Un poema que publique hace bastante cuando estaba por la mitad, muy incompleto. Acá esta terminado.
Triste niño, tan pequeño.
Triste niño, tan pequeño
¿Qué sientes además de pena?
Una alegría muda,
que mi corazón encierra.
En la solitaria noche
de mis sueños entre rejas.
¿Qué es lo que tanto escuchas,
que corres y te alejas?
Escucho temblar al odio
ceñido entre mis cejas.
Que solo sigue y sigue
y no para si lo dejas.
Triste niño, tan pequeño
¿Quién te enseño la senda?
Un par de pies abrumados
que ven cielo y arena.
Cruzando el rió seco
herido entre mis venas.
¿Qué tanto de noche buscas
bajo la verde estepa?
Un trébol de cuatro hojas
perdido entre la hierba.
Para que me de la fe
de huir de mi condena.
Triste niño, ¿Qué es lo que hay
tras tus ojos que se cierran?
El llanto de mi herida
hundida entre cadenas.
Escondida tras la niebla
en mi noche tan serena.
Triste niño, tan pequeño...
Hoy mi huella es de cristal,
mis pisadas ven el mundo
al que siempre quise tocar.
Triste niño, tan pequeño...
Con la mirada en el mar,
recorro el horizonte
que de a poco me ve llegar.
Tan pequeño, en este mundo...
Que no me ves a lo lejos
vivo en lo profundo,
de mi corazón haciéndose viejo
En las calles de la gloria
siempre fui vagabundo,
erguido por tantos males
de mis pares y mi mundo.
Triste niño, tan pequeño
¿Qué sientes además de pena?
Una alegría muda,
que mi corazón encierra.
En la solitaria noche
de mis sueños entre rejas.
¿Qué es lo que tanto escuchas,
que corres y te alejas?
Escucho temblar al odio
ceñido entre mis cejas.
Que solo sigue y sigue
y no para si lo dejas.
Triste niño, tan pequeño
¿Quién te enseño la senda?
Un par de pies abrumados
que ven cielo y arena.
Cruzando el rió seco
herido entre mis venas.
¿Qué tanto de noche buscas
bajo la verde estepa?
Un trébol de cuatro hojas
perdido entre la hierba.
Para que me de la fe
de huir de mi condena.
Triste niño, ¿Qué es lo que hay
tras tus ojos que se cierran?
El llanto de mi herida
hundida entre cadenas.
Escondida tras la niebla
en mi noche tan serena.
Triste niño, tan pequeño...
Hoy mi huella es de cristal,
mis pisadas ven el mundo
al que siempre quise tocar.
Triste niño, tan pequeño...
Con la mirada en el mar,
recorro el horizonte
que de a poco me ve llegar.
Tan pequeño, en este mundo...
Que no me ves a lo lejos
vivo en lo profundo,
de mi corazón haciéndose viejo
En las calles de la gloria
siempre fui vagabundo,
erguido por tantos males
de mis pares y mi mundo.