silveriddragon
Poeta adicto al portal
Los reinos emergen, crecen y desaparecen en un ciclo histórico. Solo las leyendas de los héroes prevalecen por que inspiran a todos.
Del libro de los Primordiales
I
Yuna (o como se escribía en transliteración occidental Yoon-ah) había estado conectada a su laptop mientras su gato daba vueltas en busca de atención. Estaba aburrida por que nadie en esa ciudad parecía comprenderla. Se sentía sola.
En Londres había mucha gente asiática trabajando para un banco de Shangai pero también para muchas otras consultorías de finanzas. Eran gente con un buen poder adquisitivo pero había un problema. Les costaba un poco adaptarse al modo occidental y eso podía ocasionarles un sentimiento de aislamiento.
Yuna no venía propiamente de China, si no de Corea. Hablaba un inglés fluido y había intentado hacer amistades inglesas sin éxito. Al final terminó formando parte de un grupo de asiáticos con el mismo problema.
Publicaba en sus redes sociales fotos de sus libros, citas literarias en inglés y fotos de ella por la ciudad. Pero no mostraba su rostro. Quizás el sentimiento de no pertenecer la hacia sentirse insegura de su apariencia aunque ella era atractiva a su manera.
Le gustaba comprar joyería, ejercitarse y salir a comer a restaurantes caros.
En una de esas salidas, en un restaurante céntrico estando en una mesa individual le llamó la atención una publicación en una red social. En la publicación un hombre misterioso tenía la palma de la mano abierta mostrando una pastilla amarilla acompañado de un mensaje en letras blancas - la gente que está lista para tomar las oportunidades es la que estará adelantada, hay una nueva era.
La curiosidad creció al abrir el perfil y notar que el sujeto en cuestión tenía poco tiempo de estar en esa red social. Como estaba distraída no notó que un hombre bien vestido con traje elegante se le había acercado. Sus rasgos occidentales, piel morena y lentes no le restaron atractivo cuando ella lo miró. Llevaba una rosa roja en la mano que le extendió. Le habló en español.
- Perdóneme señorita, no pude evitarlo. Es decir, no suelo hacer esto de verdad, no lo hago con nadie. Pero es que usted me ha gustado mucho. Por favor no piense mal solo me he sentido como un tonto al verla. Por favor acepte esta rosa a cambio de su número de teléfono.
El discurso hubiese tenido un mejor efecto si Yuna hubiese sabido español. Como no era así, ella simplemente contestó en un torpe español que recordó de sus visitas a Madrid - No entiendo.
El hombre no se rindió. Le sonrió ampliamente y con su mano firme le acercó la rosa hasta dejarla en la mesa de forma delicada y después sacó su teléfono celular. Comenzó a escribir su número y se lo mostró señalando a sí mismo con la palma abierta y después hacia ella como si se lo entregara.
Yuna se sintió halagada. Ningún hombre occidental había tenido la iniciativa de acercársele con ninguna intención fuera de lo laboral. El hombre esperó a que ella copiara el número en su teléfono y después ella no le escribió el suyo. Lo que hizo fue escribirle su usuario dentro de una red social. El hombre la buscó y en ese momento se hicieron amigos dentro de la aplicación. La ventaja es que en dicha red social el servicio de traducción estaba disponible para todas las publicaciones. Eso facilitaba las cosas para ambos.
Él le dijo su nombre - Francisco. Ella lo repitió como - Fudan-cesco o algo parecido. Ella le dijo su nombre -Yun-na repitió él.
II
En una oficina de tantas dentro de un edificio corporativo en una avenida comercial está el CEO de una empresa muy preocupado. Su hija no mejora a pesar de los tratamientos para su enfermedad. Una niña pequeña no debería de sufrir tanto. Tiene que hacer algo, ojalá pudiera existir una manera de minimizar el dolor que siente esa niña de siete años.
Trata de calmarse. Su padre le había dejado el mando de esa empresa apenas unos seis meses atrás. Su ritual matutino consistía en darse diez minutos para preocuparse, listar sus pendientes y después iniciar su día. Recientemente le habían asignado a una asistente ejecutiva muy bonita que su padre recomendó.
El CEO Gianni Positano tomó la foto de su hija Ella y la guardó en su cartera. Siempre quería tenerla cerca aunque fuera de esa manera.
Cuando la asistente entró, Gianni la vio por primera vez. Ella usaba un vestido negro muy holgado. Le daba una apariencia extraña por que su figura era delgada y podía decirse que era de estatura superior al promedio. Sin embargo, y a pesar del vestido podía adivinarse que tenía un cuerpo agradable a la vista. - Si mostrara un poco más de piel tendría el mundo a sus pies. - pensó Gianni - pero debe ser una mojigata.
Sus dudas se disiparon cuando ella comenzó a hablar de manera lenta y entrecortada
- Bu-.. bue... buenos di.. di días..
Gianni trató de disimular una cara de desilusión. Aunque para los italianos esto es muy difícil ya que suelen ser más francos y abiertos. Su padre le enseñó que para hacer negocios a veces hay que ser amable con las personas aunque no te agraden.
- Buenos días señorita....
- Te.. tengo su age... agenda lista pa.. para el día de hoy pre.. pre-- presidente Gianni..
- ¡Excelente! Revisemos que juntas tenemos a continuación.
Gianni se levantó de su escritorio y caminó saliendo de su oficina mientras su asistente lo alcanzaba casi corriendo detrás de él.
- Juu--- jun... ta a las 8 en la sa... sala 4. Pro... proveedores de ace... aceros...
- Muy bien. Vamos pues a la sala 4.
En el ascensor Gianni miró de manera descarada y abierta a su asistente como evaluándola. No de manera lasciva si no tratando de adivinar si su tartamudeo era un impedimento físico o mental. Su padre tenía eso en contra. Tenía un corazón de pollo y contrataba gente con impedimentos o con problemas económicos. Eso le había servido en el pasado por que la gente lo quería pero ahora su padre no estaba y Gianni tenía que lidiar con esa gente.
