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    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Tema de discusión sobre hiatos y sinalefas

Antonio

Moderador ENSEÑANTE/asesor en Foro poética clásica
Miembro del equipo
Moderadores
Moderador enseñante
Esta publicación irá recogiendo el consenso alcanzado, para su posterior publicación en el foro de Vademécum en la zona de adheridos. Por favor, ir haciendo vuestros comentarios y críticas constructivas a continuación.
Gracias.

Normas y licencias sobre los hiatos y sinalefas

Principios
A continuación se exponen una serie de normas a tener en cuenta para la correcta construcción de la métrica de los versos según su acentuación.
A estas normas se las denominan licencias, debido a que no existe una unificación de criterios claros tanto del uso de la sinalefa, como del hiato o incluso de la diéresis y sinéresis, pero si se puede tener un uso bastante acertado siguiendo las mismas. Más adelante veremos algunas de las excepciones por las que no se consideran estas normas una ciencia exacta.
 
Última edición:
Jorge, Elhi, viendo que no se han presentado más trabajos.
Creo que si os parece bien, podemos comenzar este estudio, por una metodología de trabajo dividida en dos partes, para intentar organizarnos y que no se nos complique en exceso:

1 PRESENTACIÓN Y DESCRIPCIÓN DE LAS MATERIAS A ESTUDIAR
2 ESTUDIO DE LA METODOLOGÍA MÁS ADECUADA PARA LA ENSEÑANZA DE DICHA MATERIA

Como veréis a continuación, de la primera parte ya os presento un borrador más abajo,donde se aporta una literatura descriptiva de la materia a estudiar con todos sus componentes, para mi la forma más fácil, pues me he limitado a contrastar las aportaciones de sobre todo Luis Estoico más Jorge, Eduardo, Ricardo y algunos insignes estudiosos que menciono como Navarro, Quiles, Benot, etc.
Una vez que me propongáis las correcciones o cambios que creáis y quedara esta parte consensuada; se podría crear una forma metodológica con pocos ejemplos pero claros para la correcta asimilación de la teoría descriptiva de cada una de las licencias, En esta parte creo que Jorge podría ser más experto (al menos, más que yo) para hacerlo. Se que eres más partidario de usar las formas de (o-ó) que un cuadro a modo de el de Eduardo, yo creo que modificando y añadiendo alguna circunstancia más, como una casilla para los hiatos en las sílabas constituyentes, he incluso para la sinéresis y la diéresis, podríamos actualizarlo y creo sinceramente que para una mirada rápida de dichas licencias podría venir bien, además de usar el método que tú propone de (o-ó). Es una opinión muy personal pero me adaptaré a cualquier propuesta.
Gracias y espero vuestras correcciones y sugerencias en siguientes post, en el primero iremos poniendo lo consensuado, he puesto ya la introducción por ser insustancial, pero lógicamente también está sujeta a cambios. Una vez terminado se subirá junto a la publicación que ya subió Julia para que forme parte del VADEMECUM


Normas y licencias sobre los hiatos, sinalefas, diéresis y sinéresis

Principios
A continuación se exponen una serie de normas a tener en cuenta para la correcta construcción de la métrica de los versos según su acentuación.
A estas normas se las denominan licencias, debido a que no existe una unificación de criterios claros tanto del uso de la sinalefa, como del hiato o incluso de la diéresis y sinéresis, pero si se puede tener un uso bastante acertado siguiendo las mismas. Más adelante veremos algunas de las excepciones por las que no se consideran estas normas una ciencia exacta.

Decía Tomás Navarro Tomás en su «Manual de pronunciación española» (Madrid, 1918): Los prosodistas se han esforzado inútilmente en reducir a reglas fijas tales vacilaciones; dada la libertad de que la lengua dispone en este punto, lo único posible es tratar de señalar en cada caso la forma que hoy tiene un uso más corriente en la pronunciación correcta. Ofrece un valor principal a este propósito el testimonio de los buenos poetas modernos. El oído de un buen poeta es siempre un excelente guía en lo que se refiere, dentro de su idioma, al acento y al cómputo silábico de las palabras.

Esta criteriosa observación del erudito es la base de la metodología que se propone para tratar de discernir algunas reglas básicas: ir a los versos de los grandes poetas. Se eludirá por tanto toda discusión teórica acerca de las causas de estos fenómenos, tratando de enunciar algunas reglas muy simples y validándolas con ejemplos de la práctica magistral. Se tratará de ir acumulando ejemplos variados por época y autores. Sería insensato dar por válida una regla que descalifique a un porcentaje apreciable de estos ejemplos.
Más allá de las reglas específicas, estos ingredientes del respeto y la benevolencia deben estar presentes a la hora de medir cualquier verso.
Para describir los encuentros escribiremos «oo» para indicarlos representando con «o» cualquier vocal, poniendo tildes para indicar las vocales tónicas, es decir por ejemplo con «óo» indicaremos un encuentro en que la primera de las vocales es tónica y la segunda átona.

