Respuesta a una simple pregunta

Evelia

Poeta recién llegado
No es un poema en realidad, es compartir lo que hace poco viví.

Las labores de casa nunca terminan, al contrario se incrementan, cada día es distinto, no todo es trabajo, a veces se combina con la distracción que es un aliento para continuar con agrado todo lo que hay por hacer, pintar, limpiar, lavar, planchar, los papeles de la oficina y demás, pero claro, con 3 hijos, dos grandes ya en el colegio y el pequeñito, un inquieto saltarín y juguetón, exhausta me quedo yo ante tremenda agitación.
Aún con la ayuda económica de mis padres, yo digo soy padre y madre para ellos, sin importar el esfuerzo, trabajando hasta de noche con mis manos grandes, pero hábiles, realizando carteras y portarretratos para venderlos y así ganar dinero para ellos. Sin embargo, un día de aquellos intensos, tenía dificultades incluso para realizar los quehaceres domésticos de rutina, y todo a causa de mi querido Julián, que tiene tres años, donde quiera que me dirigía, para hacer algo o me volteaba, tropezaba con él, le pedía pacientemente fuese a jugar o viese algo en la televisión.

-¿No te gustaría jugar en el computador que Diego (quién es mi novio y quiere a mis hijos como si fueran los suyos) te regaló? -le pregunté!

Pero él simplemente me miró, sonrió y me dijo:
- No mamita! yo quiero estar aquí contigo!

Luego continuó con sus malabares y correteos a mi alrededor.
Después de pisarlo por décima vez, comencé a perder la paciencia e insistí en que saliera a jugar con la perrita en la terraza. Cuando le pregunté por qué estaba actuando así, mirándome con sus grandes y dulces ojos verdes, me dijo:

- Mami, te tengo una pregunta!...yo rezo con mis hermanos y contigo al ángel de la guarda, que es mi dulce compañía , en la noche y en el día, pero no lo veo!. Siempre estás tú a mi lado, cuidándome y queriéndome tanto, ¿Eres tú al que siempre rezo?

Tomé a Julián entre mis brazos, lo aprisioné a mi pecho y le contesté:

¡Que siempre que sienta amor en alguien, el calor de su compañía y el arrullar de su voz, ese ES y SERÁ su ángel guardián.


De inmediato lágrimas de amor y de humildad cegaron mis ojos, pronunciando una oración de agradecimiento a Dios, por la simple pregunta de un niño de tres años y la dicha que Dios me brinda día a día al compartir con mis hijos la alegría, el amor y la esperanza de verlos con un futuro mejor. Que mi entrega sea de provecho para que tengan una carrera y sean personas de bien, con valores y virtudes para que los demás vean en ellos bondad, aprecio y respeto. Que la felicidad, el amor y la gracia de Dios esté siempre en sus corazones. Amén.

Una oración sentida del corazón basta para que Dios nos escuche, nos conceda bienestar y esté presente cada día de nuestras vidas.

Aunque yo lo sabía no lo daba por cierto, pero el amor de mi vida me convenció de que siempre junto a nosotros está un ángel enviado por el Supremo que nos cuida y protege, que pone en nuestro camino a personas o situaciones maravillosas, adultos o niños, en sus acciones o en sus palabras que nos marcan la vida con simples preguntas que tienen simples respuestas.

¨ Donde hay amor está Dios ¨

Atte.
Evita.

 

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