La asistente bajó la mirada como apenada y mirando fijamente la agenda que llevaba en brazos. Después de un rato usó la misma agenda para taparse el pecho de manera insegura.
Gianni notó el gesto y dijo : - No, por favor. No se sienta así. No era mi intención.
La asistente levantó los ojos tímidamente - Pres... presi... presidente Gianni. Ya... yaa... lle... llegamos.
La puerta del ascensor se abrió mostrando a la asistente retraída y a Gianni con gesto incrédulo. No había más que decir así que siguió caminando rumbo a la sala de juntas.
Antes de entrar tomó aire. Y se dio cuenta de que no tenía ni idea de que se iba a hablar en la junta con los proveedores. El acero que usaban para sus productos era de las pocas cosas que le habían preocupado antes de ser presidente. En cambio él se había fijado más en la contabilidad y las finanzas. Nada de la operativa.
Entró tratando de reflejar seguridad. Saludó a todos los integrantes de su equipo de atención a proveedores.
Cuando le hicieron preguntas directamente para tomar una decisión se quedó en blanco. Hizo un poco de tiempo contando una anécdota de su padre. En ese momento su asistente le extendió un papel que decía - Andrómeda es un mal proveedor. Gente mal. No la acepte.
Esas palabras parecían redactadas por un niño de primaria, no por una asistente ejecutiva. ¿Cómo había sobrevivido su padre con una asistente así?
Pero decidió confiar. No aceptó la oferta y se levantó del escritorio alegando que tenía otra reunión muy importante que requería de su presencia.
Salieron de la sala y fueron directamente al ascensor en el que iban nuevamente solos.
Esta vez Gianni miró fijamente a su asistente con una auténtica curiosidad intelectual. ¿Lo había salvado o lo había condenado?
- Señorita, dígame. ¿cuántos años trabajó con mi padre?
- Cu... cu... cuatro..
- Nunca la llevó a juntas de negocios a los clubes y fiestas o la hubiese conocido antes.
- No.... no... no... puedo ir a esos lu... lu .. lugares.
- ¿por qué?
- Me mi...mi.. miran mal..
- Ya veo. Son unos idiotas. De ahora en adelante será mi mano derecha. Usted y yo vamos a ir a todas las reuniones sean aquí o en otro lugar ¿entendido?
- ¿Qué?... ¿por qué?
- Por que señorita, usted tiene algo que no he visto en ninguna otra asistente. Y además la necesito, usted sabe del negocio mucho más que yo.
- ¿pu--- pu... puedo negarme?
- Si quiere negarse a un aumento en su salario, adelante.
Ella lo pensó. Estaba endeudada. Con su madre hospitalizada por un mal crónico había pedido préstamos que no podía seguir pagando.
- No.. no...no... Acepto...
- Muchas gracias señorita. ¿Cuál es su nombre? necesito llamarla por su nombre. Así todos la respetarán aunque no sepan quien es. Llamarla asistente se me hace impropio.
- Ni... Ni... Nicolleta.. Soooy Nicolleta.
III
Valefky era un matón de poca monta pero bien preparado para su negocio, Era un prestamista que se cobraba por las buenas o por la malas las deudas. Esa tarde estaba afuera de las oficinas del corporativo esperando en su motocicleta. Llevaba ropa más o menos decente. Un pantalón de vestir y una camisa roja pero encima una sudadera.
Cuando vio salir en un auto elegante al CEO le dedicó una mirada cínica imaginando una vida llena de lujos por que su papá le había dado todo en la vida. No soportaba a ese tipo de gente. Los niños mimados le daban escozor en la nuca. Inmediatamente comenzó a rascarse.
Después volteó a la puerta principal por la que iba saliendo una mujer que le gustaba un poco pero no se atrevía a decirle lo que sentía por que se le hacía extraña. Ese tartamudeo... si tan solo no tuviera ese tartamudeo. Por lo demás le importaba poco que no fuera inteligente.
Había planeado todo desde mucho tiempo atrás. La orilló a endeudarse, a pedirle préstamos impagables. Una vez que ella estuviera ahogada en deudas iba a aparecer como el día de hoy, como el salvador.
Se acercó a Nicolleta quien lo vio llegar desde el otro lado de la calle con su aire duro y cínico.
- ¡Eh Nicolleta! ¿Cómo está mi clienta favorita? ¿tienes el dinero que me debes?
Ella con un gesto atribulado contestó - Lo lo.. lo conseg... conseguiré.
- ¿ah sí? ¿cuándo? No puedo esperar mi reina. Todos los días los intereses suben y mi paciencia se agota princesa. - dijo esto mientras miraba con cierto gesto de deseo las manos de ella.
- Déja- déjame. La pró... próxima semana tendré el dinero.
- Muy bien Nico... Pero sabes. Hay una manera de que tu deuda se salde. Si tú quieres acompañarme a dar una vuelta . Tú y yo, una botella de ron, y después vemos que pasa. - y la tomo de la cintura con mucha confianza - Tú di mi reina y este hombre será tuyo. Nadie más te dirá cosas feas mientras me vean. Yo te cuidaré mi princesa.
Nicolleta lo miró con asco y se apartó de manera brusca. - No... No.. ¡No! Mi madre ... voy voy a verla hoy.
- ¡Entonces te llevo Nico! Tengo que cuidarte. Si no quien me va a pagar todo lo que me debe.
- Valefky...
El matón se sorprendió de que Nicolleta no tartamudeara esta vez. - ¿Qué tienes mi reina?
Nicolleta sollozó y dijo - Voy voy a ver a mamá... Dé .. déjame.
- Quiero ser amable contigo Nico. Pero si no quieres eso me gano por ... sentir cosas...
- Co... co... co..sas... Tú... no no no me gustas...
- ¿Ah? Así que si sabes a que me refiero cuando te digo que me gustas. Creí que no te daba la maceta para eso. - Terminó la frase sonriendo con altanería. - Bueno, ahora que ya lo sabes, solo tienes que decir un sí y todo este hombre es tuyo Nico. Espero tu respuesta...
