UNA MENTIRA
La verdad ahoga mis decires,
de mis versos, los vocablos rotos;
de tus flores, las hojas marchitas;
de mis sueños... queda ya muy poco.
Tú, con esa lealtad en los ojos;
yo, tocando esta duda infinita,
sin querer leer la verdad escrita
con engaños, de tus labios rojos.
¡Que hábil!
Tu traslúcida mirada pretende
camuflar tus faltas con las mías.
¡Que escondida estaba tu alma arpía,
o que iluso era este corazón invidente!
Victoriosa ante mi, tu hiel viertes;
mímesis de la verdad, con maestría.
Mariposa ponzoñosa, quien lo diría
tu veneno-falsedad no es lo que duele...
Pues se podrá ocultar el pecado,
tachando de mentiras las mentiras;
pero el corazón, no se jura inmaculado,
reclamando perfección con tal hipocresía.
K. Pacheco B.
La verdad ahoga mis decires,
de mis versos, los vocablos rotos;
de tus flores, las hojas marchitas;
de mis sueños... queda ya muy poco.
Tú, con esa lealtad en los ojos;
yo, tocando esta duda infinita,
sin querer leer la verdad escrita
con engaños, de tus labios rojos.
¡Que hábil!
Tu traslúcida mirada pretende
camuflar tus faltas con las mías.
¡Que escondida estaba tu alma arpía,
o que iluso era este corazón invidente!
Victoriosa ante mi, tu hiel viertes;
mímesis de la verdad, con maestría.
Mariposa ponzoñosa, quien lo diría
tu veneno-falsedad no es lo que duele...
Pues se podrá ocultar el pecado,
tachando de mentiras las mentiras;
pero el corazón, no se jura inmaculado,
reclamando perfección con tal hipocresía.
K. Pacheco B.