuerza en subjuntivo cuando es retuerce en imperativo

Me retorcer. Dios parezco comanche como escribo hablo.
Jajaja

Ya está solucionado.
Un abrazo.
 

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