Valefky se fue con toda su presencia arrogante y arrancó la moto mientras Nicolleta caminaba sobre la acera para alcanzar el autobús.
IV
Nicolleta iba muy triste en el autobús pensando en todo el dinero que debía y no sabía como pagar. Se sentía desconsolada, desolada, sola, sin nadie que le ayudara de manera desinteresada. A su padre no lo recordaba y cada vez que iba a visitar a su madre tenía que mostrar una cara de despreocupación para que ella no se sintiera mal de todos los cuidados que le daba.
Su madre se había esforzado toda la vida por darle una buena vida a su hija que tenía una discapacidad intelectual de nacimiento. Podía comprender a la gente y sus necesidades pero no podía entender números, procesos complejos o leer por más de treinta minutos continuos.
Ella sin embargo era empática. Le dolía mucho lo que le pasaba a su madre. Quería evitarle dolor. El doctor le había advertido que solo un milagro la salvaría y que el dinero que se gastaba en el hospital podría ahorrárselo si la llevaba a casa a que le diera una muerte digna. Nicolleta no quiso hacerle caso. Era su madre. Su madre. La persona que más la quería.
El hombre que iba sentado a su lado vio como se le resbalaban las lágrimas mientras miraba hacia afuera por la ventana y solo se aclaró la garganta mientras le ofrecía un pañuelo.
Ella lo tomó agradecida y se limpió mientras el hombre se bajaba en la siguiente parada.
La mujer se miró reflejada en la ventana y se dijo a sí misma - ¿Qué me ve Valefky? Todos los que me han gustado huyen al ver lo tonta que soy. Y los que no, lo hacen después del primer....
Se estaba autocompadeciendo de manera muy lastimosa. Hiriendo su orgullo propio. Algo se había roto en ella hace mucho tiempo. No se veía a sí misma como una persona casada o siquiera con un novio. El padre de Gianni la rescató de una vida de miseria.
Y ahora sub hijo seguía el mismo camino. Le daba una limosna.
Odiaba eso. Quería ser más fuerte, decidir sobre su futuro. Ser como esas personalidades a las que ayudaba. Ser una empresaria. Ser alguien respetable.
Al llegar a su parada lo hizo aún con la cabeza en las nubes. Quería tantas cosas pero en el momento lo que importaba era su madre.
V
Yuna había perdido la cartera de ese cliente por un error cometido por su jefe. Eso era algo tan frustrante. Lo peor es que tuvo que decir ante sus superiores que la del error había sido ella coaccionada por su estúpido jefe.
La cartera incluía inversiones en una empresa minera en México y otras tantas en edificios comerciales en Italia. Ahora se había manchado su registro. Temía que no iba a recibir su bono anual y que no sería incluida en el premio de su gerencia que consistía en un viaje todo pagado a México.
Se estaba lamentando de ello cuando recibió un mensaje de Francisco a través de la red social.
- Buenos días, ¿Cómo está mi persona favorita en todo el mundo?
Quería distraerse un poco, pero tenía mucho que hacer documentando la pérdida de la cartera. así que no contestó de inmediato.
- Bien, aunque podría estar mejor.
- ¿Y qué podemos hacer para que tu día sea mejor Yuna querida?
- Si pudieras conseguirme un cliente con inversiones fuertes en un mercado emergente sería genial.
- Déjame ver que puedo hacer...
- No, no... ¡estaba bromeando! No te preocupes.
- Hay un conocido que está buscando quien maneje sus inversiones y le ayude a ampliar sus horizontes, ¿estás interesada?
Conseguir un cliente con ese perfil era muy atractivo. Podría ayudarle a mostrarle a sus jefes que no había perdido el toque.
- Ok. ¿tú me contactas con él? ¿Cuál es su nombre?
- Lorenzo Positano, casi dueño de un consorcio italiano.
- ¿Casi?, ¿Qué quieres decir?
- Está a un paso de ser el CEO. Cuenta con ello.
VI
Gianni jugaba con su hija al ajedrez. La niña era muy despierta y le fascinaba toda clase de juegos de destreza mental y de estrategia.
- Ella, ¿cómo? ... ¿me has ganado por tercera vez?
- Si papá. No cuidas tu posición, mira...
Y Ella tomó las piezas para mostrarle a su padre como había imaginado las posibilidades que tenía su padre de ganar.
- ¡Eres muy distraído papá! Jejeje..
- O ya veo. Eres muy buena Ella. Cuando seas grande vas a ser una muy buena CEO.
- Tú eres el CEO papá. Siempre vas a serlo.
Miró las manitas de Ella con esperanza. Soñaba con un día verla dirigiendo la empresa. Tenía que ver su sueño hecho realidad.
En el cuarto de hospital la enfermera le pidió salir un momento para revisar algunos monitores y hacerle un chequeo general a Ella,
Así Gianni fue caminando por los pasillos de manera tranquila. Tenía sed y fue hasta una máquina expendedora en la recepción.
Justo al tomar la botella escuchó la voz inconfundible de su asistente que hablaba con una enfermera.
- Ma... Ma... mamá le du.. due... duele... Ha... ha... haga algooo.
- Señorita, ya hicimos lo posible. Más calmantes le harán más daño que bien. ¿por qué no mejor sube y la acompaña? En un rato el doctor irá a revisarla.
- Ma ... mam... mamá... - repitió Nicolleta con voz triste y se fue sin voltear atrás.
Gianni se quedó intrigado. ¿Qué le pasaba a la madre de Nicolleta?
La siguió hasta el cuarto donde ella cuidaba a una señora de edad avanzada conectada a una máquina. El solo ver aquello conmovió a Gianni quien pensó en su hija Ella. Años atrás la niña estuvo en la misma situación, conectada a una máquina y con la zozobra de saber si se recuperaría o no.
Nicolleta estaba apoyada con ambas manos cuando su teléfono portátil sonó. Ella miró la pantalla y contestó visiblemente molesta.
- Va.. Va.. Valefky... una se... sem.. semana. No ...no... lla... lla... mes. - y colgó crispando ambas manos con furia.
