Karla Pravia
Poeta recién llegado
No quiero temores ni angustias
ni sobresaltos, ni quejas
ni aguas malas
ni animales salvajes.
No quiero torturas,
ni marcas de cadenas,
no quiero atajos,
ni falsas comodidades.
No quiero joyas bañadas en sangre,
no quiero gritos,
ni silencios impuestos.
No quiero ansiedad,
ni obstáculos mal sanos
que impidan mi felicidad.
No quiero lágrimas
abandonadas por la sonrisa,
no quiero vacíos
ni soledades en el alma.
No quiero decretos engañosos
no quiero mentiras innecesarias
ni elementos asesinos de mi ser.
No quiero oscuridad
no quiero ceguera
ni oídos sordos
ni pieles muertas.
Sólo deseo la vida
en su más bella expresión
siendo señora de su libertad
y profeta del amor.
ni sobresaltos, ni quejas
ni aguas malas
ni animales salvajes.
No quiero torturas,
ni marcas de cadenas,
no quiero atajos,
ni falsas comodidades.
No quiero joyas bañadas en sangre,
no quiero gritos,
ni silencios impuestos.
No quiero ansiedad,
ni obstáculos mal sanos
que impidan mi felicidad.
No quiero lágrimas
abandonadas por la sonrisa,
no quiero vacíos
ni soledades en el alma.
No quiero decretos engañosos
no quiero mentiras innecesarias
ni elementos asesinos de mi ser.
No quiero oscuridad
no quiero ceguera
ni oídos sordos
ni pieles muertas.
Sólo deseo la vida
en su más bella expresión
siendo señora de su libertad
y profeta del amor.