Sinalefa
Es la unión prosódica entre vocales vecinas pertenecientes a distintas palabras; no se debe confundir con el uso del diptongo, el cual solo se aplica en una única palabra. Por lo tanto en la sinalefa, las palabras de un verso suman en conjunto menos sílabas que si se cuentan las que tiene cada uno de ellos en un uso prosaico de una oración.

La h, por ser letra sin sonido, no impide la sinalefa, a menos que vaya seguida de los diptongos «ia, ie, ui, ue».
La sinalefa puede verificarse incluso después de signos de puntuación, entonación e incluso de la raya, signo auxiliar usado en el diálogo.
Las sinalefas que unen solo dos vocales, se llaman binarias y representan las más sencillas; si enlazan más de dos, se denominan complejas y según la cantidad de vocales que unen se denominan:

Sinalefa ternaria
Es la que une tres vocales.
En la versificación se toma en cuenta solamente el uso fonético, no el uso ortográfico,por lo tanto en el uso de vocales mudas, por ejemplo la "u" cuando actúa con las consonantes "g","q", dicha vocal no cuenta a la hora de la denominación de las sinalefas por la cantidad de vocales que la componen. Sirva esta anotación para el resto de sinalefas.


Sinalefa cuaternaria
Es la que une cuatro vocales.


Sinalefa quinaria (Poco usual)
Es la que une cinco vocales.

A partir de aquí, el uso de sinalefas mayores resultan forzadas y no son recomendables.
En toda sinalefa compleja es indispensable que en el centro del grupo vayan vocales fuertes; las débiles solo pueden ir en los extremos. Si sucede que la «u», y especialmente la «i», ocupan el centro, no hay sinalefa.
No forman sinalefa los grupos uia, uie, eui, iui.
Tampoco forman sinalefa las vocales «e, i, o» y «u» cuando cumplen funciones de conjunción.
Las conjunciones se unen por lo general a la vocal que sigue, pero únicamente se unen a la anterior cuando la letra que sigue no es vocal.


Hiato
Consiste en separar las vocales concurrentes de distintas palabras. El hiato constituye un choque de vocales que a veces se produce naturalmente, y otras se origina de manera artificiosa por la necesidad de darle al verso una sílaba más.
Por lo común, si las vocales concurrentes son inacentuadas, la sinalefa es obligatoria; pero cuando la segunda vocal es distinta de la primera y tiene acento es preferible, y en ciertos casos indispensable, el hiato.
Lo mismo sucede cuando ambas vocales son acentuadas, homólogas o no.
Sin embargo, y aquí ya tenemos variables, Eduardo Benot señala que solamente por excepción, cuando a la segunda vocal acentuada precede alguna voz de acento flojo, monosílabo átono o la partícula negativa «no», suele evitarse el hiato.
Sin embargo cuando la vocal que precede no pertenece a una voz sin acento o que teniéndolo, lo tiene tan endeble que puesta en una frase debe considerársela como desprovista enteramente de él, el verso resulta bastante áspero. Esta es una forma en la que a veces se cae cuando priman las necesidades métricas o rítmicas; pero es preferible evitarla.
El hiato no es siempre tolerable al oído; por el contrario, a veces resulta francamente cacofónico. En algunos casos es un defecto en el cual incurren, en ocasiones, hasta buenos poetas. La lectura, mejor que la teoría, permitirá discernir estos matices.

Acentos rítmicos en las sinalefas
Como ya hemos visto, la sinalefa es la unión prosódica que se produce entre vocales inmediatas pertenecientes a distintas palabras.
Ahora veremos la influencia que ejerce la realización rítmica de un verso sobre esta figura fonética, especialmente en el aspecto de su no concreción.

1) Cuando en el verso interviene la cesura:
Sabido es que a partir de los dodecasílabos los versos reciben el nombre de compuestos porque tienden a dividirse en hemistiquios, los cuales pueden contener igual cantidad de sílabas o bien ser diferentes.
Por ejemplo en el antiguo romancero, cuyos versos de dieciséis sílabas contaban con hemistiquios octosílabos, la cesura se encontraba entre las sílabas ocho y nueve.


