Maroc
Alberto
Soy muy urbano
porque vivo en la gran ciudad
y por eso me llaman ciudadano,
no hay nada como coger el metro
que también se llama suburbano,
estoy en el andén
mirando los raíles,
los hay a miles,
dos chicas pasan caminando,
las estoy mirando,
ya he montado
y no aún visto bonitas jetas,
voy con prisa,
rápido como
si me pusiera de anfetas,
el tren no se mueve
ni en línea curva ni recta,
estoy sentado,
a mi lado
hay una chica mirando
en móvil porque lo ama
como a su propia alma,
voy de ida a Torre Arias
y como la rima es fácil
digo que tengo que pasar
por Acacias,
acabo de subir al vagón
y hay un señor
con lentes
sentado enfrente,
habla con una mujer embarazada,
los dos son latinos
pero esto me importa un pepino,
uno se rasca,
va sentado junto
al hombre con gafas,
ahora mismo se levanta
y se baja,
suena la megafonía del tren
pero sólo he entendido
la palabra el,
el señor sentado
se ha bajado
y ha llegado,
haya uno mirando el teléfono
como los tres que están sentados
a mi lado,
el conductor ha parado,
suena el pito
y continuamos,
oigo que arranca
con el sonido
de las ruedas metálicas,
hay un hombre con mascarilla
que me mira,
no te estoy contado
una mentira amiga
cuando te digo que este rap
lo voy improvisando
mientras estoy viajando,
tampoco quiero quedarme contigo
amigo,
una chavala con coletas
ahora se ha dado la vuelta,
uno de negro
va con el teléfono
y una de verde
tira unas miradas
que muerden,
el joven del macuto azul
no va Estambul
sino más bien
a Leganés,
vaya,
me pican los pies,
otra vez el pito,
paso de él
pero con otras cosas
me irrito,
tenía que haber una rubia
como la peseta,
tener muchas de estas
era como alcanzar la meta,
otra con coletas
pero la que más
me gusta es la morena,
hay un negro
con una gorra de lana,
parece un tipo serio,
una tía buena
que espera
junto a la puerta
del vagón
su estación,
gente a mogollón,
un tipo leyendo
un libro
con cara de pardillo,
ahora estamos en Acacias
y otra vez la rima
me hace gracia,
el vagón arranca
y de pronto se para,
de nuevo sigue su camino
para llevarme a mi destino,
hay un joven con cascos,
escucha música
que no le da asco,
teléfonos hay un montón,
más de los que caben
en un camión,
es para escribir una canción
como esta
que detesta
ir tanto tiempo sentado;
te deja el culo cuadrado,
vamos llegando
sin prisa pero sin pausa,
viajar aquí es como ir en una jaula,
me desespero
al estar aquí
tanto tiempo,
ves a gente sin sustento,
vendiendo
lo que sea
para sacar euros
de alguna manera,
hace tiempo
toque el saxo en el metro,
lo hacía en un túnel
de Nuevos Ministerios
y en otros túneles
que aún recuerdo,
otro con cascos,
este lleva reloj
y una caja de cartón,
todavía no tengo ganas de hace pis
pero hay una señora con un abrigo gris,
lleva gafas de sol,
de esas que cuestan
un pastón,
don jovencitas se han puesto a hablar,
llevan pendientes,
mientras hablan enseñan los dientes,
ha entrado una con botas de cuero,
estas son como las gafas,
cuestan mucho dinero,
me desespero
ante tantas estaciones
pero no me muero,
es cuestión de tener paciencia
a conciencia,
hay un bebé en un carrito
llorando y dando gritos,
otra estación donde paramos
y rápido
en tren se pega el piro,
en la estación anterior
ha subido
un muchacho con el pelo tupido,
estaré mucho tiempo
en este enredo
pero sé que cuando me baje
sentiré en calle el aire y el viento
y me pondré contento,
ha entrado un vendedor
de caramelos,
le hace falta dinero,
entra otra
con una sudadera roja,
se ha sentado porque está coja,
hay un colombiano
hablando por teléfono
pero me suda el ano
lo que está diciendo,
a mi lado
hay un moreno,
ya puestos
vamos a dejar un mensaje siniestro;
en el metro
no ves a ningún muerto
pero hay gente
que es todo un misterio,
por ejemplo:
no entiendo
a un rumano
charlando
con un amigo
que va a su lado,
lo mejor es no pagar,
qué se vayan a cagar,
te saltas el torniquete
que es lo que hace la gente decente
cuando puede,
está cerca de Pueblo Nuevo
Quintana,
voy para allá
mientras miro por en cristal
de la ventana,
este rap es más largo
que el chaval
alto que ha pasado
tocando con sus manos
el juego del cubo de Rubik,
es más raro que el vuelo del Spuntnik.