Nicolleta demostraba carácter. También orgullo e inteligencia emocional.
Le gustó eso de su asistente.
VII
Una semana después Nicolleta y Gianni fueron a jugar golf con el tío de Gianni, Lorenzo.
Lorenzo Positano, hermano de su padre había fundado la empresa junto con su padre unos treinta años atrás. La habían hecho crecer, establecido alianzas y generado miles de pequeñas empresas a su alrededor. Tenía influencia en la empresa como director de recursos materiales y técnicos.
Lorenzo sin embargo nunca pasó de ese puesto debido a que la gente prefería al padre de Gianni.
Después de jugar un poco y debido al calor comenzaron a caminar tranquilamente bajo una arboleda.
- Las mujeres deberían de quedarse en casa a atender a sus maridos - soltó Lorenzo sin más al ver a Nicolleta batallar con los palos de golf.
- Los tiempos cambian tío. Hoy en día las mujeres pueden dirigir una empresa si lo desean - contestó Gianni sin más defendiendo a su asistente.
- Ja... Ese es el problema de su generación. Los roles ya no se distinguen. No sabes si el hombre debe de proveer o la mujer y quien cuida de los críos.
- Tío, eso depende de cada pareja, ¿no lo crees?
- Ahhh... progresista como tu padre. ¿Cómo va el acuerdo con Andrómeda, nuestro proveedor de acero?
Gianni notó el cambio de tema a la fuerza. - Tío Lorenzo. No lo aceptamos. Hay mejores proveedores.
- ¿Pero qué pasa por tu cabeza sobrino? Andrómeda es más que un proveedor, es un socio comercial. Si rompemos la alianza nos lloverán demandas por incumplimiento de...
- ¿De acuerdos por debajo de la mesa? - inquirió sarcástico Gianni.
- No, ahh.. - dijo con fastidio Lorenzo - son acuerdos establecidos de palabra con las alianzas. Tú no sabes de eso aún sobrino.
- Sí que lo sé Tío Lorenzo. Has estado vinculando a la empresa con proveedores de acero que cambian de razón social cada cierto tiempo.
- ¿De verdad? ¿Me estás acusando de establecer alianzas fraudulentas?
- Hace rato hiciste menos a mi asistente. Déjame decirte algo Tío Lorenzo. Quien descubrió todo esto fue mi asistente.
- ¿Esta palurda?
Gianni no soportó esa frase y tomó de la camisa a su tío. - Se llama Nicolleta...
- Ja... ya veo. Sobrino. Te gustan lentas para hacerles lo que te venga en gana.
Nicolleta tomó del hombro a Gianni. - No... no... no... CEO. Los ve ... ve rán ... ma... ma.. mala ima..ima gen de la empresa.
Gianni soltó a su tío y se fue caminando molesto mientras Nicolleta lo seguía con dificultad.
VIII
Valefky tomaba una cerveza en ese día de calor. Saboreaba cada gota de ese líquido ámbar que le sabía a gloria.
Mientras lo hacía con cada trago se imaginaba estar al lado de esa mujer morena con cabello largo que comenzaba no solo a gustarle. Comenzó a imaginarse que tenía uno o dos niños. Un niño y una niña. Ambos parecidos a ella. ¿Qué le estaba pasando por la cabeza?
El rudo Valefky al parecer quería sentar cabeza y formar una familia. Una que pudiera proveer y cuidar.
Los llevaría a vacacionar en una camioneta a todos a una playa del sur o por qué no recorrerían los Alpes. Dicen que las vistas son de pocas tuercas.
Había pasado el plazo y usaría su última carta. Nicolleta no juntaría el dinero así que la presionaría para que renuncie a su trabajo y se quede con él. Nada más. Así de simple. Le prometería cuidar de su madre para envolverla aún más.
Se levanto de la mesa y dejó el pago junto con una propina generosa.
Caminó un tanto hasta ver en una pantalla de televisión exhibida la pelea esperada de "la máquina Draco" contra su primer oponente extranjero. Iba a apostar obviamente en contra de Draco. No le daba buena espina que subiera tan rápido de categoría. Tampoco quería perderse la pelea.
Eran cerca de las 6 de la tarde. Así que tomó su motocicleta y se dirigió a las oficinas donde trabajaba su futura esposa.
IX
Nicolleta estaba sollozando en la sala de juntas a un lado de la oficina del CEO. Gianni no la encontraba por ningún lado así que tuvo que buscarla mientras la llamaba a gritos.
- Ahh... señorita. ¡Al fin la encuentro! ¿Qué pasa? ¿No se habrá tomado en serio lo de mi tío o sí? Esa gente que no entiende de la gente, solo de dinero. No deje que eso la moleste. Eso no es digno de la asistente del CEO.
- No.. no..no.. es .. es eso...
- ¿Qué pasa entonces?
- Ma... ma ... mamá...
Gianni lo comprendió sin que dijera nada.
- Lo siento Nicolleta. De verdad, lo siento. La vi en el hospital cuidándola. Vaya al hospital . No se quedé aquí. Vaya.
- ¿Puedo?
- No lo piense. Vaya, aquí no se caerá la empresa por un día que me quede sin asistente.
Así ella se fue caminando en automático a la salida mientras Gianni suspiró pensando en que haría si Ella tuviera la misma suerte que la madre de Nicolleta.
X
Nicolleta bajó esperando encontrar un taxi lo más pronto posible, cuando en su lugar vio llegar a Valefky en su moto se desesperó. - No ... no... no... tengo tu ... tu ... tu dinero...
- Calma Nico, calma. No me debes nada. ¿Vas a ver tu madre? Sube, te llevo.
Nicolleta lo pensó. No confiaba en ese hombre rudo y de malos modos, pero estaba en apuros.
Entonces recordó que había olvidado su bolso en la oficina del CEO. tenía que regresar rápidamente.
- Bo... boo... bolso... Lo... lo... lo olv... olvidé.
- Ahh... tranquila preciosa. Ve por él y te espero aquí. No iré a ningún lado.