2) Cuando interviene el acento estrófico del verso
Tomás Navarro Tomás, en su «Manual de Pronunciación Española», señala que vocales diferentes, con acento, entre palabras enlazadas, se reducen de ordinario a una sola sílaba.
Sin embargo, observa que no tiene lugar, de ordinario, esta reducción, cuando se habla lenta o enfáticamente, ni cuando el acento que llevan las vocales enlazadas es el último del verso, es decir, la penúltima sílaba métrica.
También Navarro Tomás, en la misma obra, señala que vocales iguales, con acento, entre palabras diferentes, se hace sinalef
Esta reducción, sin embargo, no suele verificarse cuando se pronuncia con lentitud o con afectación, ni tampoco en el verso cuando sobre algunas de las expresadas vocales cae un acento principal de carácter rítmico o enfático.


La no sinalefa con la sílaba 6° de un verso endecasílabo.

En estos casos, aun cuando la sinalefa sea legítima, el hiato es preferible, pues bajo la influencia del ritmo suele adquirir singulares condiciones de eufonía.
En consecuencia, debe evitarse hacer sinalefa en las posiciones donde los acentos rítmicos actúan como ejes de ordenación vertical, especialmente en la penúltima sílaba de un verso.
Anteriormente, y entre otros, Eduardo Benot, en su «Prosodia castellana y versificación», ya daba cuenta de la inconveniencia de las sinalefas en las «sílabas constituyentes» (acentos rítmicos):
Asimismo Rafael de Balbín, en su «Sistema de rítmica castellana» señala que la sinalefa… «Sólo deja de producirse por la presencia del acento rítmico en alguna de las vocales contiguas»
En el endecasílabo, además del acento estrófico, la sinalefa no puede darse en las sílabas cuarta, sexta u octava cuando dichas posiciones establecen su ritmo. Lo mismo puede decirse cuando esté acentuado en 4° y 7° sílabas (ritmo dactílico) o en 5° (galaico antiguo).
Ahora, esta consideración puede ser aplicada, de forma aconsejable, en otros versos (de arte menor o mayor) donde es determinante la acentuación que presenten.
Son contadas las oportunidades en que esta situación pueda aparecer, pero ante la duda, siempre es deseable buscar otra palabra para evitar la contrariedad.


Sinéresis
Consiste en unir en una sola sílaba dos vocales de una misma palabra, que gramaticalmente no forman diptongo. Es ésta una licencia poética porque diptongar artificialmente vocales es solo admisible en el verso para disminuir una sílaba, de ser esto necesario.
Benot señala que esta licencia es lícitamente factible cuando ninguna de las vocales involucradas está acentuada (Faetón, traerá, ahorrar, zahorí, teatral, núcleo, Jehová, coalición, héroe, poesía, etc.) o, si teniendo acento, éste recae en la primera de ellas en los grupos ao, ae y oe: caos, trae, roe, etc.
Pero no lo será cuando en los adiptongos oa, ea y eo lleve acento la primera vocal (loa, crea, feo, etc.) ni cuando caiga por naturaleza el acento en la segunda vocal: croaba, poeta, teatro, ahogo, real, león, etc.
En los grupos de vocales iguales (aa, ee y oo) la sinéresis se da tanto si las vocales son inacentuadas ambas (Saavedra, vehemente, dándoos, etc.) o, si teniendo acento, éste recae en la primera de ellas (cree, lee, etc.); pero no cuando la segunda lo esté: albahaca, azahar, creer, loor, leer, etc.

Diéresis
Es una licencia opuesta a la sinéresis y su efecto es también contrario: alarga el verso en una sílaba. Consiste en pronunciar separadas las vocales de un diptongo, las que no deben separarse en la pronunciación normal.
En la escritura de los versos, esta licencia se indica con el signo del mismo nombre: la diéresis o crema ( ¨ ).
No debe confundirse con las palabras conformadas por los grupos «güe, güi», donde la vocal «u» lleva diéresis a los efectos de su pronunciación: bilingüe, pingüino, etc., palabras que silábicamente se separan «bi–lin–güe», «pin–güi–no» y no «bi–lin–gü–e», ni « pin–gü–i–no».
 
Última edición:
Hola, Antonio. He incluido en tu texto algunas referencias numéricas entre corchetes a fin de que se entiendan mis comentarios al pie.

