rodrigotoro
Poeta adicto al portal
CAPITULO TRECE:
DEPREDADOR...
Las horas pasaron con lenta y punzante dolor para Alicia. Su piel reaccionó, cayéndose a pedazos y estigmatizando cada centímetro de su cuerpo y las encías, derrotadas por el nacimiento de los colmillos, se carcomieron en su totalidad sumergiéndole en un océano de lacerante fiebre y padecimiento atroces .Su organismo, en un pick de mutación, llegó a registrar los 52 grados de temperatura ..Era como sacar una avellana desde su cascara: solo podía hacerse por medio de golpes secos y contundentes sobre la piedra
Y después de esas setenta y dos horas de agonía Alicia floreció a su realidad de vampiro. Lo hizo con una sed desesperante, y sintiéndose todopoderosa y llena de ira
Al levantarse voló desde un lado a otro de la habitación acostumbrándose a los nuevos alcances de su cuerpo; Sus reflejos atiborrados de mejorías le permitían ver lo que sucedía al otro lado de la gruesa pared del cuarto Incluso, podía escuchar el latido del corazón de los transeúntes que deambulaban por la calle El olor de su sudor, el perfume de almacén y el polvo en suspensión era una cantidad de información que resultaba caótica y abrumadora en parte Pero lo disfrutaba.
Invitada a salir por Alejandra, quien había aguardado estoicamente junto a su compañera cada instante de su metamorfosis, pisaron el pavimento
Las luces de neón plano picaban la oscuridad con sus voces amarillentas; algunos vehículos, escasos y raudos, se atropellaban en su celeridad
-ALICIA: ¡No siento el viento en mi cara !
-ALEJANDRA: ni sabrás más lo que es amargo o dulce, Ni sentirás frio Aprenderás a amar a la luna y odiar al sol Pero ahora, Ludávica, debemos comer Sígueme...
-ALICIA: Lo haré -Ambas caminaron en silencio. Al doblar una esquina pudieron ver un individuo regordete y de pelo cano enfrascado en un caluroso debate con una chica dentro de un vehículo color verde oscuro. Alejandra le hizo un gesto a Alicia, y ambas esperaron. A los pocos segundos la mujer descendió del automóvil y dando un portazo salió corriendo. El hombre aguardó un par de segundos y le siguió. Alejandra se movió primero y en cuestión de segundos, y aprovechando la absoluta soledad de la calle producto la avanzada hora, tomó al individuo por el rostro elevándose ambos velozmente hasta el techo de un local comercial de construcción solida. El hombre se azotó contra el macizo y áspero cemento; y Alejandra, para inmovilizarle, le mordió una pierna desgarrando los tejidos y exponiendo la tibia. él dolor le hizo gritar como un animal; con el rostro desencajado intentó arrastrarse, pero al retroceder chocó contra las piernas de una segunda Depredadora ..Alicia, hambrienta, le sujetó por los hombros enterrándole los colmillos en el cuello sobre las marcadas venas que se sobre exponían por la vascularización producto del esfuerzo; Alicia gruñó, liberando la rabia y ansiedad acumuladas durante el periodo de transformación los brazos del desgraciado se agitaban con la fuerza de aspas de molinos de viento, pero fueron incapaces de parar el ataque de su verdugo oscuro; Alicia soltó a su víctima, y esta, aún con vida, reunió hasta la última gota de adrenalina y fuerza y se comenzó a arrastrar otra vez .Alicia, entonces, y luego de saborear cada centímetro cubico de aquél rojo y amargo líquido en su boca, se abalanzó nuevamente sobre el desdichado infeliz clavándole otra vez y con una infinita fiereza los colmillos cercenando carne y músculos. La Sangría fue indescriptible .succionó hasta el último insuflo de vida en el cuerpo de aquella desgraciada presa
.Sus ojos rojos brillaban como antorchas: Y el bautismo de sangre estaba concluido ..
Las horas pasaron con lenta y punzante dolor para Alicia. Su piel reaccionó, cayéndose a pedazos y estigmatizando cada centímetro de su cuerpo y las encías, derrotadas por el nacimiento de los colmillos, se carcomieron en su totalidad sumergiéndole en un océano de lacerante fiebre y padecimiento atroces .Su organismo, en un pick de mutación, llegó a registrar los 52 grados de temperatura ..Era como sacar una avellana desde su cascara: solo podía hacerse por medio de golpes secos y contundentes sobre la piedra
Y después de esas setenta y dos horas de agonía Alicia floreció a su realidad de vampiro. Lo hizo con una sed desesperante, y sintiéndose todopoderosa y llena de ira
Al levantarse voló desde un lado a otro de la habitación acostumbrándose a los nuevos alcances de su cuerpo; Sus reflejos atiborrados de mejorías le permitían ver lo que sucedía al otro lado de la gruesa pared del cuarto Incluso, podía escuchar el latido del corazón de los transeúntes que deambulaban por la calle El olor de su sudor, el perfume de almacén y el polvo en suspensión era una cantidad de información que resultaba caótica y abrumadora en parte Pero lo disfrutaba.
Invitada a salir por Alejandra, quien había aguardado estoicamente junto a su compañera cada instante de su metamorfosis, pisaron el pavimento
Las luces de neón plano picaban la oscuridad con sus voces amarillentas; algunos vehículos, escasos y raudos, se atropellaban en su celeridad
-ALICIA: ¡No siento el viento en mi cara !
-ALEJANDRA: ni sabrás más lo que es amargo o dulce, Ni sentirás frio Aprenderás a amar a la luna y odiar al sol Pero ahora, Ludávica, debemos comer Sígueme...
-ALICIA: Lo haré -Ambas caminaron en silencio. Al doblar una esquina pudieron ver un individuo regordete y de pelo cano enfrascado en un caluroso debate con una chica dentro de un vehículo color verde oscuro. Alejandra le hizo un gesto a Alicia, y ambas esperaron. A los pocos segundos la mujer descendió del automóvil y dando un portazo salió corriendo. El hombre aguardó un par de segundos y le siguió. Alejandra se movió primero y en cuestión de segundos, y aprovechando la absoluta soledad de la calle producto la avanzada hora, tomó al individuo por el rostro elevándose ambos velozmente hasta el techo de un local comercial de construcción solida. El hombre se azotó contra el macizo y áspero cemento; y Alejandra, para inmovilizarle, le mordió una pierna desgarrando los tejidos y exponiendo la tibia. él dolor le hizo gritar como un animal; con el rostro desencajado intentó arrastrarse, pero al retroceder chocó contra las piernas de una segunda Depredadora ..Alicia, hambrienta, le sujetó por los hombros enterrándole los colmillos en el cuello sobre las marcadas venas que se sobre exponían por la vascularización producto del esfuerzo; Alicia gruñó, liberando la rabia y ansiedad acumuladas durante el periodo de transformación los brazos del desgraciado se agitaban con la fuerza de aspas de molinos de viento, pero fueron incapaces de parar el ataque de su verdugo oscuro; Alicia soltó a su víctima, y esta, aún con vida, reunió hasta la última gota de adrenalina y fuerza y se comenzó a arrastrar otra vez .Alicia, entonces, y luego de saborear cada centímetro cubico de aquél rojo y amargo líquido en su boca, se abalanzó nuevamente sobre el desdichado infeliz clavándole otra vez y con una infinita fiereza los colmillos cercenando carne y músculos. La Sangría fue indescriptible .succionó hasta el último insuflo de vida en el cuerpo de aquella desgraciada presa
.Sus ojos rojos brillaban como antorchas: Y el bautismo de sangre estaba concluido ..
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