Nicolleta caminó hasta la entrada y pasó por los torniquetes. Marcó en una terminal el piso de las oficinas del CEO. Cuando abrió las puerats el ascensor ella notó mucho silencio. Como si todos se hubiesen detenido solo porque ella entró.
Al llamar a la puerta del a oficina de Gianni, éste no contestó. Mordiéndose los labios abrió la puerta.
Lo que vio la dejó helada.
Gianni estaba doblado hacia atrás sobre su escritorio como si alguien lo hubiese sorprendido de frente. Tenía clavada tres dagas y sobre el escritorio estaban muchos papeles regados.
Nicolleta corrió para ver si aún seguía vivo y en el proceso de revisarlo se manchó las manos de sangre. Justo estaba a punto de salir cuando alguien entró también a la oficina gritando.
- ¿Qué has hecho?
- Yo... yo... yo... na... na... nada..
- ¡Asesinaste a mi sobrino! ¿Por qué? ¿Por deudas no es así? Ese matón que está en la entrada del edificio es un prestamista. Subiste por dinero y te sorprendió mi sobrino ¿no es así?
- No ... no... no... yo ... yo... yo ... no.. no lo hice.
Lorenzo sonrió sarcástico. - ¿y quién te va a creer niña tonta? ¿Te creerán a ti o a mi?
Nicolleta se asustó con aquello. Primero lo de su madre. Ahora esto. Sus nervios estaban destrozados.
Lorenzo rio desquiciado. - Irás a la cárcel tonta. Y yo seré el nuevo CEO gracias a ti.
Nicolleta corrió mientras la risa de Lorenzo resonaba - El destino quiso que fueras tú la culpable. Pensaba culpar a alguien más, pero tú eres perfecta.
La mujer tomó el ascensor y bajó nerviosa. Pasó los torniquetes temblando y al ver a Valefky lo abrazó. -Sa-- Sa... Sácame de aquí
- ¿Qué te pasa Nico? Parece que viste un fantasma.
Unos guardias se acercaron y Valefky entendió la situación de manera amañada, con la experiencia que da vivir en las calles de mala muerte. Soltó a Nicolleta y los enfrentó a golpes derribándolos aunque recibió primero dos o tres puñetazos en el proceso.
Después tomó a Nicolleta para salir corriendo por las puertas de cristal. Decidió no tomar su motocicleta y en cambio sacó una pistola y amagó a un director que estaba saliendo del estacionamiento.
- ¡Bájate niño mimado! Mi futura esposa no se va quedar en esta pocilga.
Valefky le pidió a Nicolleta que manejara mientras el se subió al asiento del copiloto.
- Tranquila Nico, tranquila. Tu maneja y yo disparo a todos los que se pongan punkies.
Se fueron a toda velocidad mientras las sirenas de algunas patrullas se escuchaban a lo lejos.
Recorrieron la ciudad hasta llegar a un puesto de vigilancia. Los policías que los venían siguiendo se les iban acercando. - No te detengas Nico. Estos nos quieren tronar, pero yo soy más vivo.
Nicolleta siguió acelerando subiendo ahora a las montañas por caminos sinuosos. - Mi princesa, yo sé que tu no hiciste nada. Esos mugrosos de traje siempre se lavan las manos con nosotros los que nacimos en cuna que no es de oro.
- No...no... no.. no hice nada.
Las patrullas les pidieron detenerse o si no comenzarían a disparar.
- ¡Me lleva! Esos policías son corruptos. No pueden disparar. Los mandaron para tronarnos si o si.
El primer disparo le dio al retrovisor derecho. Valefky respondió dandole a un faro frontal.
- ¡Bam! Jejejeje.. eso los va a espantar.
Nicolleta se iba poniendo más y más nerviosa. - Tranquila mi reina. Aquí estoy yo para protegernos.
Disparó nuevamente y le dio al conductor de una patrulla que se volcó a un lado del camino.
- Yahaaaaay... le dí... faltan cuatro.
El intercambio de disparos los fue dejando sin faros, sin retrovisores. Valefky fue ponchando llantas esperando que no hicieran lo mismo.
Cuando solo faltaba una patrulla por descarrilar Nicolleta notó que seguía una vuelta muy cerrada. Dio un volantazo sin frenar y sintió como la parte trasera del auto se iba alejando del centro de gravedad. Se aferró al volante con ambas manos.
Valefky supo que iba a pasar así que soltó la pistola y abrazó a Nicolleta con todo su cuerpo. mientras el auto se derrapó completo hasta llegar a rebasar el borde del camino que iba a un precipicio.
- No temas Nico... no temas.. yo te cuido princesa...
El auto dio vueltas y vueltas hasta que Valefky se golpeó la cabeza desmayándose pero sin soltar a Nicolleta.
Al llegar al final del precipicio Nicolleta sangraba pero Valefky estaba destrozado,
XI
Esa noche nadie quiso bajar a recuperar los cuerpos. Los policías habían cumplido con deshacerse de la mujer. Iban a reportar hasta el día siguiente "el accidente". Una pareja iba ebria y se salieron del camino por que iban a alta velocidad.
Un conejo salvaje se acercó curioso a ver el auto pero saltó al escuchar ruidos. Eran pasos de un hombre que caminaba por un lado de la loma. estaba completamente encapuchado y se escuchaba que cada paso lo hacia firme pero con dificultad.
Revisó a Valefky. Después a Nicolleta. Ella respiraba y le curó las heridas.
Prendió una fogata y ahí se calentó de comer mirando las estrellas.
Después de un rato buscó en sus ropas un saco pequeño del cual extrajo unas pastillas de color amarillo.
Fue hasta donde estaba Nicolleta en el asiento del conductor. Le dio las pastillas y agua.
Ella tosió. Se sentía muy rara, como si estuviese y no estuviese.
El hombre entonces se fue por donde llegó. Sin mirar atrás. Mientras Nicolleta soñaba.
