Laidia
Poeta fiel al portal
Presiono mi herida,
¡Sangre no quiero dejarte escapar!
Que lo que eso acarrea
es la inmortalidad.
En medio de esta plaza,
me han dañado brutalmente,
me han dado muerte,
lo más seguro por venganza.
Maldita daga,
¡Mi alma te vas a llevar!
Eres de oro y esmeraldas,
¡Mucho tuvieron que pagar!
Yo no he sido caballero,
más a nada tengo miedo,
e sido un asaltante fabuloso,
sabiendo que solo uno sale ileso.
Cuando venga la parca,
¡Por Dios! Que no tenga piedad,
no la he temido en mi vida,
y ahora será igual.
¿Quien me llevará a mi tumba?
Ni mi asesino quiso esperar
a que la muerte llevara,
el fin que cerca está.
En el centro de esta plaza,
mi cuerpo hasta el alba estará,
que se lo lleven los soldados,
nadie más se atreverá
¡Sangre no quiero dejarte escapar!
Que lo que eso acarrea
es la inmortalidad.
En medio de esta plaza,
me han dañado brutalmente,
me han dado muerte,
lo más seguro por venganza.
Maldita daga,
¡Mi alma te vas a llevar!
Eres de oro y esmeraldas,
¡Mucho tuvieron que pagar!
Yo no he sido caballero,
más a nada tengo miedo,
e sido un asaltante fabuloso,
sabiendo que solo uno sale ileso.
Cuando venga la parca,
¡Por Dios! Que no tenga piedad,
no la he temido en mi vida,
y ahora será igual.
¿Quien me llevará a mi tumba?
Ni mi asesino quiso esperar
a que la muerte llevara,
el fin que cerca está.
En el centro de esta plaza,
mi cuerpo hasta el alba estará,
que se lo lleven los soldados,
nadie más se atreverá