tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ser escritor es transformar la vorágine del día a día en pasión, abordar la sensibilidad misma que todo lo contempla y embellece.
Es contornear la esencia mágica de los sentidos.
Es desgarrar cada trazo de realidad y llevarla de viaje por la fantasía, aceptando los retos que irá proponiendo la imaginación.
Un parpadeo, una mueca, un suspiro, una mirada, el gesto podría ser indistinto, quizás hasta solamente un pretexto con el que el escritor, paralizará el tiempo a su medida.
Luego en ese preciso instante, se conectarán las emociones, que desarrollarán una funcionalidad única e irrepetible.
Su punto de vista será absolutamente personal a la hora de dar forma a un objeto, una idea o un razonamiento.
Sin embargo detrás de cada escritor hay una historia, un sinsabor, un bagaje emotivo que lo conmueve y lo precederá en toda anécdota, y en cada posición tomada.
La estructura de su poesía estará dada por los distintos momentos vividos que oficiarán de disparador en cada reflejo destellante que le regale su sentimiento.
Se alimentará de legiones de libros, que le proporcionarán conocimiento a su conocimiento.
El misterio de la noche y el gris atardecer obtendrán diferentes interpretaciones a lo largo de su vida.
Asimismo debo decir que ser escritor es también una responsabilidad, ya que al dejar nuestra huella en una página, quedará plasmado un pedazo de nosotros mismos, para siempre, o por un determinado espacio en el tiempo.
Y sabernos leídos en algún momento de nuestra vida o mas allá de ella, nos generará una expectativa enorme y la satisfacción de poder dejarle el contenido anhelado a ese lector desconocido, será un placer inexplicable y a la vez un desafío.
El escritor tiene actividades ocupacionales, extra literarias o no, que modifican su condición retórica por un lapso del día.
Con la particularidad de que en pleno desarrollo de dichas labores adquiere nutrientes que despiertan y motivan la capacidad de su lira.
Con historias fortuitas de personajes y situaciones fruto de la interacción manifiesta.
Podrá construir infinidad de escenarios, sostenidos por una realidad colapsada.
Por último quisiera manifestar que el escritor es un artista, y como tal, es en extremo sensible y bajo esa sensibilidad se oculta y se reconstruye al unísono.
Ama y se retrae.
Y que es un solitario andante y pensante que contempla el paso del tiempo.
Y que al igual que su antónimo el lector, lo practica en soledad.
Es contornear la esencia mágica de los sentidos.
Es desgarrar cada trazo de realidad y llevarla de viaje por la fantasía, aceptando los retos que irá proponiendo la imaginación.
Un parpadeo, una mueca, un suspiro, una mirada, el gesto podría ser indistinto, quizás hasta solamente un pretexto con el que el escritor, paralizará el tiempo a su medida.
Luego en ese preciso instante, se conectarán las emociones, que desarrollarán una funcionalidad única e irrepetible.
Su punto de vista será absolutamente personal a la hora de dar forma a un objeto, una idea o un razonamiento.
Sin embargo detrás de cada escritor hay una historia, un sinsabor, un bagaje emotivo que lo conmueve y lo precederá en toda anécdota, y en cada posición tomada.
La estructura de su poesía estará dada por los distintos momentos vividos que oficiarán de disparador en cada reflejo destellante que le regale su sentimiento.
Se alimentará de legiones de libros, que le proporcionarán conocimiento a su conocimiento.
El misterio de la noche y el gris atardecer obtendrán diferentes interpretaciones a lo largo de su vida.
Asimismo debo decir que ser escritor es también una responsabilidad, ya que al dejar nuestra huella en una página, quedará plasmado un pedazo de nosotros mismos, para siempre, o por un determinado espacio en el tiempo.
Y sabernos leídos en algún momento de nuestra vida o mas allá de ella, nos generará una expectativa enorme y la satisfacción de poder dejarle el contenido anhelado a ese lector desconocido, será un placer inexplicable y a la vez un desafío.
El escritor tiene actividades ocupacionales, extra literarias o no, que modifican su condición retórica por un lapso del día.
Con la particularidad de que en pleno desarrollo de dichas labores adquiere nutrientes que despiertan y motivan la capacidad de su lira.
Con historias fortuitas de personajes y situaciones fruto de la interacción manifiesta.
Podrá construir infinidad de escenarios, sostenidos por una realidad colapsada.
Por último quisiera manifestar que el escritor es un artista, y como tal, es en extremo sensible y bajo esa sensibilidad se oculta y se reconstruye al unísono.
Ama y se retrae.
Y que es un solitario andante y pensante que contempla el paso del tiempo.
Y que al igual que su antónimo el lector, lo practica en soledad.