Hoy que solamente muestras tu las pieles
y confundo lo profundo y lo inaudito,
viendo junto al sol el cariño proscrito
que abandonaste en un jarrón de amargas mieles.
Murmuro al espacio buscando al eterno
y persuadirlo de su conducta exacta,
logrando por fin cortejar mutua alianza
que juntos firmamos en un día de invierno.
Distraeré un momento tu conciencia ciega,
para poder mirar tus líricas pieles
que marchitas viven sobre asimos rieles,
cuyo dueño soy, aunque no las pretenda.
Quiero saber porque tus pieles son viejas
y donde se encuentran sus texturas suaves
acaso se fueron volando cual aves
que vimos pasar en las horas añejas.
Me quedare con la duda, esa que espanta,
y ahorrarte el esfuerzo de decir palabras,
palabras necias que parecen llanas.
y disfrutar tu lid que a veces encanta.