danneco
Poeta recién llegado
Querida muerte dame;
placer en mi rebaño.
Que el amor que te canto
abismo y sombra aclare.
¡Llévame! Algún día,
a embriagarme en tu coche,
que sea para entonces;
mi alma, tierra y viña.
Deja que mis raíces
sepulten mi morada
y lágrimas doradas
el licor en las cálices.
Deja que sean huesos
que con la brisa viajan,
como el polvo que guarda:
dichas, glorias y versos.
Que de mi alma brote
un último suspiro,
y de la sangre el vino,
la vida y sus derroches.
Y no me desampares
por cuan dolor y espanto
(del misterio ser vano)
Querida muerta, dame,
tiempo para amarte.
placer en mi rebaño.
Que el amor que te canto
abismo y sombra aclare.
¡Llévame! Algún día,
a embriagarme en tu coche,
que sea para entonces;
mi alma, tierra y viña.
Deja que mis raíces
sepulten mi morada
y lágrimas doradas
el licor en las cálices.
Deja que sean huesos
que con la brisa viajan,
como el polvo que guarda:
dichas, glorias y versos.
Que de mi alma brote
un último suspiro,
y de la sangre el vino,
la vida y sus derroches.
Y no me desampares
por cuan dolor y espanto
(del misterio ser vano)
Querida muerta, dame,
tiempo para amarte.