En líneas generales tengo algunas objeciones también:

A. Evitaría las referencias que solo pretenden autorizar las afirmaciones, como las frecuentes que haces a Eduardo Benot. Benot me resulta muy simpático y muy inteligente, aunque no comparto todos sus criterios, y creo que el tratamiento que él hace del tema va mucho más allá de la idea que yo tengo de «normas básicas».
B. Considero que los poetas no hacen hiato o sinalefa en un verso para ajustarse a la métrica, sino guiados por su oído. Son detalles estos que tienen algo de partitura, consejos para el ejecutante. Por más noveles que sean los usuarios, creo que darles esta idea de que estos recursos son utilitarios para sujetarse a la métrica es inadecuado.
C. Afinaría un poco los criterios en más de un sentido. Por ejemplo ya he mostrado numerosos ejemplos de versos donde hay sinalefa en acentos rítmicos. Como regla diría de no hacer sinalefa en el último acento del verso, dejando en todo caso para el rubro de los consejos los otros casos. Creo que debemos tener in mentis esa discriminación: qué cosas pretendemos que sean reglas, qué cosas pretendemos que sean consejos. Las reglas serían los fundamentos de un NO APTO, y no correría el riesgo de negarle el APTO a Rubén Darío, jajaja.

un abrazo
Jorge

1 PRESENTACIÓN Y DESCRIPCIÓN DE LAS MATERIAS A ESTUDIAR
2 ESTUDIO DE LA METODOLOGÍA MÁS ADECUADA PARA LA ENSEÑANZA DE DICHA MATERIA

Como veréis a continuación, de la primera parte ya os presento un borrador más abajo,donde se aporta una literatura descriptiva de la materia a estudiar con todos sus componentes, para mi la forma más fácil, pues me he limitado a contrastar las aportaciones de Jorge, Eduardo, Francisco, Luis Estoico, Ricardo y algunos insignes estudiosos que menciono como Navarro, Quiles, Benot, etc.
Una vez que me propongáis las correcciones o cambios que creáis y quedara esta parte consensuada; se podría crear una forma metodológica con pocos ejemplos pero claros para la correcta asimilación de la teoría descriptiva de cada una de las licencias, En esta parte creo que Jorge podría ser más experto (al menos, más que yo) para hacerlo. Se que eres más partidario de usar las formas de (o-ó) que un cuadro a modo de el de Eduardo, yo creo que modificando y añadiendo alguna circunstancia más, como una casilla para los hiatos en las sílabas constituyentes, he incluso para la sinéresis y la diéresis, podríamos actualizarlo y creo sinceramente que para una mirada rápida de dichas licencias podría venir bien, además de usar el método que tú propone de (o-ó). Es una opinión muy personal pero me adaptaré a cualquier propuesta.
Gracias y espero vuestras correcciones y sugerencias en siguientes post, en el primero iremos poniendo lo consensuado, he puesto ya la introducción por ser insustancial, pero lógicamente también está sujeta a cambios. Una vez terminado se subirá junto a la publicación que ya subió Julia para que forme parte del VADEMECUM


Normas y licencias sobre los hiatos, sinalefas, diéresis y sinéresis

Principios
A continuación se exponen una serie de normas a tener en cuenta para la correcta construcción de la métrica de los versos según su acentuación.
A estas normas se las denominan licencias, debido a que no existe una unificación de criterios claros tanto del uso de la sinalefa, como del hiato o incluso de la diéresis y sinéresis, pero si se puede tener un uso bastante acertado siguiendo las mismas. Más adelante veremos algunas de las excepciones por las que no se consideran estas normas una ciencia exacta.

Decía Tomás Navarro Tomás en su «Manual de pronunciación española» (Madrid, 1918): Los prosodistas se han esforzado inútilmente en reducir a reglas fijas tales vacilaciones; dada la libertad de que la lengua dispone en este punto, lo único posible es tratar de señalar en cada caso la forma que hoy tiene un uso más corriente en la pronunciación correcta. Ofrece un valor principal a este propósito el testimonio de los buenos poetas modernos. El oído de un buen poeta es siempre un excelente guía en lo que se refiere, dentro de su idioma, al acento y al cómputo silábico de las palabras.

Esta criteriosa observación del erudito es la base de la metodología que se propone para tratar de discernir algunas reglas básicas: ir a los versos de los grandes poetas. Se eludirá por tanto toda discusión teórica acerca de las causas de estos fenómenos, tratando de enunciar algunas reglas muy simples y validándolas con ejemplos de la práctica magistral. Se tratará de ir acumulando ejemplos variados por época y autores. Sería insensato dar por válida una regla que descalifique a un porcentaje apreciable de estos ejemplos.
Más allá de las reglas específicas, estos ingredientes del respeto y la benevolencia deben estar presentes a la hora de medir cualquier verso.
Para describir los encuentros escribiremos «oo» para indicarlos representando con «o» cualquier vocal, poniendo tildes para indicar las vocales tónicas, es decir por ejemplo con «óo» indicaremos un encuentro en que la primera de las vocales es tónica y la segunda átona.

