Un airoso saludo, o un pedo..

Guerrion

Poeta que considera el portal su segunda casa
Me da pena compartir una historia que, aunque comprensiva, también es algo extraña. La verdad no quería sacarla a la luz, pero esta se hizo temblorosos deseos, tantos que mis silencios no pudieron sostenerlos mas, por eso leen esto.

Lo del airoso saludo es del dominio natural, es decir, humano, y lo encontré de improvisto, o a la vista, al estár sentado al frente a frente de una bella dama en un bullicioso aeropuerto, del cual, por eso de no perjudicar la reputación del lugar no lo voy a mencionar.

Me pasa que nunca había escuchado un pedo femenino en público, no, no es que nunca haya oído tales suspiros del sexo opuesto antes, en si, han sido muchos, pero siempre de aires matrimoniales o súper conocidos.

La culpable de tan airosa alegría era una chica hermosa, una de esas ricuras que al decirle hola a uno le dan insomnios y deseos de ser roquero o rico, o como yo, natural y fresco, alegre, medio guapo y con una mirada que levanta no sé qué de ideas en el sentir femenino y, por esto, le doy gracias a Dios sea mi amigo, sino….ay guey.!

Yo le hecho la culpa del pedo al largo tiempo que pasamos en las alturas y luego lo prolongado que nos mantuvieron sentados, esperando por el siguiente vuelo. Al menos, la espera la aprovechamos para intercambiar miradas y agradables sonrisas, sencillos y universales chequeos.

Entiendo que lo que menos se quiere es que el jilguero cante sin nuestro permiso, pero la forma en que ella estaba sentada; de pies sobre la silla, cara entre rodillas, perdida en un pensar y mirándome, como si tratando de encontrar con su mirar azul algo en el café mio, era algo bello, inolvidable, pero desafortunadamente, no bien resumía en aclarar algo de mi cuando del sin control salio el airoso saludo. El asunto es que tal posición como en la que ella estaba amplifica más el sonido, y por consecuencia, las pupilas por las penas de tan inesperada sorpresa y el martirio de aun seguir volando juntos.

Yo creo, mas bien, no creo sea pecado que un pedo haya inspirado este relato, en si, me parece normal y nada místico echarse uno de vez en cuando, en público. Por largo un tiempo pensé si escribía o no sobre de esto, o si lo dejaba morir, así como el pedo con el viento. Pero lo de la chica fue un apenado momento, semi-tristes sonrisas y disculpas.

Total, de tan bella mujer ni de su pedo he podido olvidarme. Así que al fin llegamos al mismo estado y distintas cuidades, ella salio del avión, aun con su penosa experiencia y para mi un sueño cumplido. Ya sé que las mujeres bellas tambien se echan tremendos pedos.

ah, ah!!

Fidel Guerra.
United States,
marzo, 2017.
 
Me da pena compartir una historia que, aunque comprensiva, también es algo extraña. La verdad no quería sacarla a la luz, pero esta se hizo temblorosos deseos, tantos que mis silencios no pudieron sostenerlos mas, por eso leen esto.

Lo del airoso saludo es del dominio natural, es decir, humano, y lo encontré de improvisto, o a la vista, al estár sentado al frente a frente de una bella dama en un bullicioso aeropuerto, del cual, por eso de no perjudicar la reputación del lugar no lo voy a mencionar.

Me pasa que nunca había escuchado un pedo femenino en público, no, no es que nunca haya oído tales suspiros del sexo opuesto antes, en si, han sido muchos, pero siempre de aires matrimoniales o súper conocidos.

La culpable de tan airosa alegría era una chica hermosa, una de esas ricuras que al decirle hola a uno le dan insomnios y deseos de ser roquero o rico, o como yo, natural y fresco, alegre, medio guapo y con una mirada que levanta no sé qué de ideas en el sentir femenino y, por esto, le doy gracias a Dios sea mi amigo, sino….ay guey.!

Yo le hecho la culpa del pedo al largo tiempo que pasamos en las alturas y luego lo prolongado que nos mantuvieron sentados, esperando por el siguiente vuelo. Al menos, la espera la aprovechamos para intercambiar miradas y agradables sonrisas, sencillos y universales chequeos.

Entiendo que lo que menos se quiere es que el jilguero cante sin nuestro permiso, pero la forma en que ella estaba sentada; de pies sobre la silla, cara entre rodillas, perdida en un pensar y mirándome, como si tratando de encontrar con su mirar azul algo en el café mio, era algo bello, inolvidable, pero desafortunadamente, no bien resumía en aclarar algo de mi cuando del sin control salio el airoso saludo. El asunto es que tal posición como en la que ella estaba amplifica más el sonido, y por consecuencia, las pupilas por las penas de tan inesperada sorpresa y el martirio de aun seguir volando juntos.

Yo creo, mas bien, no creo sea pecado que un pedo haya inspirado este relato, en si, me parece normal y nada místico echarse uno de vez en cuando, en público. Por largo un tiempo pensé si escribía o no sobre de esto, o si lo dejaba morir, así como el pedo con el viento. Pero lo de la chica fue un apenado momento, semi-tristes sonrisas y disculpas.

Total, de tan bella mujer ni de su pedo he podido olvidarme. Así que al fin llegamos al mismo estado y distintas cuidades, ella salio del avión, aun con su penosa experiencia y para mi un sueño cumplido. Ya sé que las mujeres bellas tambien se echan tremendos pedos.

ah, ah!!

Fidel Guerra.
United States,
marzo, 2017.
jajaja, muy bueno; hablando de pedos, te dejo unas villlanelas que escribí hace tiempo; espero que no te molesten, si es así me lo haces saber y las retiro.
Saludos cordiales.

Por la onda de su peo, estampado ya me veo
(glosa en villanelas)

¡Por la fuerza de su peo
estampado ya me veo!
¡Ella dice que no ha sido,
mas su cuesco me ha movido!

Por la fuerza de su peo
y el acierto que ha tenido
estampado ya me veo.

¡Si es que aún no me lo creo
que quedara bendecido
por la fuerza de su peo!

Esperaba otro meneo,
mas soltado aquel rugido
estampado ya me veo.

Cuando estaba en el jaleo
de repente fui expedido
por la fuerza de su peo.

A ese cuesco no hay toreo
que lo saque del tendido
¡Estampado ya me veo

adorando al dios Morfeo!
De la onda del soplido
por la fuerza de su peo
estampado ya me veo.

Ella dice que no ha sido
tras el cese del jadeo,
mas su cuesco me ha movido

y sacado del partido
al cual daba chupeteo
¡Ella dice que no ha sido!,

sin embargo ennegrecido
solo siento el carcajeo.
Mas su cuesco me ha movido

y hasta el techo fui subido
por el brío de su reo
¡Ella dice que no ha sido!,

y aunque fuera no ha podido
evitar el tiroteo.
Mas su cuesco me ha movido

y el perfume recogido
no lo airea ni el deseo.
¡Ella dice que no ha sido,
mas su cuesco me ha movido!

Sánchez Macías
 
Hola Macias,
a mi casi nada me molesta, bueno, un algo los lunes que es un día raro. Pero de ahí en fuera, todo bien. Aunque nunca había oído de un villanclas, me gusto el ritmo y,para mi, las palabras nuevas.

Gracias que te haya gustado mi historia del pedito solitario, pero si que estuvo interesante vivir esa experiencia.

estamos al tanto.

Fidel.
 

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