Diego Bécquer
Poeta recién llegado
Un poeta muere
Trazos épicos de un libro olvidado;
frases inconclusas delirando.
Con un manto de polvo,
un piano que no llora melodías.
Una mente de ingenios muertos.
La creatividad nula es la mordaza,
que silencia la inspiración.
Un poeta cabizbajo navega en su letargo.
La musa anda cautiva
tras gruesos barrotes de tristeza.
Garganta muda;
labios inquietos.
Está ausente la silueta
que danzaba en tus pensares.
No se escucha el dulce nombre
que evocaba poderosos versos
cargados de amor embriagante.
Espíritu amargo,
no hay lágrimas que depuren tu agonía.
Tras su partida,
ella llevó consigo tu vida.
Solo queda en ti la duda palpitante
de saber si fue de veras tuya.
Yaces inmóvil, en la espera eterna
del retorno de un amor perdido.
Sucumbes a la triste realidad de saber
que el amor muere,
y muere también el poeta.