Sinalefa
Es la unión prosódica entre vocales vecinas pertenecientes a distintas palabras; no se debe confundir con el uso del diptongo, el cual solo se aplica en una única palabra. Por lo tanto en la sinalefa, las palabras de un verso suman en conjunto menos sílabas que si se cuentan las que tiene cada uno de ellos en un uso prosaico de una oración.

La h, por ser letra sin sonido, no impide la sinalefa, [1]a menos que vaya seguida de los diptongos «ia, ie, ui, ue».
La sinalefa puede verificarse incluso después de signos de puntuación, entonación e incluso de la raya, signo auxiliar usado en el diálogo.
Las sinalefas que unen solo dos vocales, se llaman binarias y representan las más sencillas; si enlazan más de dos, se denominan complejas y según la cantidad de vocales que unen se denominan:[2]

Sinalefa ternaria
Es la que une tres vocales.
En la versificación se toma en cuenta solamente el uso fonético, no el uso ortográfico,por lo tanto en el uso de vocales mudas, por ejemplo la "u" cuando actúa con las consonantes "g","q", dicha vocal no cuenta a la hora de la denominación de las sinalefas por la cantidad de vocales que la componen. Sirva esta anotación para el resto de sinalefas.

Sinalefa cuaternaria
Es la que une cuatro vocales.

Sinalefa quinaria (Poco usual)
Es la que une cinco vocales.

A partir de aquí, el uso de sinalefas mayores resultan forzadas y no son recomendables.
En toda sinalefa compleja es indispensable que en el centro del grupo vayan vocales fuertes; las débiles solo pueden ir en los extremos. Si sucede que la «u», y especialmente la «i», ocupan el centro, no hay sinalefa.
No forman sinalefa los grupos uia, uie, eui, iui.
Tampoco forman sinalefa las vocales «e, i, o» y «u» cuando cumplen funciones de conjunción.[3]
Las conjunciones se unen por lo general a la vocal que sigue, pero únicamente se unen a la anterior cuando la letra que sigue no es vocal.[4]

Hiato
Consiste en separar las vocales concurrentes de distintas palabras. El hiato constituye un choque de vocales que a veces se produce naturalmente, y otras se origina de manera artificiosa por la necesidad de darle al verso una sílaba más[5].
Por lo común, si las vocales concurrentes son inacentuadas, la sinalefa es obligatoria; pero cuando la segunda vocal es distinta de la primera y tiene acento es preferible, y en ciertos casos indispensable, el hiato[6].
Lo mismo sucede cuando ambas vocales son acentuadas, homólogas o no.
Sin embargo, y aquí ya tenemos variables, Eduardo Benot señala que solamente por excepción, cuando a la segunda vocal acentuada precede alguna voz de acento flojo, monosílabo átono o la partícula negativa «no», suele evitarse el hiato.[7]
Sin embargo cuando la vocal que precede no pertenece a una voz sin acento o que teniéndolo, lo tiene tan endeble que puesta en una frase debe considerársela como desprovista enteramente de él, el verso resulta bastante áspero. Esta es una forma en la que a veces se cae cuando priman las necesidades métricas o rítmicas; pero es preferible evitarla.[8]
El hiato no es siempre tolerable al oído; por el contrario, a veces resulta francamente cacofónico. En algunos casos es un defecto en el cual incurren, en ocasiones, hasta buenos poetas. La lectura, mejor que la teoría, permitirá discernir estos matices.[9]

Acentos rítmicos en las sinalefas
Como ya hemos visto, la sinalefa es la unión prosódica que se produce entre vocales inmediatas pertenecientes a distintas palabras.
Ahora veremos la influencia que ejerce la realización rítmica de un verso sobre esta figura fonética, especialmente en el aspecto de su no concreción.

1) Cuando en el verso interviene la cesura:
Sabido es que a partir de los dodecasílabos los versos reciben el nombre de compuestos porque tienden a dividirse en hemistiquios, los cuales pueden contener igual cantidad de sílabas o bien ser diferentes.
Por ejemplo en el antiguo romancero, cuyos versos de dieciséis sílabas contaban con hemistiquios octosílabos, la cesura se encontraba entre las sílabas ocho y nueve.[10]

2) Cuando interviene el acento estrófico del verso
Tomás Navarro Tomás, en su «Manual de Pronunciación Española», señala que vocales diferentes, con acento, entre palabras enlazadas, se reducen de ordinario a una sola sílaba.
Sin embargo, observa que no tiene lugar, de ordinario, esta reducción, cuando se habla lenta o enfáticamente, ni cuando el acento que llevan las vocales enlazadas es el último del verso, es decir, la penúltima sílaba métrica.[11]
También Navarro Tomás, en la misma obra, señala que vocales iguales, con acento, entre palabras diferentes, se hace sinalef
Esta reducción, sin embargo, no suele verificarse cuando se pronuncia con lentitud o con afectación, ni tampoco en el verso cuando sobre algunas de las expresadas vocales cae un acento principal de carácter rítmico o enfático.

