Altaír Buendía
Poeta recién llegado
Si la vida me diera dos caminos
uno lo llenaría completo de sal
para ahogar en ella mis penas
y que mis lagrimas no toquen el mar.
Sin la inspiración me encuentro solo
como un perro abandonado en navidad
me sumerjo en un abismo de preguntas
y sin ella no podré siquiera pensar.
Las desgracias de la vida me llenan
pues alimentan el morbo de mi terror
dan a conocer al mundo indiferente
que no existe más el amor.
Dónde quedó mi saco de amores
que me daban para regar
no me refiero a la carne o los placeres
sino a mi ilusión de donde iba a terminar.
Si la vida me diera dos campos
regados con flores de nuez
me los acabaría oliendo en ellos
pero sin que el aroma toque mi nariz.
Regalarme mil besos vacíos
no llenan por poco el sabor
de tus labios podridos conmigo
remójalos con azúcar al Sol.
uno lo llenaría completo de sal
para ahogar en ella mis penas
y que mis lagrimas no toquen el mar.
Sin la inspiración me encuentro solo
como un perro abandonado en navidad
me sumerjo en un abismo de preguntas
y sin ella no podré siquiera pensar.
Las desgracias de la vida me llenan
pues alimentan el morbo de mi terror
dan a conocer al mundo indiferente
que no existe más el amor.
Dónde quedó mi saco de amores
que me daban para regar
no me refiero a la carne o los placeres
sino a mi ilusión de donde iba a terminar.
Si la vida me diera dos campos
regados con flores de nuez
me los acabaría oliendo en ellos
pero sin que el aroma toque mi nariz.
Regalarme mil besos vacíos
no llenan por poco el sabor
de tus labios podridos conmigo
remójalos con azúcar al Sol.