lesmo
Poeta veterano en el portal
VERSOS PASCUALES
Nada puede la muerte en esta noche
que presagia los triunfos de los triunfos,
la piedra tiene el peso de una pluma
y rodará con el más leve impulso.
Qué lejanos los gritos del Calvario,
no se oyen de allí ni los murmullos,
ni resuena en la Vía Dolorosa
el abyecto clamor de los tumultos.
Se evaporan aceites y perfumes
e inundan los espacios en el túmulo,
esta noche, sin noche, las candelas
luciendo borrarán el color bruno.
Esta noche cadenas y grilletes
liberarán por miles a los pulsos,
no habrá presos ni lóbregas mazmorras,
caerán por los suelos con sus muros.
Esta noche es tan clara como el día,
esta noche los tristes taciturnos
se alzarán dando pasos vigorosos,
tan erguidos irán como los juncos.
Esta noche, será de primavera,
serán verdes los tallos ayer mustios,
se combarán las ramas de los árboles
cargadas con el peso de los frutos.
Esta noche dichoso canta Dimas
unánime a los coros de los mudos,
la cera de la abeja se derrite
y el pabilo es el faro, y marca el rumbo.
Esta noche tan solo es de la aurora,
de hermoso rosicler de color único,
se hablará del oriente al occidente
un idioma que entienda todo el mundo.
Esta noche es la noche que propicia
que se enciendan los cirios uno a uno,
es la noche del fuego que en torrente
el orbe cruza con incesante flujo.
Esta noche es la noche del incienso,
que asciende con purísimos efluvios,
los templos todos llenarán sus naves
con sus nubes ingrávidas de humo.
Esta noche, sin noche, los cipreses
orientan el sendero a los difuntos,
el que lleva a los reinos donde solo
su costado es el gran salvoconducto.
Esta noche se escucha un solo himno,
solamente un pregón claro y rotundo,
es la noche de Pascua y el sudario
se ha quedado vacío en el sepulcro.
Nada puede la muerte en esta noche
que presagia los triunfos de los triunfos,
la piedra tiene el peso de una pluma
y rodará con el más leve impulso.
Qué lejanos los gritos del Calvario,
no se oyen de allí ni los murmullos,
ni resuena en la Vía Dolorosa
el abyecto clamor de los tumultos.
Se evaporan aceites y perfumes
e inundan los espacios en el túmulo,
esta noche, sin noche, las candelas
luciendo borrarán el color bruno.
Esta noche cadenas y grilletes
liberarán por miles a los pulsos,
no habrá presos ni lóbregas mazmorras,
caerán por los suelos con sus muros.
Esta noche es tan clara como el día,
esta noche los tristes taciturnos
se alzarán dando pasos vigorosos,
tan erguidos irán como los juncos.
Esta noche, será de primavera,
serán verdes los tallos ayer mustios,
se combarán las ramas de los árboles
cargadas con el peso de los frutos.
Esta noche dichoso canta Dimas
unánime a los coros de los mudos,
la cera de la abeja se derrite
y el pabilo es el faro, y marca el rumbo.
Esta noche tan solo es de la aurora,
de hermoso rosicler de color único,
se hablará del oriente al occidente
un idioma que entienda todo el mundo.
Esta noche es la noche que propicia
que se enciendan los cirios uno a uno,
es la noche del fuego que en torrente
el orbe cruza con incesante flujo.
Esta noche es la noche del incienso,
que asciende con purísimos efluvios,
los templos todos llenarán sus naves
con sus nubes ingrávidas de humo.
Esta noche, sin noche, los cipreses
orientan el sendero a los difuntos,
el que lleva a los reinos donde solo
su costado es el gran salvoconducto.
Esta noche se escucha un solo himno,
solamente un pregón claro y rotundo,
es la noche de Pascua y el sudario
se ha quedado vacío en el sepulcro.