Sencillo, como una madre que conozco

lesmo

Poeta veterano en el portal
Vibra el eco en tu pecho del amado,
del alegre susurro y de la queja
y tu alma esponjada nada ceja
ante la buena nueva o mal recado.

Todo cabe en tu oído ya cansado
al ocaso rojizo que se aleja
en la sombra que tanto se asemeja
al vacío de cuando no has estado.

Nunca miras a nadie de reojo
aunque pueda ser causa de tu enojo
la noticia que llega y no te gusta.

Siempre tienes el don de la sonrisa
y nosotros tenemos siempre prisa
por tener tu palabra siempre justa.

 
Vibra el eco en tu pecho del amado,
del alegre susurro y de la queja
y tu alma esponjada nada ceja
ante la buena nueva o mal recado.

Todo cabe en tu oído ya cansado
al ocaso rojizo que se aleja
en la sombra que tanto se asemeja
al vacío de cuando no has estado.

Nunca miras a nadie de reojo
aunque pueda ser causa de tu enojo
la noticia que llega y no te gusta.

Siempre tienes el don de la sonrisa
y nosotros tenemos siempre prisa
por tener tu palabra siempre justa.
bello poema y cierto la musa tiene todo perfecto a nuestro parecer, es como si brillara o algo especial adornara... vaya yo no podía haber escrito algo mejor....

saludos
 
Vibra el eco en tu pecho del amado,
del alegre susurro y de la queja
y tu alma esponjada nada ceja
ante la buena nueva o mal recado.

Todo cabe en tu oído ya cansado
al ocaso rojizo que se aleja
en la sombra que tanto se asemeja
al vacío de cuando no has estado.

Nunca miras a nadie de reojo
aunque pueda ser causa de tu enojo
la noticia que llega y no te gusta.

Siempre tienes el don de la sonrisa
y nosotros tenemos siempre prisa
por tener tu palabra siempre justa.

Así son las madres, las necesitamos toda la vida.
Un fuerte abrazo

Alfonso
 
al vacío de cuando no has estado.
Mira que creyendo saber por donde vas, no creas que del todo voy y lo cojo.

Así son las madres, las necesitamos toda la vida
Y yo que lo veo en el sentido contrario, porque es una forma de recompensar todo lo que nos han dado y encima sin que no hagamos nada.

Si tuviera que hacer una aportación a este mundo diría "Dios cuenta las lágrimas de las mujeres, y... llama a tu madre porque cuenta para perdonarte por lo anterior, sus alegrías.
 
Vibra el eco en tu pecho del amado,
del alegre susurro y de la queja
y tu alma esponjada nada ceja
ante la buena nueva o mal recado.

Todo cabe en tu oído ya cansado
al ocaso rojizo que se aleja
en la sombra que tanto se asemeja
al vacío de cuando no has estado.

Nunca miras a nadie de reojo
aunque pueda ser causa de tu enojo
la noticia que llega y no te gusta.

Siempre tienes el don de la sonrisa
y nosotros tenemos siempre prisa
por tener tu palabra siempre justa.

Muy bonito tu poema que me ha encantado leerte. Un fuerte abrazo Salvador.
 
Vibra el eco en tu pecho del amado,
del alegre susurro y de la queja
y tu alma esponjada nada ceja
ante la buena nueva o mal recado.

Todo cabe en tu oído ya cansado
al ocaso rojizo que se aleja
en la sombra que tanto se asemeja
al vacío de cuando no has estado.

Nunca miras a nadie de reojo
aunque pueda ser causa de tu enojo
la noticia que llega y no te gusta.

Siempre tienes el don de la sonrisa
y nosotros tenemos siempre prisa
por tener tu palabra siempre justa.

Muy bello, madre no hay más que una y ellas son naturaleza sensible y necesaria. Me ha encantado este poema amigo Salvador. Un abrazo. Paco.
 
Mira que creyendo saber por donde vas, no creas que del todo voy y lo cojo.


Y yo que lo veo en el sentido contrario, porque es una forma de recompensar todo lo que nos han dado y encima sin que no hagamos nada.

Si tuviera que hacer una aportación a este mundo diría "Dios cuenta las lágrimas de las mujeres, y... llama a tu madre porque cuenta para perdonarte por lo anterior, sus alegrías.
Unas reflexiones que me apunto, amigo Fulgencio y que agradezco mucho. Geniales, sí señor.
Con un abrazo fuerte, querido amigo.
Salvador.
 

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