Era un caballero cruzado combatiendo contra otro que vestía con ropas del imperio romano. Ambos peleaban pero no se herían. Hasta que una mujer vestida de negro le daba una copa al caballero cruzado.
Sintió miedo al ver el rostro de la mujer. Era ella, con un gesto triunfal, como quien obtiene su venganza.
Nicolleta despertó con las pupilas completamente dilatadas mientras sentía arcadas muy fuertes. Las manos le temblaban sin control y su espina dorsal se convulsionaba.
Su cabeza giraba sin control mostrándole imágenes de su pasado. El rostro de su padre indiferente y el de su madre cariñosa. Valefky protegiéndola aún en peligro. Y lo comprendió. El amor surge de pronto y puede cambiar el destino del desvalido, del solitario, del que vive sin esperanza.
Sintió un hormigueo en sus piernas mientras su razonamiento se aceleró. Planes, y más planes, posibilidades, conocimientos de las situaciones. Estrategias, movimientos. Batallas. Se enseñó a si misma mil formas de ganar una partida de ajedrez, después comenzó a filosofar.
Solo somos seres humanos cubiertos por sueños y tormentas internas. Las emociones nos dominaban, ergo las emociones debían controlarse. Sus manos temblaban ahora con más fuerza al comprender tantas cosas. Y empezó a hablar en voz alta, se sorprendió de su vo ahora segura y sonora.
- En un mundo interconectado, hemos olvidado que deben de conectarse los corazones antes que las carteras...
Salió del auto mirando a Valefky y dedicándole una mirada de compasión. - Me protegiste sin esperar nada a cambio. Un día te prometo que tu muerte no será en vano Valefky.
Se miró las manos y notó que alguien había dejado comida y agua cerca de una fogata. Comió y comió mientras su cabeza seguía razonando. Números ahora, cuentas. Cifras. Después sociología y criminalística. Todo con suposiciones, como quien construye un sistema desde cero.
Al terminar de cenar se sintió mejor. Ahora era una nueva mujer. Recordó la trampa de Lorenzo Positano y sus artimañas para quedarse con el consorcio. También a la pequeña Ella que había quedado desvalida con la muerte de Gianni.
Tenía que hacer algo
Quería hacer algo.
Justicia. Quería justicia.
Del libro de los Primordiales
I
Yuna (o como se escribía en transliteración occidental Yoon-ah) había estado conectada a su laptop mientras su gato daba vueltas en busca de atención. Estaba aburrida por que nadie en esa ciudad parecía comprenderla. Se sentía sola.
En Londres había mucha gente asiática trabajando para un banco de Shangai pero también para muchas otras consultorías de finanzas. Eran gente con un buen poder adquisitivo pero había un problema. Les costaba un poco adaptarse al modo occidental y eso podía ocasionarles un sentimiento de aislamiento.
Yuna no venía propiamente de China, si no de Corea. Hablaba un inglés fluido y había intentado hacer amistades inglesas sin éxito. Al final terminó formando parte de un grupo de asiáticos con el mismo problema.
Publicaba en sus redes sociales fotos de sus libros, citas literarias en inglés y fotos de ella por la ciudad. Pero no mostraba su rostro. Quizás el sentimiento de no pertenecer la hacia sentirse insegura de su apariencia aunque ella era atractiva a su manera.
Le gustaba comprar joyería, ejercitarse y salir a comer a restaurantes caros.
En una de esas salidas, en un restaurante céntrico estando en una mesa individual le llamó la atención una publicación en una red social. En la publicación un hombre misterioso tenía la palma de la mano abierta mostrando una pastilla amarilla acompañado de un mensaje en letras blancas - la gente que está lista para tomar las oportunidades es la que estará adelantada, hay una nueva era.
La curiosidad creció al abrir el perfil y notar que el sujeto en cuestión tenía poco tiempo de estar en esa red social. Como estaba distraída no notó que un hombre bien vestido con traje elegante se le había acercado. Sus rasgos occidentales, piel morena y lentes no le restaron atractivo cuando ella lo miró. Llevaba una rosa roja en la mano que le extendió. Le habló en español.
- Perdóneme señorita, no pude evitarlo. Es decir, no suelo hacer esto de verdad, no lo hago con nadie. Pero es que usted me ha gustado mucho. Por favor no piense mal solo me he sentido como un tonto al verla. Por favor acepte esta rosa a cambio de su número de teléfono.
El discurso hubiese tenido un mejor efecto si Yuna hubiese sabido español. Como no era así, ella simplemente contestó en un torpe español que recordó de sus visitas a Madrid - No entiendo.
El hombre no se rindió. Le sonrió ampliamente y con su mano firme le acercó la rosa hasta dejarla en la mesa de forma delicada y después sacó su teléfono celular. Comenzó a escribir su número y se lo mostró señalando a sí mismo con la palma abierta y después hacia ella como si se lo entregara.
Yuna se sintió halagada. Ningún hombre occidental había tenido la iniciativa de acercársele con ninguna intención fuera de lo laboral. El hombre esperó a que ella copiara el número en su teléfono y después ella no le escribió el suyo. Lo que hizo fue escribirle su usuario dentro de una red social. El hombre la buscó y en ese momento se hicieron amigos dentro de la aplicación. La ventaja es que en dicha red social el servicio de traducción estaba disponible para todas las publicaciones. Eso facilitaba las cosas para ambos.
Él le dijo su nombre - Francisco. Ella lo repitió como - Fudan-cesco o algo parecido. Ella le dijo su nombre -Yun-na repitió él.
II
En una oficina de tantas dentro de un edificio corporativo en una avenida comercial está el CEO de una empresa muy preocupado. Su hija no mejora a pesar de los tratamientos para su enfermedad. Una niña pequeña no debería de sufrir tanto. Tiene que hacer algo, ojalá pudiera existir una manera de minimizar el dolor que siente esa niña de siete años.
Trata de calmarse. Su padre le había dejado el mando de esa empresa apenas unos seis meses atrás. Su ritual matutino consistía en darse diez minutos para preocuparse, listar sus pendientes y después iniciar su día. Recientemente le habían asignado a una asistente ejecutiva muy bonita que su padre recomendó.