por fin ha entrado una princesa
con bellas piernas
y unos ojos lindos que marean,
ella es una cosa buena,
me está volviendo loco
pero no me da miedo
como cuando de pequeño
me lo daba "El Coco",
ha llegado un hombre
con zapatos marrones,
a mí me importa unos cojones
los colores de su calzado,
el tipo va acompañado
por otro de pelo cano,
estoy mirando a la mujer del abrigo,
no se está quedando conmigo,
ni si siquiera me ha echado un vistazo
de arriba a abajo,
próxima estación Puerta de Toledo,
huele un poco mal,
como si alguien se hubiera tirado un pedo,
espero que se pase
pronto este olor
porque el hombre con los zapatos
de color marrón
se ha cambiado de asiento
porque no parece contento,
lo siento porque estaba atento
a su conversación,
se ha bajado un joven moreno
que estaba sentado a mi lado,
estoy distraído con esta composición
y no me interesa
saber el nombre
de la próxima estación,
aunque ahora he oído Gran Vía
por la megafonía,
doy un trago de agua
mientras miro
a uno con barba,
estamos parados
pero no han anunciado
a donde vamos,
puede ser Alonso Martínez
pero no ha sido difícil
encontrar un palabra que rime,
un oriental está cerca,
no me había fijado,
otro que se ha pirado
como la princesa
de bonitas piernas,
a ver si entra una tía buena
y me hace soñar con estrellas,
hay uno hablando de gasolina,
escuchar esa palabra me da grima,
habla alto,
casi chillando,
no viene una guapa
y la mirada no se me escapa
de la pantalla,
uno ha dicho agur,
otra chao,
aquí hay gente de cualquier lao,
esas gafas dice una a su amiga,
es una conversación
que no me dará comida,
ahora dice:
qué flipe,
ha entrado una pelirroja
con cara graciosa
e incluso bastante hermosa,
Ciudad Lineal,
estoy llegando,
al salir tendré
que ir caminando
a buen paso,
me queda una
como una solitaria aceituna,
vamos pa ya al destino,
el fin del camino,
me levanto y me piro,
un día te voy a contar,
aunque hay gente que no lo espera,
el viaje de vuelta,
la próxima por rapear tanto tiempo
te voy a pedir dinero,
que me metas en la cuenta
muchas pelas
pa sacarlas cuando quiera,
haber si me hago un rapero
forrao de milloncejos,
sus veo.
porque vivo en la gran ciudad
y por eso me llaman ciudadano,
no hay nada como coger el metro
que también se llama suburbano,
estoy en el andén
mirando los raíles,
los hay a miles,
dos chicas pasan caminando,
las estoy mirando,
ya he montado
y no aún visto bonitas jetas,
voy con prisa,
rápido como
si me pusiera de anfetas,
el tren no se mueve
ni en línea curva ni recta,
estoy sentado,
a mi lado
hay una chica mirando
en móvil porque lo ama
como a su propia alma,
voy de ida a Torre Arias
y como la rima es fácil
digo que tengo que pasar
por Acacias,
acabo de subir al vagón
y hay un señor
con lentes
sentado enfrente,
habla con una mujer embarazada,
los dos son latinos
pero esto me importa un pepino,
uno se rasca,
va sentado junto
al hombre con gafas,
ahora mismo se levanta
y se baja,
suena la megafonía del tren
pero sólo he entendido
la palabra el,
el señor sentado
se ha bajado
y ha llegado,
haya uno mirando el teléfono
como los tres que están sentados
a mi lado,
el conductor ha parado,
suena el pito
y continuamos,
oigo que arranca
con el sonido
de las ruedas metálicas,
hay un hombre con mascarilla
que me mira,
no te estoy contado
una mentira amiga
cuando te digo que este rap
lo voy improvisando
mientras estoy viajando,
tampoco quiero quedarme contigo
amigo,
una chavala con coletas
ahora se ha dado la vuelta,
uno de negro
va con el teléfono
y una de verde
tira unas miradas
que muerden,
el joven del macuto azul
no va Estambul
sino más bien
a Leganés,
vaya,
me pican los pies,
otra vez el pito,
paso de él
pero con otras cosas
me irrito,
tenía que haber una rubia
como la peseta,
tener muchas de estas
era como alcanzar la meta,
otra con coletas
pero la que más
me gusta es la morena,
hay un negro
con una gorra de lana,
parece un tipo serio,
una tía buena
que espera
junto a la puerta
del vagón
su estación,
gente a mogollón,
un tipo leyendo
un libro
con cara de pardillo,
ahora estamos en Acacias
y otra vez la rima
me hace gracia,
el vagón arranca
y de pronto se para,
de nuevo sigue su camino
para llevarme a mi destino,
hay un joven con cascos,
escucha música
que no le da asco,
