angelsinalma
Poeta recién llegado
Si la lluvia de esta noche
hablase,
sin tan solo se fundiese
por un momento
con mis quietos huesos,
se que te atarían
para detener
el tiempo,
y pintar este único segundo,
sobre el recorrido
de las estrellas.
Si la lluvia supiera
lo que es, volver a tener un alma,
que no importa más nada,
cuando el calor de tu cuerpo,
es quien me da vida,
y no la soledad desmedida,
de los fantasmas
del recuerdo.
¡Que no importa mas nada!,
ni los charcos que se ven
a lo lejos.
Si por tu abrazo conocí
el misterio que encierran las mañanas,
cuando me nacen alas,
al escuchar un te quiero de tu boca.
Si la lluvia de esta noche,
me sellara los labios,
se que gritarían te amo
mis ojos,
aún estando ciegos.
¡Y que si debo alimentar
al inconstante verbo
con la sangre de mis venas!.
Cuando adornas a las veredas muertas,
sembrando las flores de tu aliento,
solo por verme feliz.
Si la lluvia supiera,
que no me hacen falta palabras,
desde que descubrí
que no eres un sueño,
ni le temo a la redundancia
de mis monólogos de viento.
Si la lluvia de esta noche
nos mostrara la luna,
y en ella se refleje,
lo que en los cuentos se dice,
cuando llega el final.
Me comería la profecía,
aún a costa de un inmaculado
infierno,
solo por conservar este minuto.
hablase,
sin tan solo se fundiese
por un momento
con mis quietos huesos,
se que te atarían
para detener
el tiempo,
y pintar este único segundo,
sobre el recorrido
de las estrellas.
Si la lluvia supiera
lo que es, volver a tener un alma,
que no importa más nada,
cuando el calor de tu cuerpo,
es quien me da vida,
y no la soledad desmedida,
de los fantasmas
del recuerdo.
¡Que no importa mas nada!,
ni los charcos que se ven
a lo lejos.
Si por tu abrazo conocí
el misterio que encierran las mañanas,
cuando me nacen alas,
al escuchar un te quiero de tu boca.
Si la lluvia de esta noche,
me sellara los labios,
se que gritarían te amo
mis ojos,
aún estando ciegos.
¡Y que si debo alimentar
al inconstante verbo
con la sangre de mis venas!.
Cuando adornas a las veredas muertas,
sembrando las flores de tu aliento,
solo por verme feliz.
Si la lluvia supiera,
que no me hacen falta palabras,
desde que descubrí
que no eres un sueño,
ni le temo a la redundancia
de mis monólogos de viento.
Si la lluvia de esta noche
nos mostrara la luna,
y en ella se refleje,
lo que en los cuentos se dice,
cuando llega el final.
Me comería la profecía,
aún a costa de un inmaculado
infierno,
solo por conservar este minuto.