Maravillosa la belleza con la
que hiciste elegante a la nostalgia,
mientras me tratabas como a las
de la realeza, enterrabas un
cuchillo por mi espalda.
Entonces escuche más a mi
intuición que a mi razón.
Las palabras fabrican la realidad,
pero a veces no la son.
Y tú, al tiempo que te lavabas las
manos, te ensuciabas la conciencia,
negaste tu traición, y yo confirmaba
tu desvergüenza.
Me marcho de esta historia
tan vacía. ¡No me detengas!
Ya encontraré la fuerza para seguir
aunque ahora no la tenga.
que hiciste elegante a la nostalgia,
mientras me tratabas como a las
de la realeza, enterrabas un
cuchillo por mi espalda.
Entonces escuche más a mi
intuición que a mi razón.
Las palabras fabrican la realidad,
pero a veces no la son.
Y tú, al tiempo que te lavabas las
manos, te ensuciabas la conciencia,
negaste tu traición, y yo confirmaba
tu desvergüenza.
Me marcho de esta historia
tan vacía. ¡No me detengas!
Ya encontraré la fuerza para seguir
aunque ahora no la tenga.