yogobonito
Poeta recién llegado
Descansas plÁcidamente en nuestra cama,
mientras te miro con amoroso ensueÑo, velando tu sueÑo,
mas de pronto, tus pestaÑas levantas y tus ojos lentamente,
se abren y se forman suaves zurcos en tu frente,
me tomas en tus brazos cariÑoso, me besas largamente,
el taÑido de la campana de la iglesia, rompe el supremo instante,
me molesta ese sonido impertnente, y tu boca dibuja una sonrisa,
me acaricias y en tus negros ojos veo surjir chispas de dulzura,
mientras agilmente, abandonas nuestro lecho,
y comprendo llegÓ el amargo adios, la despedida.
Y comienzo a contar los segundos, minutos y las horas,
en los que volverÉ a contar con tu presencia,
en tu caricias, en los besos, en la entrega de tu esencia,
que se que tÚ lejos de mÍ, tambiÉn aÑoras.
Tu cuerpo bronceado, Ágil, presuroso, bien dispuesto
con paso firme, se dirige hacia la ducha con premura,
mientras al mirarte, yo me embeleso en la suprema dulzura,
de ver tu desnudez, que se que es mÍa,en todo su derroche,
mio, aunque sÉ que despuÉs de cada noche, me sumirÉ de nuevo en la tristeza
pues que me dejarÁs sumido en la amargura, y solo el recuerdo de lo nuestro
tendrÉ,pus volveras a ese nido, en que te espera, el reproce, la dureza,
la obligaciÓn que los prejuicios como castigo te han impuesto,
por esas reglas, esos cÓdigos que el ser humano ha inventado,
para en cÁrcel de dolor al verdadero amor mantenerlo aprisionado,
viviendo un mundo de e pura hipocresÍa, de apariencia.
Sin querer comprender que el amor es algo sagrado,
que es una ley divina, que el hombre ha tergiversado.
Nuestra alcoba en su calidÉz, aÚn conserva lo negro de la noche,
sinembargo entre los dos surge un velo denso y callado,
que inutilmente un rayo de sol, cual afilada espada
trata de romper, para regalarnos un poco de su alegrÍa, su derroche,
pue se que de nuestro amor, del gemir de la entrega anhelada,
solo me quedaran los recuerdos, impregnados en las paredes de la alcoba,
en esa alcoba, mudo testigo de nuestras lides, en esa sÁbana arrugada,
en tu perfume suave, que en el hueco de la almohada esta impregnada,
en tu ropa ,en esa rosa mustia que por el suelo ha rodado,
en los cuadros, tus susurros,en tus besos, tus promesas
en la pared callada, triste, afligida en la que tu retrato esta prendida,
entre el azul de los lirios y las rosas con que se encuetra tapizada,
tus manos acarician mi cintura y yo me pierdo en el vello de tu pecho,
te despides con un beso largo callado y luego escucho el ruido de tu coche.
mientras te miro con amoroso ensueÑo, velando tu sueÑo,
mas de pronto, tus pestaÑas levantas y tus ojos lentamente,
se abren y se forman suaves zurcos en tu frente,
me tomas en tus brazos cariÑoso, me besas largamente,
el taÑido de la campana de la iglesia, rompe el supremo instante,
me molesta ese sonido impertnente, y tu boca dibuja una sonrisa,
me acaricias y en tus negros ojos veo surjir chispas de dulzura,
mientras agilmente, abandonas nuestro lecho,
y comprendo llegÓ el amargo adios, la despedida.
Y comienzo a contar los segundos, minutos y las horas,
en los que volverÉ a contar con tu presencia,
en tu caricias, en los besos, en la entrega de tu esencia,
que se que tÚ lejos de mÍ, tambiÉn aÑoras.
Tu cuerpo bronceado, Ágil, presuroso, bien dispuesto
con paso firme, se dirige hacia la ducha con premura,
mientras al mirarte, yo me embeleso en la suprema dulzura,
de ver tu desnudez, que se que es mÍa,en todo su derroche,
mio, aunque sÉ que despuÉs de cada noche, me sumirÉ de nuevo en la tristeza
pues que me dejarÁs sumido en la amargura, y solo el recuerdo de lo nuestro
tendrÉ,pus volveras a ese nido, en que te espera, el reproce, la dureza,
la obligaciÓn que los prejuicios como castigo te han impuesto,
por esas reglas, esos cÓdigos que el ser humano ha inventado,
para en cÁrcel de dolor al verdadero amor mantenerlo aprisionado,
viviendo un mundo de e pura hipocresÍa, de apariencia.
Sin querer comprender que el amor es algo sagrado,
que es una ley divina, que el hombre ha tergiversado.
Nuestra alcoba en su calidÉz, aÚn conserva lo negro de la noche,
sinembargo entre los dos surge un velo denso y callado,
que inutilmente un rayo de sol, cual afilada espada
trata de romper, para regalarnos un poco de su alegrÍa, su derroche,
pue se que de nuestro amor, del gemir de la entrega anhelada,
solo me quedaran los recuerdos, impregnados en las paredes de la alcoba,
en esa alcoba, mudo testigo de nuestras lides, en esa sÁbana arrugada,
en tu perfume suave, que en el hueco de la almohada esta impregnada,
en tu ropa ,en esa rosa mustia que por el suelo ha rodado,
en los cuadros, tus susurros,en tus besos, tus promesas
en la pared callada, triste, afligida en la que tu retrato esta prendida,
entre el azul de los lirios y las rosas con que se encuetra tapizada,
tus manos acarician mi cintura y yo me pierdo en el vello de tu pecho,
te despides con un beso largo callado y luego escucho el ruido de tu coche.