La no sinalefa con la sílaba 6° de un verso endecasílabo.

En estos casos, aun cuando la sinalefa sea legítima, el hiato es preferible, pues bajo la influencia del ritmo suele adquirir singulares condiciones de eufonía.
En consecuencia, debe evitarse hacer sinalefa en las posiciones donde los acentos rítmicos actúan como ejes de ordenación vertical, especialmente en la penúltima sílaba de un verso.
Anteriormente, y entre otros, Eduardo Benot, en su «Prosodia castellana y versificación», ya daba cuenta de la inconveniencia de las sinalefas en las «sílabas constituyentes» (acentos rítmicos):
Asimismo Rafael de Balbín, en su «Sistema de rítmica castellana» señala que la sinalefa… «Sólo deja de producirse por la presencia del acento rítmico en alguna de las vocales contiguas»
En el endecasílabo, además del acento estrófico, la sinalefa no puede darse en las sílabas cuarta, sexta u octava cuando dichas posiciones establecen su ritmo. Lo mismo puede decirse cuando esté acentuado en 4° y 7° sílabas (ritmo dactílico) o en 5° (galaico antiguo).
Ahora, esta consideración puede ser aplicada, de forma aconsejable, en otros versos (de arte menor o mayor) donde es determinante la acentuación que presenten.[12]
Son contadas las oportunidades en que esta situación pueda aparecer, pero ante la duda, siempre es deseable buscar otra palabra para evitar la contrariedad.

Sinéresis
Consiste en unir en una sola sílaba dos vocales de una misma palabra, que gramaticalmente no forman diptongo. Es ésta una licencia poética porque diptongar artificialmente vocales es solo admisible en el verso para disminuir una sílaba, de ser esto necesario.[13]
Benot señala que esta licencia es lícitamente factible cuando ninguna de las vocales involucradas está acentuada (Faetón, traerá, ahorrar, zahorí, teatral, núcleo, Jehová, coalición, héroe, poesía, etc.) o, si teniendo acento, éste recae en la primera de ellas en los grupos ao, ae y oe: caos, trae, roe, etc.
Pero no lo será cuando en los adiptongos oa, ea y eo lleve acento la primera vocal (loa, crea, feo, etc.) ni cuando caiga por naturaleza el acento en la segunda vocal: croaba, poeta, teatro, ahogo, real, león, etc.
En los grupos de vocales iguales (aa, ee y oo) la sinéresis se da tanto si las vocales son inacentuadas ambas (Saavedra, vehemente, dándoos, etc.) o, si teniendo acento, éste recae en la primera de ellas (cree, lee, etc.); pero no cuando la segunda lo esté: albahaca, azahar, creer, loor, leer, etc.

Diéresis
Es una licencia opuesta a la sinéresis y su efecto es también contrario: alarga el verso en una sílaba. Consiste en pronunciar separadas las vocales de un diptongo, las que no deben separarse en la pronunciación normal.[13]
En la escritura de los versos, esta licencia se indica con el signo del mismo nombre: la diéresis o crema ( ¨ ).
No debe confundirse con las palabras conformadas por los grupos «güe, güi», donde la vocal «u» lleva diéresis a los efectos de su pronunciación: bilingüe, pingüino, etc., palabras que silábicamente se separan «bi–lin–güe», «pin–güi–no» y no «bi–lin–gü–e», ni « pin–gü–i–no».

1. Esta consideración no es pertinente, dado que serán considerados al hablar de sinalefas múltiples.
2. Me parece innecesaria está clasificación de las sinalefas múltiples.
3. Esto no se entiende. Te refieres, creo, a que no hay sinalefa múltiple cuando una de las vocales intermedias es una conjunción. Me parece que todo este párrafo sobre sinalefas múltiples habría que redactarlo mejor.
4. No estoy de acuerdo en esto, y me parece un detalle innecesario.
5. No estoy de acuerdo con lo expresado en este párrafo. El hiato puede requerir, para su realización, de la pronunciación enfática, pero esto en todo caso tiene fines expresivos. La necesidad de darle al verso una sílaba más no puede justificar un hiato.
6. No estoy de acuerdo con lo aquí formulado.
7. No estoy de acuerdo con esta observación.
8. No estoy de acuerdo con esta observación.
9. Considero demasiado vaga esta consideración.
10. Creo que este tipo de disquisiciones acerca de los versos compuestos debería ir aparte.
11. Más allá de le referencia a Navarro Tomás, creo que al hiato rítmico habría que explicarlo mejor.
12. El hiato rítmico se aplica en todos los versos, independientemente de su métrica. Suele suceder (hay excepciones abundantes) que en los versos de arte menor el único acento rítmico sea el último, y en este se aplica.
13. Estoy en profundo desacuerdo con este párrafo. Hay sinéresis que no tienen nada de artificioso y, por el contario, evitarlas es casi imposible en la dicción natural. Tampoco estoy de acuerdo en que sean un recurso para adecuarse a la métrica.
 
