Me llega con el aire tu recuerdo,
milagro convertido en la sonrisa;
envuelto dulcemente entre la brisa,
mojando al corazón que ahora muerdo.
No busca este mi cuento una importancia,
pues sigue viva en mí tu fiel promesa.
Si ya de mi castillo eres princesa,
no debe preocuparme la distancia.
Nos queda solamente el claro cielo,
que espera, impaciente y cada noche:
por ver en cada nube algún reproche,
cubrirlo lentamente con su velo,
llevándonos despacio hacia el espacio
Al fin que para mí esto es el prefacio.
milagro convertido en la sonrisa;
envuelto dulcemente entre la brisa,
mojando al corazón que ahora muerdo.
No busca este mi cuento una importancia,
pues sigue viva en mí tu fiel promesa.
Si ya de mi castillo eres princesa,
no debe preocuparme la distancia.
Nos queda solamente el claro cielo,
que espera, impaciente y cada noche:
por ver en cada nube algún reproche,
cubrirlo lentamente con su velo,
llevándonos despacio hacia el espacio
Al fin que para mí esto es el prefacio.