Otro hermoso texto de hace muchos años:
La relación Maestro - Discípulo en el Zen constituye un tipo especial de relación que potencia el desarrollo del Discípulo en el área del Ser, no del Saber.
Las personas en lugar de estar en contacto con las cosas lo están con sus creencias, aquí en los foros cuando en un debate alguien está equivocado se intenta razonar su equivocación, pero al hacerlo se aleja aun más de las cosas elevándose en raciocinios e intelecciones vacías. Creo que muchos han experimentado como una especie de falta de vitalidad al reflexionar demasiado sobre un tema, es como que el tema desaparece. Nosotros podemos VER algo como una totalidad, esa es la forma original de percepción, sabemos mucho más de lo que creemos, pero cuando pasamos esa intuición, esa visión por el intelecto poco a poco nos quedamos sin nada. Un Maestro puede hacer una pregunta, y un Discípulo iluminado debe dar cuenta en forma inmediata de su comprensión con un ACTO, donde dude, donde piense, se alejó de la cosa, está rellenando con experiencias viejas, está poniendo cosas donde falta comprensión, o la comprensión no ha alcanzado la intensidad suficiente para romper con las dudas del alumno. Si la respuesta no es total en forma instantánea, el Maestro detiene en seco al alumno, éste ha fallado. Cada vez que el alumno está preparado para dar una respuesta el Maestro lo frustra... nada de preparación, nada de especulación, nada en qué sostenerse para responder a la situación planteada por el Maestro y la vida... la respuesta del alumno no debe ser producto de su experiencia, que no es otra cosa que percibir desde todo lo acumulado en su memoria, la respuesta del alumno debe SORPRENDER tanto al Maestro como al alumno, debe ser UN ACTO TOTAL DEL SER QUE REVELE LA COMPRENSIÓN. Aprender es desarrollar formas de ver las cosas, y de esa manera siempre estamos poniendo nuestro pasado en el lugar de la cosa. Aprender es tener respuestas preparadas a lo que puede presentarse. Un alumno se presenta a un maestro de esgrima para que lo instruya en este arte, el maestro lo acepta y el alumno va a vivir con el maestro, a hacer todo lo que el maestro le pida, como las cosas de la casa... durante años el maestro no le enseña nada de técnica, sólo lo ataca cuando percibe que el alumno está distraido o no va a darse cuenta del ataque. Cuando duerme se acerca y lo ataca con un palo, mientras está cocinando se acerca sin que lo note y lo ataca... por años el alumno no puede evitar ser golpeado por estos ataques, y de nada sirve prepararse porque el maestro siempre elige el momento... hasta que llega un momento donde el alumno se rinde, ya no sabe qué hacer, no sirve de nada prepararse porque cada ataque es distinto... desesperado el alumno se rinde, se entrega, nada le funciona, nada puede hacer...el maestro en ese momento ataca mientras el alumno estaba con la guardia baja entregado, pero desde lo más profundo de su ser, desde donde nacen todos los actos, surge sin pensar un movimiento de bloqueo, un movimiento total... desde ese momento perdió el miedo, dejó de estar en guardia y preparado, podía permitirse responder a cada situación creando la respuesta desde lo más profundo de su SER. Ya no percibía desde lo que esperaba, desde todo lo acumulado por aprendizaje, respondía desde el fondo de su SER. En el Zen no se aprende, se desaprende.
Existe un libro que se llama “Mente Zen, Mente de Principiante” del Roshi Suzuki. Ahí el maestro destaca la importancia del enfocar cada tarea, cada situación con una actitud de no saber. El experto encuentra lo que sabe, nada más. El principiante está abierto a infinidad de posibilidades.
Educar en nuestra cultura es definir qué es lo real, qué es cada cosa, cómo se debe actuar ante cada situación, etc. Qué direcciones recorrer, qué direcciones no recorrer, qué existe qué no existe.
Queda muy poco de una persona luego de pasar por los distintos estadios del aprendizaje social y educativo formal.
El artista creativo es el que más se acerca a lo que en el Zen se llama mente de principiante. Un artista consumado y liberado de los condicionamientos sociales tradicionales, puede expresar su naturaleza tal cual es, y enfocar cada situación como única. Ve lo que ES, no lo que le enseñaron a ver. Un artista es a veces quien enseña a ver, pues las personas aprenden a ver con los ojos de los artistas. Cada situación para un artista es siempre nueva, no se encuentra con las cosas que espera ver, o ha aprendido a percibir. En el artista predomina la SORPRESA. Continuamente se ve sorprendido por lo que hace o encuentra. Mientras que el resto de las personas educadas viven en un mundito condicionado, en un caparazón.
El Zen consiste en romper ese caparazón, destruirlo completamente, y recuperar una forma creativa de ser y percibir. Una forma vital que siempre se está regenerando.