retrato de una ciudad, por un ututo romantico

murdock

Poeta adicto al portal
Estas tardes de nada

Que se marchan por la altura

Donde se cuelan las hojas

De los capulíes

En las ramas de los sauces

Formando un nido

De revoltosos picaflores

Y elegantes mirlos

Como un ágora de la vida

Donde discuten las orugas

Sobre si existe o no la otra vida

Yo solo espero la lluvia

Para salir de mi casita

En medio de la noche oscura

Y respirar del rio un poco de dulzura

Que desprenden los floripondios

Cuando es espesa la bruma

Yo, el gentil monstruo del páramo

Que ronda helado por el asfalto

Miro como crecen

Las luces a lo largo de mi prado

Y disfruto del calor que ofrecen los adoquines acomodados

De las hojas de geranio de los balcones adornados

Y escucho los cantos de los enamorados

Agradeciendo que todavía existe verde

De lado del agua que corre como trayendo caballos.
 
Estas tardes de nada

Que se marchan por la altura

Donde se cuelan las hojas

De los capulíes

En las ramas de los sauces

Formando un nido

De revoltosos picaflores

Y elegantes mirlos

Como un ágora de la vida

Donde discuten las orugas

Sobre si existe o no la otra vida

Yo solo espero la lluvia

Para salir de mi casita

En medio de la noche oscura

Y respirar del rio un poco de dulzura

Que desprenden los floripondios

Cuando es espesa la bruma

Yo, el gentil monstruo del páramo

Que ronda helado por el asfalto

Miro como crecen

Las luces a lo largo de mi prado

Y disfruto del calor que ofrecen los adoquines acomodados

De las hojas de geranio de los balcones adornados

Y escucho los cantos de los enamorados

Agradeciendo que todavía existe verde

De lado del agua que corre como trayendo caballos.

Un poema que me hizo disfrutar, quizás deberías haberlo publicado en poesía urbana.
Lo reportaré, creo que allí lucirá más.
Saludos, Murdock
 
Estas tardes de nada

Que se marchan por la altura

Donde se cuelan las hojas

De los capulíes

En las ramas de los sauces

Formando un nido

De revoltosos picaflores

Y elegantes mirlos

Como un ágora de la vida

Donde discuten las orugas

Sobre si existe o no la otra vida

Yo solo espero la lluvia

Para salir de mi casita

En medio de la noche oscura

Y respirar del rio un poco de dulzura

Que desprenden los floripondios

Cuando es espesa la bruma

Yo, el gentil monstruo del páramo

Que ronda helado por el asfalto

Miro como crecen

Las luces a lo largo de mi prado

Y disfruto del calor que ofrecen los adoquines acomodados

De las hojas de geranio de los balcones adornados

Y escucho los cantos de los enamorados

Agradeciendo que todavía existe verde

De lado del agua que corre como trayendo caballos.


Se me mezcla un léxico burlón con uno que distingue las aceras, destaca con comicidad ese ututo referido.

Me ha gustado, muy original, felicidades!

Palmira
 

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