Magigozartor Agatho
Poeta recién llegado
¿ otra vez?
Pagando el precio por las noches
que yo mismo asesine,
de los atardeceres que degollé en mi mente,
trato de remediar mi excesiva sensatez al cosmos.
Solo, tratare,
solo, intentare
Porque solo, aparecí.
circunstancias se disfrazaron
de puertas y ventanas cerradas.
jamás creí que la esperanza
tuviese la fuerza,
para quebrar vidrios y derribar puertas.
Trate de encerrar a la luna,
en un buenas noches,
pero la llave se derritió,
ademas, la luna se resistió.
Y buscar eso sobre los mapas de la tela,
O en el aroma de mis declamaciones,
Fue un intento absurdo,
Tanto así como expulsar de mi algunos demonios.
De que sirvió la bella pluma, si falto la tinta,
de que sirvieron las maldiciones, si falto la bendición,
no se en realidad, que halle,
Pero halle algo, y estaba desnudo,
con frio,
pero no quería
la calidez, tampoco el abrigo.
¿No se?
Quizás ya la grieta yacía del sendero,
y la distancia al otro lado era longeva,
solo mis piernas fueron capaces de saltar,
apretamos fuerte las manos,
pero no fue suficiente para saltar acompañado.
No alcance a abrir mis alas
Porque quizás la inquietud era en ellas un enredo,
Y si, algo cayo al abismo
No fui yo, tampoco fue…
Fue la soledad,
aquella que si sintió el vacio.
Pagando el precio por las noches
que yo mismo asesine,
de los atardeceres que degollé en mi mente,
trato de remediar mi excesiva sensatez al cosmos.
Solo, tratare,
solo, intentare
Porque solo, aparecí.
circunstancias se disfrazaron
de puertas y ventanas cerradas.
jamás creí que la esperanza
tuviese la fuerza,
para quebrar vidrios y derribar puertas.
Trate de encerrar a la luna,
en un buenas noches,
pero la llave se derritió,
ademas, la luna se resistió.
Y buscar eso sobre los mapas de la tela,
O en el aroma de mis declamaciones,
Fue un intento absurdo,
Tanto así como expulsar de mi algunos demonios.
De que sirvió la bella pluma, si falto la tinta,
de que sirvieron las maldiciones, si falto la bendición,
no se en realidad, que halle,
Pero halle algo, y estaba desnudo,
con frio,
pero no quería
la calidez, tampoco el abrigo.
¿No se?
Quizás ya la grieta yacía del sendero,
y la distancia al otro lado era longeva,
solo mis piernas fueron capaces de saltar,
apretamos fuerte las manos,
pero no fue suficiente para saltar acompañado.
No alcance a abrir mis alas
Porque quizás la inquietud era en ellas un enredo,
Y si, algo cayo al abismo
No fui yo, tampoco fue…
Fue la soledad,
aquella que si sintió el vacio.
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