teléfonos hay un montón,
más de los que caben
en un camión,
es para escribir una canción
como esta
que detesta
ir tanto tiempo sentado;
te deja el culo cuadrado,
vamos llegando
sin prisa pero sin pausa,
viajar aquí es como ir en una jaula,
me desespero
al estar aquí
tanto tiempo,
ves a gente sin sustento,
vendiendo
lo que sea
para sacar euros
de alguna manera,
hace tiempo
toque el saxo en el metro,
lo hacía en un túnel
de Nuevos Ministerios
y en otros túneles
que aún recuerdo,
otro con cascos,
este lleva reloj
y una caja de cartón,
todavía no tengo ganas de hace pis
pero hay una señora con un abrigo gris,
lleva gafas de sol,
de esas que cuestan
un pastón,
don jovencitas se han puesto a hablar,
llevan pendientes,
mientras hablan enseñan los dientes,
ha entrado una con botas de cuero,
estas son como las gafas,
cuestan mucho dinero,
me desespero
ante tantas estaciones
pero no me muero,
es cuestión de tener paciencia
a conciencia,
hay un bebé en un carrito
llorando y dando gritos,
otra estación donde paramos
y rápido
en tren se pega el piro,
en la estación anterior
ha subido
un muchacho con el pelo tupido,
estaré mucho tiempo
en este enredo
pero sé que cuando me baje
sentiré en calle el aire y el viento
y me pondré contento,
ha entrado un vendedor
de caramelos,
le hace falta dinero,
entra otra
con una sudadera roja,
se ha sentado porque está coja,
hay un colombiano
hablando por teléfono
pero me suda el ano
lo que está diciendo,
a mi lado
hay un moreno,
ya puestos
vamos a dejar un mensaje siniestro;
en el metro
no ves a ningún muerto
pero hay gente
que es todo un misterio,
por ejemplo:
no entiendo
a un rumano
charlando
con un amigo
que va a su lado,
lo mejor es no pagar,
qué se vayan a cagar,
te saltas el torniquete
que es lo que hace la gente decente
cuando puede,
está cerca de Pueblo Nuevo
Quintana,
voy para allá
mientras miro por en cristal
de la ventana,
este rap es más largo
que el chaval
alto que ha pasado
tocando con sus manos
el juego del cubo de Rubik,
es más raro que el vuelo del Spuntnik.
por fin ha entrado una princesa
con bellas piernas
y unos ojos lindos que marean,
ella es una cosa buena,
me está volviendo loco
pero no me da miedo
como cuando de pequeño
me lo daba "El Coco",
ha llegado un hombre
con zapatos marrones,
a mí me importa unos cojones
los colores de su calzado,
el tipo va acompañado
por otro de pelo cano,
estoy mirando a la mujer del abrigo,
no se está quedando conmigo,
ni si siquiera me ha echado un vistazo
de arriba a abajo,
próxima estación Puerta de Toledo,
huele un poco mal,
como si alguien se hubiera tirado un pedo,
espero que se pase
pronto este olor
porque el hombre con los zapatos
de color marrón
se ha cambiado de asiento
porque no parece contento,
lo siento porque estaba atento
a su conversación,
se ha bajado un joven moreno
que estaba sentado a mi lado,
estoy distraído con esta composición
y no me interesa
saber el nombre
de la próxima estación,
aunque ahora he oído Gran Vía
por la megafonía,
doy un trago de agua
mientras miro
a uno con barba,
estamos parados
pero no han anunciado
a donde vamos,
puede ser Alonso Martínez
pero no ha sido difícil
encontrar un palabra que rime,
un oriental está cerca,
no me había fijado,
otro que se ha pirado
como la princesa
de bonitas piernas,
a ver si entra una tía buena
y me hace soñar con estrellas,
hay uno hablando de gasolina,
escuchar esa palabra me da grima,
habla alto,
casi chillando,
no viene una guapa
y la mirada no se me escapa
de la pantalla,
uno ha dicho agur,
otra chao,
aquí hay gente de cualquier lao,
esas gafas dice una a su amiga,
es una conversación
que no me dará comida,
ahora dice:
qué flipe,
ha entrado una pelirroja
con cara graciosa
e incluso bastante hermosa,
Ciudad Lineal,
estoy llegando,
al salir tendré
que ir caminando
a buen paso,
me queda una
como una solitaria aceituna,
vamos pa ya al destino,
el fin del camino,
me levanto y me piro,
un día te voy a contar,
aunque hay gente que no lo espera,
el viaje de vuelta,
la próxima por rapear tanto tiempo
te voy a pedir dinero,
que me metas en la cuenta
muchas pelas
pa sacarlas cuando quiera,
haber si me hago un rapero
forrao de milloncejos,
sus veo.
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