Angel Serrano
Poeta recién llegado
Cada día,
cuando al fin la noche ya madura,
y el firmamento,
con su infinito manto de sueños
a los afectos míos acaricia,
despojo de ti unos segundos
y los poso en silencio y en mi almohada
a tu rostro, a tu cuerpo y a tu alma.
Y te miro sin mis ojos,
y te sonrío sin mi boca,
y antes de devolverte a ti de nuevo
transformo mis deseos en tres preguntas:
¿Habrás sido feliz esta jornada?,
aunque sea un instante,
un minuto o la mañana.
¿Te habrás reflejado sonriente
en el cristal de tu niña y su mirada?
¿Habrás conjugado cómplice el verbo amar?
y así entonces que hallas amado
y también que hallas sido amada.
Ángel Serrano.
cuando al fin la noche ya madura,
y el firmamento,
con su infinito manto de sueños
a los afectos míos acaricia,
despojo de ti unos segundos
y los poso en silencio y en mi almohada
a tu rostro, a tu cuerpo y a tu alma.
Y te miro sin mis ojos,
y te sonrío sin mi boca,
y antes de devolverte a ti de nuevo
transformo mis deseos en tres preguntas:
¿Habrás sido feliz esta jornada?,
aunque sea un instante,
un minuto o la mañana.
¿Te habrás reflejado sonriente
en el cristal de tu niña y su mirada?
¿Habrás conjugado cómplice el verbo amar?
y así entonces que hallas amado
y también que hallas sido amada.
Ángel Serrano.