Yani MarMar
Poeta recién llegado
Voz dulce, amable, simpática, ordenada. Te reconozco entre el bullicio, en la distancia, en la risa, en el enfado, pero no acierto aún a ponerte cara.
Te imagino en un ser bello, pero no sé si acierto en ello.
Voces que acarician mis oídos, llegan a mis entrañas, ordenan mis emosiones y calman mis ansias.
Un ser irreconocible aún, por el que sientes simpatía en intentas imaginar con pocas probabilidades de acertar.
Llegado el momento de la fusión entre sonido y materia, surgen extrañesas, cohibiciones, timideces y un no sé qué inevitable que desaparece cuando la voz te convence de que se trata de ese ser encantador detrás del teléfono, al que siempre agradeces escuchar.
Y es que lo que más nos enamora no es siempre aquello que se logra ver.
Te imagino en un ser bello, pero no sé si acierto en ello.
Voces que acarician mis oídos, llegan a mis entrañas, ordenan mis emosiones y calman mis ansias.
Un ser irreconocible aún, por el que sientes simpatía en intentas imaginar con pocas probabilidades de acertar.
Llegado el momento de la fusión entre sonido y materia, surgen extrañesas, cohibiciones, timideces y un no sé qué inevitable que desaparece cuando la voz te convence de que se trata de ese ser encantador detrás del teléfono, al que siempre agradeces escuchar.
Y es que lo que más nos enamora no es siempre aquello que se logra ver.
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