dark-maiden
Poeta fiel al portal
Habeís violado mi vida, jugasteís como el recién nacido con la cuna.
Yo era vuestro desahogo, yo era vuestra amarga alegría; vuestro esterotipo falló.
Empecé a odiar a ese género con nombre humano, aspecto de animal y alma de esqueleto carcomido.
Yo no existía pero en realidad vuestra alegría era vuestra inexistencia.
Me escondí entre mis propios huesos, pero ahora puedo decir que soy la muerta que os llevó a la tumba.
Con mis manos pintadas de intenso y hermoso carmín recojo el veneno con el que os alimentabaís, veneno que aseguraba vuestra supervivencia.
Me matasteís con vuestros afilados cuchillos, palabras que penetraban en mi ser.
Ahora yo os doy a probar la materialidad del cuchillo, mis recuerdos son mi navaja y vuestros hechos los culpables.
Fingí sentirlo, pero lo único que sentí fue mi venganza entre falsas lágrimas de vuestros "creadores".
Ahora me paseo por el cementerio, a la hora en que el viento despoja a los nichos de sus flores, y su aroma cubre la putrefacción de vuestra insulsa descomposición.
Violasteís mi vida, pero yo ahora profano vuestra tumba, aunque en realidad acelero vuestra permanente extinción.
Quemo vuestros huesos y miro como el fuego va consumiendo vuestra inútil calavera, pero también veo lo mucho que os llevasteís de mi y guardasteís en vuestras entrañas.
No podía permitir que mis suspiros quedaran enterrados con vosotros.
Exterminé lo poco que quedaba de vosotros, ahora mi corazón no padece y todo mi ser se libera del peso de vuestras palabras de mosca.
Encomendé al fuego vuestro último aliento y así lo hizo.
Ahora el cementerio es un resplandor de luz y vuestras cenizas su hermosa posesión.
Yo era vuestro desahogo, yo era vuestra amarga alegría; vuestro esterotipo falló.
Empecé a odiar a ese género con nombre humano, aspecto de animal y alma de esqueleto carcomido.
Yo no existía pero en realidad vuestra alegría era vuestra inexistencia.
Me escondí entre mis propios huesos, pero ahora puedo decir que soy la muerta que os llevó a la tumba.
Con mis manos pintadas de intenso y hermoso carmín recojo el veneno con el que os alimentabaís, veneno que aseguraba vuestra supervivencia.
Me matasteís con vuestros afilados cuchillos, palabras que penetraban en mi ser.
Ahora yo os doy a probar la materialidad del cuchillo, mis recuerdos son mi navaja y vuestros hechos los culpables.
Fingí sentirlo, pero lo único que sentí fue mi venganza entre falsas lágrimas de vuestros "creadores".
Ahora me paseo por el cementerio, a la hora en que el viento despoja a los nichos de sus flores, y su aroma cubre la putrefacción de vuestra insulsa descomposición.
Violasteís mi vida, pero yo ahora profano vuestra tumba, aunque en realidad acelero vuestra permanente extinción.
Quemo vuestros huesos y miro como el fuego va consumiendo vuestra inútil calavera, pero también veo lo mucho que os llevasteís de mi y guardasteís en vuestras entrañas.
No podía permitir que mis suspiros quedaran enterrados con vosotros.
Exterminé lo poco que quedaba de vosotros, ahora mi corazón no padece y todo mi ser se libera del peso de vuestras palabras de mosca.
Encomendé al fuego vuestro último aliento y así lo hizo.
Ahora el cementerio es un resplandor de luz y vuestras cenizas su hermosa posesión.
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