Última edición:
Estoy de acuerdo contigo que es mejorable este borrador, estimado Jorge, mi idea es intentar simplificar y a la vez generalizar, valga la contradicción, unas normas que para el que comienza son imprescindibles comprender de una forma didáctica y ligera y aquí creo que Luis usa muy bien la sintesis; para algunas cuestiones importantes posiblemente se deba dedicar algo más acertado (Para eso estamos). Creo que en lo esencial todos lo que he encontrado al respecto tienen muchos puntos en común, posiblemente lo que les diferencien sean más la formas de exponerlo que el fondo y sentido. Estoy bastante de acuerdo contigo que la metodología que usan buenos y contrastados poetas termina siendo el uso educado del oído y para ello el recitado en voz alta de un poema es la mejor forma de ver los fallos y aciertos de un poema. Hasta que no me enseñó Maramin esta forma de trabajar, no comprendí que componer un poema, era algo más que el uso de unas normas y licencias académicas que se debían seguir a rajatabla. Esto no es óbice para que se usen reglas y licencias contrastadas, algunas con gran acierto y otras con menos, por estudiosos de todas las épocas o, ¿acaso no es lo que estamos haciendo nosotros?, perdón por la inmodestia, no me refiero a mi en esta pregunta, pues con servir de ayuda para lograr un fin común ya me doy por satisfecho.
Una vez que Elhi haga sus aportaciones que seguro serán muy fructíferas, creo que podremos comenzar a sacar conclusiones y a destilar reglas y principios básicos.
Viendo la extensión de tus interesantes aportaciones, Jorge y del resto de estudios, más seguro otro tanto que nos aportará Elhi y tomando de los comentarios que todos hemos hecho y en los que coincidimos, sobre la posibilidad de que nos encontrásemos con una bibliografia extensa, creo que tienes razón cuando insinúas que unos estudios más profundos también estarían bien que no se perdieran, para ello creo que con buen criterio, Julia ha creado un indice donde poner todos los estudios presentados, por ello si te parece, los dos últimos artículos que has presentado creo que quedarían bien en Vademecum para que puedan ser leídos por los usuarios que lo deseen y en este subforo usemos todos esos artículos para debatirlos y consensuarlos con la finalidad última de crear unas reglas claras y concisas. Por ello y para no liarnos en exceso, creo que podríamos presentar cada uno unas reglas claras y concisas de las sinalefas e hiatos y comenzar a consensuarlas, a partir de esas reglas ya cada cual podría entrar en estudios más profundos, pero ello no sería impedimento para poder avanzar.
 
Última edición:
Como quieras, Antonio, aunque la verdad es que creo que en lo que llevo escrito hay bastante para conversar y si lo pasas a Vademécum y lo bloqueas descartas la interacción. Por otra parte sobre todo el escrito sobre las reglas seguramente lo deberé editar para corregir algunos detalles. Por mi parte en ese escrito he completado el análisis de sinalefas y hiatos, quedan por analizar algunas excepciones en los encuentros dentro de una palabra. «jus et norma loquendi» es un aporte a la discusión metodológica entre nosotros, no creo que sea adecuado hacerlo público, aunque no tengo especiales reparos.
¿Qué tiene que ver Luis en esto? ¿Acaso está por ahí jugando a las escondidas como tanto le divierte?
abrazo
Jorge
 
Última edición:
Como digo en la introducción del borrador, me ha parecido a mi modesto entender que su forma de presentar el estudio del hiato y la sinalefa es bastante fluido, por lo que me he permitido usar su estilo para presentar, tratados y datos de los precursores y que realmente todos usamos con más o menos fortuna, no he querido usar sus ejemplos pues supongo que los argumentos que usemos para reiterar o discrepar los iremos usando nosotros de nuestras investigaciones como bien valen los ejemplos que usas tú para algunas de tus argumentaciones. No pude contactar con él todavía, pero cuando lo haga, le invitaré a participar si lo desea, creo que cuanto más opiniones que puedan llegar a consensos en reglas, mejor para todos, pues tampoco me gustaría que fuera este foro o al menos se tomara así, como los dictámenes de una corte suprema. Por lo tanto y haciendo un símil de la Cámara Alta y de la Cámara Baja, una vez que se llegasen a consensuar, de momento entre los tres, pero abierto queda al resto de invitados si finalmente alguno cambiara de opinión, pienso que tampoco estaría de más exponerlo a la crítica constructiva del resto de usuarios, por si alguno tuviera algún tipo de objeción o de aportación.
Otro abrazo.
 
