Me tomo un día de otoño enamorarme de ella
saborear su voz al contacto con el viento
su mirada que daba la sensación de ver estrellas
tocar las huellas de su paso por el tonto tiempo.
Me tomo de sorpresa encontrarla bajo las hojas
cubierta con su tono a lo madre naturaleza
pero sonrió y en segundo creo la primavera
y como una diosa me regalo un ramo de lágrimas viejas.
Pero como llego se fue al infinito
ya llevo 400 rosas intentando olvidarla
con esa boca sencilla que daba mar
y sus caricias que curaban el mal en las almas.
Pasan los días que se suicidan sin respuestas
y yo me vuelvo tan loco como los tristes poetas
que se encarnan en la nostalgia efímera y eterna
para poder pasar un otoño nuevo, otra vez sin ella.
saborear su voz al contacto con el viento
su mirada que daba la sensación de ver estrellas
tocar las huellas de su paso por el tonto tiempo.
Me tomo de sorpresa encontrarla bajo las hojas
cubierta con su tono a lo madre naturaleza
pero sonrió y en segundo creo la primavera
y como una diosa me regalo un ramo de lágrimas viejas.
Pero como llego se fue al infinito
ya llevo 400 rosas intentando olvidarla
con esa boca sencilla que daba mar
y sus caricias que curaban el mal en las almas.
Pasan los días que se suicidan sin respuestas
y yo me vuelvo tan loco como los tristes poetas
que se encarnan en la nostalgia efímera y eterna
para poder pasar un otoño nuevo, otra vez sin ella.
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