El CEO Gianni Positano tomó la foto de su hija Ella y la guardó en su cartera. Siempre quería tenerla cerca aunque fuera de esa manera.
Cuando la asistente entró, Gianni la vio por primera vez. Ella usaba un vestido negro muy holgado. Le daba una apariencia extraña por que su figura era delgada y podía decirse que era de estatura superior al promedio. Sin embargo, y a pesar del vestido podía adivinarse que tenía un cuerpo agradable a la vista. - Si mostrara un poco más de piel tendría el mundo a sus pies. - pensó Gianni - pero debe ser una mojigata.
Sus dudas se disiparon cuando ella comenzó a hablar de manera lenta y entrecortada
- Bu-.. bue... buenos di.. di días..
Gianni trató de disimular una cara de desilusión. Aunque para los italianos esto es muy difícil ya que suelen ser más francos y abiertos. Su padre le enseñó que para hacer negocios a veces hay que ser amable con las personas aunque no te agraden.
- Buenos días señorita....
- Te.. tengo su age... agenda lista pa.. para el día de hoy pre.. pre-- presidente Gianni..
- ¡Excelente! Revisemos que juntas tenemos a continuación.
Gianni se levantó de su escritorio y caminó saliendo de su oficina mientras su asistente lo alcanzaba casi corriendo detrás de él.
- Juu--- jun... ta a las 8 en la sa... sala 4. Pro... proveedores de ace... aceros...
- Muy bien. Vamos pues a la sala 4.
En el ascensor Gianni miró de manera descarada y abierta a su asistente como evaluándola. No de manera lasciva si no tratando de adivinar si su tartamudeo era un impedimento físico o mental. Su padre tenía eso en contra. Tenía un corazón de pollo y contrataba gente con impedimentos o con problemas económicos. Eso le había servido en el pasado por que la gente lo quería pero ahora su padre no estaba y Gianni tenía que lidiar con esa gente.
La asistente bajó la mirada como apenada y mirando fijamente la agenda que llevaba en brazos. Después de un rato usó la misma agenda para taparse el pecho de manera insegura.
Gianni notó el gesto y dijo : - No, por favor. No se sienta así. No era mi intención.
La asistente levantó los ojos tímidamente - Pres... presi... presidente Gianni. Ya... yaa... lle... llegamos.
La puerta del ascensor se abrió mostrando a la asistente retraída y a Gianni con gesto incrédulo. No había más que decir así que siguió caminando rumbo a la sala de juntas.
Antes de entrar tomó aire. Y se dio cuenta de que no tenía ni idea de que se iba a hablar en la junta con los proveedores. El acero que usaban para sus productos era de las pocas cosas que le habían preocupado antes de ser presidente. En cambio él se había fijado más en la contabilidad y las finanzas. Nada de la operativa.
Entró tratando de reflejar seguridad. Saludó a todos los integrantes de su equipo de atención a proveedores.
Cuando le hicieron preguntas directamente para tomar una decisión se quedó en blanco. Hizo un poco de tiempo contando una anécdota de su padre. En ese momento su asistente le extendió un papel que decía - Andrómeda es un mal proveedor. Gente mal. No la acepte.
Esas palabras parecían redactadas por un niño de primaria, no por una asistente ejecutiva. ¿Cómo había sobrevivido su padre con una asistente así?
Pero decidió confiar. No aceptó la oferta y se levantó del escritorio alegando que tenía otra reunión muy importante que requería de su presencia.
Salieron de la sala y fueron directamente al ascensor en el que iban nuevamente solos.
Esta vez Gianni miró fijamente a su asistente con una auténtica curiosidad intelectual. ¿Lo había salvado o lo había condenado?
- Señorita, dígame. ¿cuántos años trabajó con mi padre?
- Cu... cu... cuatro..
- Nunca la llevó a juntas de negocios a los clubes y fiestas o la hubiese conocido antes.
- No.... no... no... puedo ir a esos lu... lu .. lugares.
- ¿por qué?
- Me mi...mi.. miran mal..
- Ya veo. Son unos idiotas. De ahora en adelante será mi mano derecha. Usted y yo vamos a ir a todas las reuniones sean aquí o en otro lugar ¿entendido?
- ¿Qué?... ¿por qué?
- Por que señorita, usted tiene algo que no he visto en ninguna otra asistente. Y además la necesito, usted sabe del negocio mucho más que yo.
- ¿pu--- pu... puedo negarme?
- Si quiere negarse a un aumento en su salario, adelante.
Ella lo pensó. Estaba endeudada. Con su madre hospitalizada por un mal crónico había pedido préstamos que no podía seguir pagando.
- No.. no...no... Acepto...
- Muchas gracias señorita. ¿Cuál es su nombre? necesito llamarla por su nombre. Así todos la respetarán aunque no sepan quien es. Llamarla asistente se me hace impropio.
- Ni... Ni... Nicolleta.. Soooy Nicolleta.
III
Valefky era un matón de poca monta pero bien preparado para su negocio, Era un prestamista que se cobraba por las buenas o por la malas las deudas. Esa tarde estaba afuera de las oficinas del corporativo esperando en su motocicleta. Llevaba ropa más o menos decente. Un pantalón de vestir y una camisa roja pero encima una sudadera.
Cuando vio salir en un auto elegante al CEO le dedicó una mirada cínica imaginando una vida llena de lujos por que su papá le había dado todo en la vida. No soportaba a ese tipo de gente. Los niños mimados le daban escozor en la nuca. Inmediatamente comenzó a rascarse.
Después volteó a la puerta principal por la que iba saliendo una mujer que le gustaba un poco pero no se atrevía a decirle lo que sentía por que se le hacía extraña. Ese tartamudeo... si tan solo no tuviera ese tartamudeo. Por lo demás le importaba poco que no fuera inteligente.
Había planeado todo desde mucho tiempo atrás. La orilló a endeudarse, a pedirle préstamos impagables. Una vez que ella estuviera ahogada en deudas iba a aparecer como el día de hoy, como el salvador.
