Blanco
Poeta recién llegado
Lamento conmoverme con tanta facilidad,
Pero tu presencia me es sin igual.
No pretendo enloquecerme, no con tanta destreza
Porque eres lo que deseo pero tengo que aguardar la paciencia.
Tu voz, una tenue melodía para mis odios por las mañanas
Me encaminas cada día con ese sentimiento de nostalgia.
Esa dócil piel que alimenta mi deseo exhaustivo
Tu calor sigue siendo mi droga que sosiega la ansiedad de poseerte
Aún sigo extrañando tu roce que desarmaba cada parte de mi ser
Juro que es propio de mí recordarte cada noche
Jamás pasa un amanecer en el que no caigas en mi cabeza.
Odio tu aroma, tu voz, tu calor, tu corteza, tu ser contenedor, el suspiro en otro oído…
No puedo fiarme una vida de lágrimas pero me garantizo un sólo deseo
Tu vida unida a la felicidad que brinda su sonrisa
La luz que transmiten sus ojos que te llenan el alma de anhelos
De esperanzas, que yo, prometo no estorbar
Prometo no retrasar tu partida
Prometo esquivarte en cada esquina
Prometo bajar la mirada y seguir con mi vida
Prometo cargar la responsabilidad
Tan sólo si ella es capaz de dibujarte una sonrisa
Capaz de besarte y acariciar tus mejillas
Capaz de viajar por tus vertebras rozando cada costilla
Capaz de escuchar incesablemente tu corazón, asegurándose cada día tú continua respiración
Capaz de sentir cada parte de tu cuerpo sin reiterar las huellas
Capaz de explorar tus punto débiles, aprovechándose de ellos
Capaz de jugar con tantas palabras que la desangren internamente…
Capaz de luchar por una despectiva expresión como señal de una vana consideración…
Se los concibo procurando olvidar coda gota de sudor que corría por aquel ventanal…
Porque eres lo que deseo pero tengo que aguardar la paciencia.
Tu voz, una tenue melodía para mis odios por las mañanas
Me encaminas cada día con ese sentimiento de nostalgia.
Esa dócil piel que alimenta mi deseo exhaustivo
Tu calor sigue siendo mi droga que sosiega la ansiedad de poseerte
Aún sigo extrañando tu roce que desarmaba cada parte de mi ser
Juro que es propio de mí recordarte cada noche
Jamás pasa un amanecer en el que no caigas en mi cabeza.
Odio tu aroma, tu voz, tu calor, tu corteza, tu ser contenedor, el suspiro en otro oído…
No puedo fiarme una vida de lágrimas pero me garantizo un sólo deseo
Tu vida unida a la felicidad que brinda su sonrisa
La luz que transmiten sus ojos que te llenan el alma de anhelos
De esperanzas, que yo, prometo no estorbar
Prometo no retrasar tu partida
Prometo esquivarte en cada esquina
Prometo bajar la mirada y seguir con mi vida
Prometo cargar la responsabilidad
Tan sólo si ella es capaz de dibujarte una sonrisa
Capaz de besarte y acariciar tus mejillas
Capaz de viajar por tus vertebras rozando cada costilla
Capaz de escuchar incesablemente tu corazón, asegurándose cada día tú continua respiración
Capaz de sentir cada parte de tu cuerpo sin reiterar las huellas
Capaz de explorar tus punto débiles, aprovechándose de ellos
Capaz de jugar con tantas palabras que la desangren internamente…
Capaz de luchar por una despectiva expresión como señal de una vana consideración…
Se los concibo procurando olvidar coda gota de sudor que corría por aquel ventanal…
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