Es viento lo que va,
poco a poco por aquí.
Pero tú que eres la que lleva,
a este poeta hasta allí.
Donde puedes darme un beso,
en la boca solo por una vez.
Aunque mi condena dependa de eso,
fíjate hasta llega mi estupidez.
Llueve a fuera y adentro,
lagrimas de tu ausencia son.
Una laguna que si coges un metro,
mide casi como mí corazón.
Cuando tú hablas cerca de mí,
siento que de buena emoción me viene vendaval.
De pasión perdida en tu cuerpo,
cuando en ti yo pierdo el tiempo.
Ven y dame tu paraguas,
que si me mojo .
Se rompe aquellas palabras,
con la que mi ser enojó.
Por la maldita manía de no tenerte,
la que sigo sin saber resolver.
Que quieres que empiece a contarte,
si por ti más no puedo enloquecer.
Pero tú ves que aquí sigo,
morena ven y cuéntame a susurro.
Si al fin te quedarás conmigo,
si ya podre subir a tú bello cerro.
Para ver como es el cielo aquel,
que tú dibujaste sin papel.
El cristal ya no puede,
seguir dejando que mis lagrimas continúen mojándolo.
A pesar que con mis ojos arde,
el cristal que seguir separándolo.
Aquello que nosotros no tenemos,
lo que se funde en aquellos brazos.
Cuando tú haces hablar tus labios y es mágico,
que hagas con sueños un océano más gran del atlántico.
poco a poco por aquí.
Pero tú que eres la que lleva,
a este poeta hasta allí.
Donde puedes darme un beso,
en la boca solo por una vez.
Aunque mi condena dependa de eso,
fíjate hasta llega mi estupidez.
Llueve a fuera y adentro,
lagrimas de tu ausencia son.
Una laguna que si coges un metro,
mide casi como mí corazón.
Cuando tú hablas cerca de mí,
siento que de buena emoción me viene vendaval.
De pasión perdida en tu cuerpo,
cuando en ti yo pierdo el tiempo.
Ven y dame tu paraguas,
que si me mojo .
Se rompe aquellas palabras,
con la que mi ser enojó.
Por la maldita manía de no tenerte,
la que sigo sin saber resolver.
Que quieres que empiece a contarte,
si por ti más no puedo enloquecer.
Pero tú ves que aquí sigo,
morena ven y cuéntame a susurro.
Si al fin te quedarás conmigo,
si ya podre subir a tú bello cerro.
Para ver como es el cielo aquel,
que tú dibujaste sin papel.
El cristal ya no puede,
seguir dejando que mis lagrimas continúen mojándolo.
A pesar que con mis ojos arde,
el cristal que seguir separándolo.
Aquello que nosotros no tenemos,
lo que se funde en aquellos brazos.
Cuando tú haces hablar tus labios y es mágico,
que hagas con sueños un océano más gran del atlántico.