Maloy
Poeta recién llegado
XXVII
EL ORGASMO TRAE RECUERDOS
“...Una estatua de carne
me envenenó la vida con sus besos.
Y tenía tus labios, lindos, rojos
y tenía tus ojos, grandes, bellos...”
Rubén Darío
Era su pubis tan dulce y jugosa,
y escurría, al morderla, rebosante
esa virgen miel, bálsamo embriagante,
que manar sólo puede de una diosa.
Cual Calipso, quiso asirme amorosa
en su moreno embrujo, en su piel fragante,
al destilar en mi boca desecante
la poción de sus ninfas, ardorosa.
Y al sentir que mi espina dorsal
se desprendía al ser eyaculada,
me acordé de vos, niña celestial,
con un suéter azul, adormilada,
tendida en mi regazo, angelical,
con la luz de mi vida en la mirada.
EL ORGASMO TRAE RECUERDOS
“...Una estatua de carne
me envenenó la vida con sus besos.
Y tenía tus labios, lindos, rojos
y tenía tus ojos, grandes, bellos...”
Rubén Darío
Era su pubis tan dulce y jugosa,
y escurría, al morderla, rebosante
esa virgen miel, bálsamo embriagante,
que manar sólo puede de una diosa.
Cual Calipso, quiso asirme amorosa
en su moreno embrujo, en su piel fragante,
al destilar en mi boca desecante
la poción de sus ninfas, ardorosa.
Y al sentir que mi espina dorsal
se desprendía al ser eyaculada,
me acordé de vos, niña celestial,
con un suéter azul, adormilada,
tendida en mi regazo, angelical,
con la luz de mi vida en la mirada.
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