Me duele tanta hipocrecìa,tanta falsedad,tantas màscaras y caretas pero ninguna cara real.
Damos vuelta en carnavales donde se bailar para ocultar la realidad de las cosas.La realidad no es màs que un teatro malinterpretado.
Los polìticos hablan demasiado,pocos creen su discurso,muchos adhieren a su idelogìa porque sin el gobierno de turno no tienen un plato de comida en la mesa.
La televisiòn no es màs que un conjunto de bufones,que gritan,lloran,inventan peleas absurdas,infantiles y còmicas,un show estratègico y competitivo,donde rige la ley del màs fuerte y todos son corderos disfrazados.
Los noticieros cuentan lo que quieren,muestran lo que quieren,mientras en el mundo hay hambre,muertes por catràstrofes enormes,enfermedades nuevas,el noticiero no es màs que un conjunto de malas noticias.
Hemos cambiado nuestro modo de vida segùn la economìa del paìs donde vivimos,sin embargo todos avisan que dentro de poco no vamos a tener plata ni para un vaso de leche,pero ninguno explica la realidad de la situaciòn.
Nos convertimos en actores de telenovela,cuando no nos cae bien una persona,sonreimos y hasta improvisamos amistad con esa persona,pero por dentro la criticamos,agradecemos que no estè presente para que sea tema de conversaciòn y terminamos dejandole la oreja roja de criticarle hasta el parpadeo de sus ojos.
Los curas predican la palabra de Dios,pero no hablemos de necesidas humanas,solo confiemos en su imposiciòn de manos y en sus reflexiones pacifistas.
¿Què necesidad hay de vivir envenenados cuando todos deseamos la paz del mundo?
Me da asco tanto hipocrecìa y tanto orgullo barato que en vez de ayudarnos a ser mejores personas nos invita a una gran fiesta de disfrazes.
Damos vuelta en carnavales donde se bailar para ocultar la realidad de las cosas.La realidad no es màs que un teatro malinterpretado.
Los polìticos hablan demasiado,pocos creen su discurso,muchos adhieren a su idelogìa porque sin el gobierno de turno no tienen un plato de comida en la mesa.
La televisiòn no es màs que un conjunto de bufones,que gritan,lloran,inventan peleas absurdas,infantiles y còmicas,un show estratègico y competitivo,donde rige la ley del màs fuerte y todos son corderos disfrazados.
Los noticieros cuentan lo que quieren,muestran lo que quieren,mientras en el mundo hay hambre,muertes por catràstrofes enormes,enfermedades nuevas,el noticiero no es màs que un conjunto de malas noticias.
Hemos cambiado nuestro modo de vida segùn la economìa del paìs donde vivimos,sin embargo todos avisan que dentro de poco no vamos a tener plata ni para un vaso de leche,pero ninguno explica la realidad de la situaciòn.
Nos convertimos en actores de telenovela,cuando no nos cae bien una persona,sonreimos y hasta improvisamos amistad con esa persona,pero por dentro la criticamos,agradecemos que no estè presente para que sea tema de conversaciòn y terminamos dejandole la oreja roja de criticarle hasta el parpadeo de sus ojos.
Los curas predican la palabra de Dios,pero no hablemos de necesidas humanas,solo confiemos en su imposiciòn de manos y en sus reflexiones pacifistas.
¿Què necesidad hay de vivir envenenados cuando todos deseamos la paz del mundo?
Me da asco tanto hipocrecìa y tanto orgullo barato que en vez de ayudarnos a ser mejores personas nos invita a una gran fiesta de disfrazes.