Aída Doreen
Poeta recién llegado
Lágrimas brotaron de mis ojos,
tras un árbol, gris amanecer,
bajo inmenso sol que se escondía
frente a una casa color miel.
Pesan en mis manos pensamientos
y aquel sueño que no ha de volver,
el que cumple algún encantamiento,
mas ¡qué tonta soy!, no puede ser.
No más llanto, que no haya tristeza,
esta almohadad no es buen confidente,
mejor voy guardándome mi pena
donde nadie sepa mi pendiente.
¡Triste amanecer del negro Octubre!,
que las horas pasen como el viento,
que el día muera y sea de noche,
llévame a dormir y para el tiempo.
No me hagas seguir sintiendo el frío,
de un amanecer que sabe amargo,
mira que el dolor no es buen amigo
y en mi corazón se ha clavado.
Luna, débil luz que te alucina,
cúbreme con tu candor, dulzura,
cierra aquellos ojos que lloraron,
mata de una vez aquella duda.
Desangran en mi las fantasías,
se deslizan suave entre mis dedos,
miro aquella luz, la melodía
que no me cantaste, la oía.
Pero ya no miro amaneceres,
ya no siento más la brisa diurna,
¿dónde se ha escondido?, ¿ya se ha ido?
hoy eterno adiós, no hay sol ni luna.
tras un árbol, gris amanecer,
bajo inmenso sol que se escondía
frente a una casa color miel.
Pesan en mis manos pensamientos
y aquel sueño que no ha de volver,
el que cumple algún encantamiento,
mas ¡qué tonta soy!, no puede ser.
No más llanto, que no haya tristeza,
esta almohadad no es buen confidente,
mejor voy guardándome mi pena
donde nadie sepa mi pendiente.
¡Triste amanecer del negro Octubre!,
que las horas pasen como el viento,
que el día muera y sea de noche,
llévame a dormir y para el tiempo.
No me hagas seguir sintiendo el frío,
de un amanecer que sabe amargo,
mira que el dolor no es buen amigo
y en mi corazón se ha clavado.
Luna, débil luz que te alucina,
cúbreme con tu candor, dulzura,
cierra aquellos ojos que lloraron,
mata de una vez aquella duda.
Desangran en mi las fantasías,
se deslizan suave entre mis dedos,
miro aquella luz, la melodía
que no me cantaste, la oía.
Pero ya no miro amaneceres,
ya no siento más la brisa diurna,
¿dónde se ha escondido?, ¿ya se ha ido?
hoy eterno adiós, no hay sol ni luna.