Tu princesa de Aragua
Poeta recién llegado
Ten calma
Las turbias aguas del pasado
han dejado en ti un sabor amargo;
intentas olvidar, el dolor erradicar,
suplantar esa pena que te impide
por las noches el sueño conciliar.
Tranquilo, no tengas miedo,
camina conmigo por este sendero;
te llevaré de la mano,
tan sólo por un momento
para que comprendas que la oscuridad
-por más tenebrosa que sea su apariencia-
posee un encanto singular
entre las penumbras que las rodea.
Tan sólo abre bien los ojos,
no tengas miedo de tropezar,
recuerda siempre que mi mano aquí está
para ayudarte a levantar
y cuando mi presencia no distingas
no intentes la oscuridad ahuyentar.
Rememora lo vivido,
nunca olvides lo aprendido,
confía en tus instintos
y en la fortaleza de tu alma.
Sé guerrero, no un santo;
sé un amigo, no un compañero;
sé el aire, no un suspiro;
sé alegría, no una sonrisa;
sé el sol, no claridad;
sé la verdad, no el destino;
sé felicidad, no el bienestar.
Tan sólo por un instante
deja que tu espíritu vague
por las calles de las tinieblas,
absorbe toda experiencia
que en sus rincones puedas encontrar
para que así tarde mucho en regresar,
la tiniebla en la vida siempre está
lo importante es poderla superar.
Ten calma, sólo cierra tus ojos
y en tu interior encontrarás
las respuestas que nadie
jamás te podrá dar.
Las turbias aguas del pasado
han dejado en ti un sabor amargo;
intentas olvidar, el dolor erradicar,
suplantar esa pena que te impide
por las noches el sueño conciliar.
Tranquilo, no tengas miedo,
camina conmigo por este sendero;
te llevaré de la mano,
tan sólo por un momento
para que comprendas que la oscuridad
-por más tenebrosa que sea su apariencia-
posee un encanto singular
entre las penumbras que las rodea.
Tan sólo abre bien los ojos,
no tengas miedo de tropezar,
recuerda siempre que mi mano aquí está
para ayudarte a levantar
y cuando mi presencia no distingas
no intentes la oscuridad ahuyentar.
Rememora lo vivido,
nunca olvides lo aprendido,
confía en tus instintos
y en la fortaleza de tu alma.
Sé guerrero, no un santo;
sé un amigo, no un compañero;
sé el aire, no un suspiro;
sé alegría, no una sonrisa;
sé el sol, no claridad;
sé la verdad, no el destino;
sé felicidad, no el bienestar.
Tan sólo por un instante
deja que tu espíritu vague
por las calles de las tinieblas,
absorbe toda experiencia
que en sus rincones puedas encontrar
para que así tarde mucho en regresar,
la tiniebla en la vida siempre está
lo importante es poderla superar.
Ten calma, sólo cierra tus ojos
y en tu interior encontrarás
las respuestas que nadie
jamás te podrá dar.
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