Última edición:
Por mi parte no tengo ninguna objeción a exponer mis escritos a la crítica constructiva. Mi último escrito sobre las reglas puedes, si quieres, hacerlo público y dejarlo abierto. Le falta, para ser completo, algún tratamiento de las numerosas excepciones que hay en el caso de encuentros en una misma palabra, aparte del caso que sí puse que es el más claro. Pero ya es, a mi entender, bastante completo y correcto.
No he leído lo que maese Luis escribió sobre este tema, un día de estos le echaré un vistazo si está en su blog.
abrazo

pS. Fui a ver lo que Luis escribió, y entiendo ahora tu referencia dado que lo que publicaste básicamente lo sacaste de ahí. Me parece adecuado para su objetivo en ese blog, aunque deforma el concepto de Eduardo Benot acerca de la sinéresis en el caso de dos inacentuadas, cosa lamentable. La regla que formula en el caso oó de encuentros entre distintas palabras es falsa (a la luz de la práctica poética), lo que no me parece grave en el ambiguo contexto en que la inscribe (el que se tome en serio esas reglas sin someterlas a crítica peca, por cierto, de ingenuidad). No me agrada la manera en que usa las referencias, aunque sé que en general ha leído concienzudamente lo que menciona. Decididamente su enfoque me parece inadecuado para nuestro objetivo, aunque no deja de ser cierto que las reglas que yo he enunciado son semejantes a las que se desprenden de la lectura de la obra de Eduardo Benot, que he realizado con cierto detalle, aunque matizadas y tamizadas por la práctica poética.
 
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Mira, Antonio:
si no estamos de acuerdo en que las reglas que formulemos deben dar por buenos a los versos de nuestros grandes poetas, cosa que las de Luis no hacen, va siendo hora de que yo calle y deje de colaborar en esto.
Y si no estamos de acuerdo en que la mayoría de los fenómenos que estudiamos son fenómenos del habla, que muy rara vez tienen algo de artificio para «ajustarse a la métrica», lo mismo digo.
Le tengo cariño a Luis, y bastante respeto, pero no puedo compartir esos criterios suyos bajo ningún concepto.
abrazo
J.
 
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Se trata justo de lo contrario, de ponernos de acuerdo, el trabajo de Luis lo utilicé de guía para ir creando en base a nuestras discusiones y acuerdos pues lo creí apropiado como hilo conductor de los trabajos a realizar, más allá de que podamos estar más o menos de acuerdo con algunas teorías.
Propongo que lo hagamos paso a paso y si te parece bien comenzamos por describir uno a uno los elementos de esta tesis.
¿Te importa comenzar tú el borrador si del que yo he presentado no te vale nada?, más que nada por no perdernos en consideraciones, mi intención te puedo asegurar es no ser fundamentalista, por lo tanto estoy abierto a escuchar cualquier teoría que se pueda aportar con cierto rigor.
Lo que si te pediría es concreción siempre que sea posible, para que los puntos expuestos sean fácil de asimilar.
No nos desanimemos que queda mucho y buen trabajo por hacer.
Un abrazo.
 
Discúlpame, Antonio, una pregunta: ¿has mirado el escrito que yo he publicado en este foro con el título de «Intento de poner orden en mis reglas»? Ya hice lo que me estás pidiendo que haga. Y hace días.

Repito lo que ya te dije: para estar completo a ese escrito le falta un tratamiento de las excepciones en los encuentros dentro de una palabra, pero así como está ya es más correcto, preciso y completo que el escrito de Luis, a mi criterio.

De cualquier manera no se trata aquí del estilo de presentación, no pretendo ser yo el que decida en esto ni nada por el estilo. Se trata de los contenidos, de lo que se dice en el escrito. No respondes a mis objeciones, no criticas lo que escribo: ¿cómo podemos consensuar nada así?

Por otra parte yo no he dicho del escrito de Luis que no me valga nada: le he hecho un par de objeciones muy precisas a sus contenidos y he dicho que su enfoque no me parece adecuado a nuestro objetivo,
 
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