Sergio Qper
Poeta recién llegado
Cuando te toco: poesía,
Cuando te veo: belleza,
Cuando te poseo: pasión.
Cuando te amo: silencio
( )
Cuando te veo: belleza,
Cuando te poseo: pasión.
Cuando te amo: silencio
( )
¡Oh, mi pecho! Este pecho desgarrado, pobre, enfermo, apuñalado,
en efecto herido, de muerte, con odio, con venganza,
putrefacto, silente, con dolor, con miedo con rabia,
quema, destruye mi voz y ahorca mis palabras.
Las he pensado, las siento, arden cual fuego del Olimpo,
las he besado, las mojo, apunto de saltar de tus ojos al abismo,
son dos bolas del infierno, del fondo de mi alma, de los profundos de mi océano,
gusanos dulces, tenues, espontáneos que se adormecen y bailan.
Queman, ¡Oh cuanto queman!
Hieden, apestan en mi boca estas palabras,
asesinadas, tan sólo al final de mi lengua, dormidas, calladas,
si no son ellas serán mis manos, mi cuerpo, mis labios,
si no son ellas mi sudor hará recuadros, perfectos, exactos,
con los gritos de tu cuerpo nadaran entre semen, sexo en espasmos.
No las oirás, no de mi boca, no con mi voz ni con mi llanto,
no con el dolor que causan, ni la destrucción que por demás destruye mis años,
jamás me verás indefenso cual servato, menos rendido a tus pasos,
aunque bien he peinado tu cama y he visto el fuego en esos campos que labro.
Son inocuas, promiscuas e impacientes,
en papel, con sangre de tinta, alma de tiza,
así son mías, mías mis palabras, mía mi calma,
no de nadie Nadie que rompa, nadie que quiebre
o amamante inútilmente una sutil esperanza,
con el silencio hiriente de tu boca negando mi nombre,
callando lo que dibujas con brazas en mis labios.
Duermen en mi garganta, descansan sueñan
y mientras duermes, entre mis brazos, en mi pecho viviente,
casi tatuando mi nombre y estas palabras con mis besos en tus labios,
en los mares agrietados de tus ojos, abriendo espacio,
como llamándoles, como escuchándoles
y de pronto siento que me entiendes,
de pronto creo que me escuchas
te quedas viéndome con tus ojos como cristales,
lo veo en tu mirada, en la mancha perpetua de tu alma,
y creo que lo dirás, espero que lo digas
Sin embargo, tus palabras callan, huyen se desangran,
y sin tregua con ellas arrastra mi lengua enmudecida,
mi corazón ansioso y nuevamente mueren las esferas
en el contorno de mis sílabas, de mi pluma y mi labia,
funeral de luto, enrojecido de llorar, de clamar, sin efecto amar,
acallado, aplacado, sereno si de comparar se trata,
tiradas las ansias de mi pecho en el mar de tu cuerpo,
en los silencios de tus dedos, en los astros en tu lecho.
Y no dices nada
Y no digo nada
Torpes cuando de hablar se trata
Intensos si de amor se habla
Y no somos nada
Ni yo tu dueño ni tu mis palabras.
Estas dos que arden,
Las que son tuyas,
Las que no son escuchadas por nadie
Qpr-13
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