Hola, Antonio. He incluido en tu texto algunas referencias numéricas entre corchetes a fin de que se entiendan mis comentarios al pie.
En líneas generales tengo algunas objeciones también:
A. Evitaría las referencias que solo pretenden autorizar las afirmaciones, como las frecuentes que haces a Eduardo Benot. Benot me resulta muy simpático y muy inteligente, aunque no comparto todos sus criterios, y creo que el tratamiento que él hace del tema va mucho más allá de la idea que yo tengo de «normas básicas».
B. Considero que los poetas no hacen hiato o sinalefa en un verso para ajustarse a la métrica, sino guiados por su oído. Son detalles estos que tienen algo de partitura, consejos para el ejecutante. Por más noveles que sean los usuarios, creo que darles esta idea de que estos recursos son utilitarios para sujetarse a la métrica es inadecuado.
C. Afinaría un poco los criterios en más de un sentido. Por ejemplo ya he mostrado numerosos ejemplos de versos donde hay sinalefa en acentos rítmicos. Como regla diría de no hacer sinalefa en el último acento del verso, dejando en todo caso para el rubro de los consejos los otros casos. Creo que debemos tener in mentis esa discriminación: qué cosas pretendemos que sean reglas, qué cosas pretendemos que sean consejos. Las reglas serían los fundamentos de un NO APTO, y no correría el riesgo de negarle el APTO a Rubén Darío, jajaja.
un abrazo
Jorge
1 PRESENTACIÓN Y DESCRIPCIÓN DE LAS MATERIAS A ESTUDIAR
2 ESTUDIO DE LA METODOLOGÍA MÁS ADECUADA PARA LA ENSEÑANZA DE DICHA MATERIA
Como veréis a continuación, de la primera parte ya os presento un borrador más abajo,donde se aporta una literatura descriptiva de la materia a estudiar con todos sus componentes, para mi la forma más fácil, pues me he limitado a contrastar las aportaciones de Jorge, Eduardo, Francisco, Luis Estoico, Ricardo y algunos insignes estudiosos que menciono como Navarro, Quiles, Benot, etc.
Una vez que me propongáis las correcciones o cambios que creáis y quedara esta parte consensuada; se podría crear una forma metodológica con pocos ejemplos pero claros para la correcta asimilación de la teoría descriptiva de cada una de las licencias, En esta parte creo que Jorge podría ser más experto (al menos, más que yo) para hacerlo. Se que eres más partidario de usar las formas de (o-ó) que un cuadro a modo de el de Eduardo, yo creo que modificando y añadiendo alguna circunstancia más, como una casilla para los hiatos en las sílabas constituyentes, he incluso para la sinéresis y la diéresis, podríamos actualizarlo y creo sinceramente que para una mirada rápida de dichas licencias podría venir bien, además de usar el método que tú propone de (o-ó). Es una opinión muy personal pero me adaptaré a cualquier propuesta.
Gracias y espero vuestras correcciones y sugerencias en siguientes post, en el primero iremos poniendo lo consensuado, he puesto ya la introducción por ser insustancial, pero lógicamente también está sujeta a cambios. Una vez terminado se subirá junto a la publicación que ya subió Julia para que forme parte del VADEMECUM
Normas y licencias sobre los hiatos, sinalefas, diéresis y sinéresis
Principios
A continuación se exponen una serie de normas a tener en cuenta para la correcta construcción de la métrica de los versos según su acentuación.
A estas normas se las denominan licencias, debido a que no existe una unificación de criterios claros tanto del uso de la sinalefa, como del hiato o incluso de la diéresis y sinéresis, pero si se puede tener un uso bastante acertado siguiendo las mismas. Más adelante veremos algunas de las excepciones por las que no se consideran estas normas una ciencia exacta.
Decía Tomás Navarro Tomás en su «Manual de pronunciación española» (Madrid, 1918): Los prosodistas se han esforzado inútilmente en reducir a reglas fijas tales vacilaciones; dada la libertad de que la lengua dispone en este punto, lo único posible es tratar de señalar en cada caso la forma que hoy tiene un uso más corriente en la pronunciación correcta. Ofrece un valor principal a este propósito el testimonio de los buenos poetas modernos. El oído de un buen poeta es siempre un excelente guía en lo que se refiere, dentro de su idioma, al acento y al cómputo silábico de las palabras.
Esta criteriosa observación del erudito es la base de la metodología que se propone para tratar de discernir algunas reglas básicas: ir a los versos de los grandes poetas. Se eludirá por tanto toda discusión teórica acerca de las causas de estos fenómenos, tratando de enunciar algunas reglas muy simples y validándolas con ejemplos de la práctica magistral. Se tratará de ir acumulando ejemplos variados por época y autores. Sería insensato dar por válida una regla que descalifique a un porcentaje apreciable de estos ejemplos.
Más allá de las reglas específicas, estos ingredientes del respeto y la benevolencia deben estar presentes a la hora de medir cualquier verso.
