Cómo lo efímero se inyecta en la vivencia
y lo material en lo fundamental corrompe.
Frívola noche, eres la llave que en el mundo
concibe tu infame pero inocente albor
cuando las lágrimas, en cristales gravosos se tornan,
sin sufragio a rabioso escarmiento
patentando el alma y la existencia
cual esclavos, condenados a perpetua soledad,
construyen sus propias cadenas,
Cadenas de hierro aterciopelado
de mezquina pobreza;
Hijos del mundo maligno,
del amor vulgar y del sufrimiento más intolerable
A ustedes os debo! y os agradezco...
Un día más en este féretro
he tenido el placer de lamentar.
El miedo me mantiene alerta
el humo, que viendo el vidrio en tus manos te seda
encoje mi cuerpo; y mansos nos sometemos,
como carnada en mar abierto
en la languidez de un espíritu perplejo-desorientado-
blasfemando al ferviente ego.
Culpa a tu sombra y a la niebla que la esconde,
lamenta por la muerte, que sin valor de persuadirte,
sólo acaricia tu semblante;
Y vive como si tu sangre perteneciera a otro cada tarde
buscando así un significado a tu desplomado ser
y lo material en lo fundamental corrompe.
Frívola noche, eres la llave que en el mundo
concibe tu infame pero inocente albor
cuando las lágrimas, en cristales gravosos se tornan,
sin sufragio a rabioso escarmiento
patentando el alma y la existencia
cual esclavos, condenados a perpetua soledad,
construyen sus propias cadenas,
Cadenas de hierro aterciopelado
de mezquina pobreza;
Hijos del mundo maligno,
del amor vulgar y del sufrimiento más intolerable
A ustedes os debo! y os agradezco...
Un día más en este féretro
he tenido el placer de lamentar.
El miedo me mantiene alerta
el humo, que viendo el vidrio en tus manos te seda
encoje mi cuerpo; y mansos nos sometemos,
como carnada en mar abierto
en la languidez de un espíritu perplejo-desorientado-
blasfemando al ferviente ego.
Culpa a tu sombra y a la niebla que la esconde,
lamenta por la muerte, que sin valor de persuadirte,
sólo acaricia tu semblante;
Y vive como si tu sangre perteneciera a otro cada tarde
buscando así un significado a tu desplomado ser
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