Maloy
Poeta recién llegado
XVII
NO HAY MUJER QUE SEA MI MUSA
¡Develate, oh Musa de mis quereres!
pues no sos un ensueño inmaculado,
que dejé sobre alguna eyaculado
como ofrenda a mis fálicos placeres.
Abjurá, Ángel Caído, tus deberes
y alumbrá, delatora, un verso alado
que permita dejar evidenciado
por quién nacen mi amor y sus enseres.
Que, esa incógnita, ha sido ya mentada
por aquellas incrédulas doncellas,
que apilan mis sonetos en la albada
y cuestionan si yo esbozo para ellas
esa poesía en candor forjada,
diáfana cual fulgor de las estrellas.
Última edición:
::