Para describir los encuentros escribiremos «oo» para indicarlos representando con «o» cualquier vocal, poniendo tildes para indicar las vocales tónicas, es decir por ejemplo con «óo» indicaremos un encuentro en que la primera de las vocales es tónica y la segunda átona.
Sinalefa
Es la unión prosódica entre vocales vecinas pertenecientes a distintas palabras; no se debe confundir con el uso del diptongo, el cual solo se aplica en una única palabra. Por lo tanto en la sinalefa, las palabras de un verso suman en conjunto menos sílabas que si se cuentan las que tiene cada uno de ellos en un uso prosaico de una oración.
La h, por ser letra sin sonido, no impide la sinalefa, [1]a menos que vaya seguida de los diptongos «ia, ie, ui, ue».
La sinalefa puede verificarse incluso después de signos de puntuación, entonación e incluso de la raya, signo auxiliar usado en el diálogo.
Las sinalefas que unen solo dos vocales, se llaman binarias y representan las más sencillas; si enlazan más de dos, se denominan complejas y según la cantidad de vocales que unen se denominan:[2]
Sinalefa ternaria
Es la que une tres vocales.
En la versificación se toma en cuenta solamente el uso fonético, no el uso ortográfico,por lo tanto en el uso de vocales mudas, por ejemplo la "u" cuando actúa con las consonantes "g","q", dicha vocal no cuenta a la hora de la denominación de las sinalefas por la cantidad de vocales que la componen. Sirva esta anotación para el resto de sinalefas.
Sinalefa cuaternaria
Es la que une cuatro vocales.
Sinalefa quinaria (Poco usual)
Es la que une cinco vocales.
A partir de aquí, el uso de sinalefas mayores resultan forzadas y no son recomendables.
En toda sinalefa compleja es indispensable que en el centro del grupo vayan vocales fuertes; las débiles solo pueden ir en los extremos. Si sucede que la «u», y especialmente la «i», ocupan el centro, no hay sinalefa.
No forman sinalefa los grupos uia, uie, eui, iui.
Tampoco forman sinalefa las vocales «e, i, o» y «u» cuando cumplen funciones de conjunción.[3]
Las conjunciones se unen por lo general a la vocal que sigue, pero únicamente se unen a la anterior cuando la letra que sigue no es vocal.[4]
Hiato
Consiste en separar las vocales concurrentes de distintas palabras. El hiato constituye un choque de vocales que a veces se produce naturalmente, y otras se origina de manera artificiosa por la necesidad de darle al verso una sílaba más[5].
Por lo común, si las vocales concurrentes son inacentuadas, la sinalefa es obligatoria; pero cuando la segunda vocal es distinta de la primera y tiene acento es preferible, y en ciertos casos indispensable, el hiato[6].
Lo mismo sucede cuando ambas vocales son acentuadas, homólogas o no.
Sin embargo, y aquí ya tenemos variables, Eduardo Benot señala que solamente por excepción, cuando a la segunda vocal acentuada precede alguna voz de acento flojo, monosílabo átono o la partícula negativa «no», suele evitarse el hiato.[7]
Sin embargo cuando la vocal que precede no pertenece a una voz sin acento o que teniéndolo, lo tiene tan endeble que puesta en una frase debe considerársela como desprovista enteramente de él, el verso resulta bastante áspero. Esta es una forma en la que a veces se cae cuando priman las necesidades métricas o rítmicas; pero es preferible evitarla.[8]
El hiato no es siempre tolerable al oído; por el contrario, a veces resulta francamente cacofónico. En algunos casos es un defecto en el cual incurren, en ocasiones, hasta buenos poetas. La lectura, mejor que la teoría, permitirá discernir estos matices.[9]
Acentos rítmicos en las sinalefas
Como ya hemos visto, la sinalefa es la unión prosódica que se produce entre vocales inmediatas pertenecientes a distintas palabras.
Ahora veremos la influencia que ejerce la realización rítmica de un verso sobre esta figura fonética, especialmente en el aspecto de su no concreción.
1) Cuando en el verso interviene la cesura:
Sabido es que a partir de los dodecasílabos los versos reciben el nombre de compuestos porque tienden a dividirse en hemistiquios, los cuales pueden contener igual cantidad de sílabas o bien ser diferentes.
Por ejemplo en el antiguo romancero, cuyos versos de dieciséis sílabas contaban con hemistiquios octosílabos, la cesura se encontraba entre las sílabas ocho y nueve.[10]
2) Cuando interviene el acento estrófico del verso
Tomás Navarro Tomás, en su «Manual de Pronunciación Española», señala que vocales diferentes, con acento, entre palabras enlazadas, se reducen de ordinario a una sola sílaba.
Sin embargo, observa que no tiene lugar, de ordinario, esta reducción, cuando se habla lenta o enfáticamente, ni cuando el acento que llevan las vocales enlazadas es el último del verso, es decir, la penúltima sílaba métrica.[11]
También Navarro Tomás, en la misma obra, señala que vocales iguales, con acento, entre palabras diferentes, se hace sinalef
Esta reducción, sin embargo, no suele verificarse cuando se pronuncia con lentitud o con afectación, ni tampoco en el verso cuando sobre algunas de las expresadas vocales cae un acento principal de carácter rítmico o enfático.
