Te voy a llevar mi mundo

David Pinnell Martínez

Poeta recién llegado
Embarcaste hacia el periférico de mi corazón,
llegando lo más lejos de mi obsesión,
pisaste tierra firme al abandonarme,
y dejaste todas tus huellas en mi mundo.
Seguiste el camino de la aislación,
no dejaste migajas para seguir,
pero igual te busco entre los caminos cruzados,
que le dan vueltas a mi dirección.
Veo tu nuevo hogar,
el pueblo del que anhelabas,
por las noches sin callar,
pero sales de tu porche,
con las maletas en mano,
estás harto del sedentarismo,
y te sales volando a darle vuelta a tu vida.
Te persigo a través del bosque rencoroso,
me llena de astillas sin piedad,
pero mi devoción por ti es más gruesa que mi piel,
y me permite seguirte hasta al borde de tu escapatoria.
Pero te encuentro ya perdido en la humildad,
porque era tan grande el mundo que rodeabas,
que no te detuviste a pensar,
hasta que la tierra te metió el pie,
y caíste por encima de la decepción.
El mundo te vio de pies a cabeza,
y no dudó en darte la espalda,
pero no te desanimes todavía,
que yo aquí sigo esperando sin buena razón,
cargando mi mundo sobre los hombros de la esperanza,
y aunque no llene ni la mitad de tu vaso de ambición,
prometo compartirlo si viertes tu compasión en él.
 
Embarcaste hacia el periférico de mi corazón,
llegando lo más lejos de mi obsesión,
pisaste tierra firme al abandonarme,
y dejaste todas tus huellas en mi mundo.
Seguiste el camino de la aislación,
no dejaste migajas para seguir,
pero igual te busco entre los caminos cruzados,
que le dan vueltas a mi dirección.
Veo tu nuevo hogar,
el pueblo del que anhelabas,
por las noches sin callar,
pero sales de tu porche,
con las maletas en mano,
estás harto del sedentarismo,
y te sales volando a darle vuelta a tu vida.
Te persigo a través del bosque rencoroso,
me llena de astillas sin piedad,
pero mi devoción por ti es más gruesa que mi piel,
y me permite seguirte hasta al borde de tu escapatoria.
Pero te encuentro ya perdido en la humildad,
porque era tan grande el mundo que rodeabas,
que no te detuviste a pensar,
hasta que la tierra te metió el pie,
y caíste por encima de la decepción.
El mundo te vio de pies a cabeza,
y no dudó en darte la espalda,
pero no te desanimes todavía,
que yo aquí sigo esperando sin buena razón,
cargando mi mundo sobre los hombros de la esperanza,
y aunque no llene ni la mitad de tu vaso de ambición,
prometo compartirlo si viertes tu compasión en él.
Mucho abandono, dificultades, rencor.
Es mejor terminar la relación para que no se quede vacía.

Saludos
 

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