La no sinalefa con la sílaba 6° de un verso endecasílabo.
En estos casos, aun cuando la sinalefa sea legítima, el hiato es preferible, pues bajo la influencia del ritmo suele adquirir singulares condiciones de eufonía.
En consecuencia, debe evitarse hacer sinalefa en las posiciones donde los acentos rítmicos actúan como ejes de ordenación vertical, especialmente en la penúltima sílaba de un verso.
Anteriormente, y entre otros, Eduardo Benot, en su «Prosodia castellana y versificación», ya daba cuenta de la inconveniencia de las sinalefas en las «sílabas constituyentes» (acentos rítmicos):
Asimismo Rafael de Balbín, en su «Sistema de rítmica castellana» señala que la sinalefa… «Sólo deja de producirse por la presencia del acento rítmico en alguna de las vocales contiguas»
En el endecasílabo, además del acento estrófico, la sinalefa no puede darse en las sílabas cuarta, sexta u octava cuando dichas posiciones establecen su ritmo. Lo mismo puede decirse cuando esté acentuado en 4° y 7° sílabas (ritmo dactílico) o en 5° (galaico antiguo).
Ahora, esta consideración puede ser aplicada, de forma aconsejable, en otros versos (de arte menor o mayor) donde es determinante la acentuación que presenten.[12]
Son contadas las oportunidades en que esta situación pueda aparecer, pero ante la duda, siempre es deseable buscar otra palabra para evitar la contrariedad.
Sinéresis
Consiste en unir en una sola sílaba dos vocales de una misma palabra, que gramaticalmente no forman diptongo. Es ésta una licencia poética porque diptongar artificialmente vocales es solo admisible en el verso para disminuir una sílaba, de ser esto necesario.[13]
Benot señala que esta licencia es lícitamente factible cuando ninguna de las vocales involucradas está acentuada (Faetón, traerá, ahorrar, zahorí, teatral, núcleo, Jehová, coalición, héroe, poesía, etc.) o, si teniendo acento, éste recae en la primera de ellas en los grupos ao, ae y oe: caos, trae, roe, etc.
Pero no lo será cuando en los adiptongos oa, ea y eo lleve acento la primera vocal (loa, crea, feo, etc.) ni cuando caiga por naturaleza el acento en la segunda vocal: croaba, poeta, teatro, ahogo, real, león, etc.
En los grupos de vocales iguales (aa, ee y oo) la sinéresis se da tanto si las vocales son inacentuadas ambas (Saavedra, vehemente, dándoos, etc.) o, si teniendo acento, éste recae en la primera de ellas (cree, lee, etc.); pero no cuando la segunda lo esté: albahaca, azahar, creer, loor, leer, etc.
Diéresis
Es una licencia opuesta a la sinéresis y su efecto es también contrario: alarga el verso en una sílaba. Consiste en pronunciar separadas las vocales de un diptongo, las que no deben separarse en la pronunciación normal.[13]
En la escritura de los versos, esta licencia se indica con el signo del mismo nombre: la diéresis o crema ( ¨ ).
No debe confundirse con las palabras conformadas por los grupos «güe, güi», donde la vocal «u» lleva diéresis a los efectos de su pronunciación: bilingüe, pingüino, etc., palabras que silábicamente se separan «bi–lin–güe», «pin–güi–no» y no «bi–lin–gü–e», ni « pin–gü–i–no».
1. Esta consideración no es pertinente, dado que serán considerados al hablar de sinalefas múltiples.
2. Me parece innecesaria está clasificación de las sinalefas múltiples.
3. Esto no se entiende. Te refieres, creo, a que no hay sinalefa múltiple cuando una de las vocales intermedias es una conjunción. Me parece que todo este párrafo sobre sinalefas múltiples habría que redactarlo mejor.
4. No estoy de acuerdo en esto, y me parece un detalle innecesario.
5. No estoy de acuerdo con lo expresado en este párrafo. El hiato puede requerir, para su realización, de la pronunciación enfática, pero esto en todo caso tiene fines expresivos. La necesidad de darle al verso una sílaba más no puede justificar un hiato.
6. No estoy de acuerdo con lo aquí formulado.
7. No estoy de acuerdo con esta observación.
8. No estoy de acuerdo con esta observación.
9. Considero demasiado vaga esta consideración.
10. Creo que este tipo de disquisiciones acerca de los versos compuestos debería ir aparte.
11. Más allá de le referencia a Navarro Tomás, creo que al hiato rítmico habría que explicarlo mejor.
12. El hiato rítmico se aplica en todos los versos, independientemente de su métrica. Suele suceder (hay excepciones abundantes) que en los versos de arte menor el único acento rítmico sea el último, y en este se aplica.
13. Estoy en profundo desacuerdo con este párrafo. Hay sinéresis que no tienen nada de artificioso y, por el contario, evitarlas es casi imposible en la dicción natural. Tampoco estoy de acuerdo en que sean un recurso para adecuarse a la métrica.