Se acercó a Nicolleta quien lo vio llegar desde el otro lado de la calle con su aire duro y cínico.
- ¡Eh Nicolleta! ¿Cómo está mi clienta favorita? ¿tienes el dinero que me debes?
Ella con un gesto atribulado contestó - Lo lo.. lo conseg... conseguiré.
- ¿ah sí? ¿cuándo? No puedo esperar mi reina. Todos los días los intereses suben y mi paciencia se agota princesa. - dijo esto mientras miraba con cierto gesto de deseo las manos de ella.
- Déja- déjame. La pró... próxima semana tendré el dinero.
- Muy bien Nico... Pero sabes. Hay una manera de que tu deuda se salde. Si tú quieres acompañarme a dar una vuelta . Tú y yo, una botella de ron, y después vemos que pasa. - y la tomo de la cintura con mucha confianza - Tú di mi reina y este hombre será tuyo. Nadie más te dirá cosas feas mientras me vean. Yo te cuidaré mi princesa.
Nicolleta lo miró con asco y se apartó de manera brusca. - No... No.. ¡No! Mi madre ... voy voy a verla hoy.
- ¡Entonces te llevo Nico! Tengo que cuidarte. Si no quien me va a pagar todo lo que me debe.
- Valefky...
El matón se sorprendió de que Nicolleta no tartamudeara esta vez. - ¿Qué tienes mi reina?
Nicolleta sollozó y dijo - Voy voy a ver a mamá... Dé .. déjame.
- Quiero ser amable contigo Nico. Pero si no quieres eso me gano por ... sentir cosas...
- Co... co... co..sas... Tú... no no no me gustas...
- ¿Ah? Así que si sabes a que me refiero cuando te digo que me gustas. Creí que no te daba la maceta para eso. - Terminó la frase sonriendo con altanería. - Bueno, ahora que ya lo sabes, solo tienes que decir un sí y todo este hombre es tuyo Nico. Espero tu respuesta...
Valefky se fue con toda su presencia arrogante y arrancó la moto mientras Nicolleta caminaba sobre la acera para alcanzar el autobús.
IV
Nicolleta iba muy triste en el autobús pensando en todo el dinero que debía y no sabía como pagar. Se sentía desconsolada, desolada, sola, sin nadie que le ayudara de manera desinteresada. A su padre no lo recordaba y cada vez que iba a visitar a su madre tenía que mostrar una cara de despreocupación para que ella no se sintiera mal de todos los cuidados que le daba.
Su madre se había esforzado toda la vida por darle una buena vida a su hija que tenía una discapacidad intelectual de nacimiento. Podía comprender a la gente y sus necesidades pero no podía entender números, procesos complejos o leer por más de treinta minutos continuos.
Ella sin embargo era empática. Le dolía mucho lo que le pasaba a su madre. Quería evitarle dolor. El doctor le había advertido que solo un milagro la salvaría y que el dinero que se gastaba en el hospital podría ahorrárselo si la llevaba a casa a que le diera una muerte digna. Nicolleta no quiso hacerle caso. Era su madre. Su madre. La persona que más la quería.
El hombre que iba sentado a su lado vio como se le resbalaban las lágrimas mientras miraba hacia afuera por la ventana y solo se aclaró la garganta mientras le ofrecía un pañuelo.
Ella lo tomó agradecida y se limpió mientras el hombre se bajaba en la siguiente parada.
La mujer se miró reflejada en la ventana y se dijo a sí misma - ¿Qué me ve Valefky? Todos los que me han gustado huyen al ver lo tonta que soy. Y los que no, lo hacen después del primer....
Se estaba autocompadeciendo de manera muy lastimosa. Hiriendo su orgullo propio. Algo se había roto en ella hace mucho tiempo. No se veía a sí misma como una persona casada o siquiera con un novio. El padre de Gianni la rescató de una vida de miseria.
Y ahora sub hijo seguía el mismo camino. Le daba una limosna.
Odiaba eso. Quería ser más fuerte, decidir sobre su futuro. Ser como esas personalidades a las que ayudaba. Ser una empresaria. Ser alguien respetable.
Al llegar a su parada lo hizo aún con la cabeza en las nubes. Quería tantas cosas pero en el momento lo que importaba era su madre.
V
Yuna había perdido la cartera de ese cliente por un error cometido por su jefe. Eso era algo tan frustrante. Lo peor es que tuvo que decir ante sus superiores que la del error había sido ella coaccionada por su estúpido jefe.
La cartera incluía inversiones en una empresa minera en México y otras tantas en edificios comerciales en Italia. Ahora se había manchado su registro. Temía que no iba a recibir su bono anual y que no sería incluida en el premio de su gerencia que consistía en un viaje todo pagado a México.
Se estaba lamentando de ello cuando recibió un mensaje de Francisco a través de la red social.
- Buenos días, ¿Cómo está mi persona favorita en todo el mundo?
Quería distraerse un poco, pero tenía mucho que hacer documentando la pérdida de la cartera. así que no contestó de inmediato.
- Bien, aunque podría estar mejor.
- ¿Y qué podemos hacer para que tu día sea mejor Yuna querida?
- Si pudieras conseguirme un cliente con inversiones fuertes en un mercado emergente sería genial.
- Déjame ver que puedo hacer...
- No, no... ¡estaba bromeando! No te preocupes.
- Hay un conocido que está buscando quien maneje sus inversiones y le ayude a ampliar sus horizontes, ¿estás interesada?
Conseguir un cliente con ese perfil era muy atractivo. Podría ayudarle a mostrarle a sus jefes que no había perdido el toque.
- Ok. ¿tú me contactas con él? ¿Cuál es su nombre?
- Lorenzo Positano, casi dueño de un consorcio italiano.
- ¿Casi?, ¿Qué quieres decir?
- Está a un paso de ser el CEO. Cuenta con ello.
VI
Gianni jugaba con su hija al ajedrez. La niña era muy despierta y le fascinaba toda clase de juegos de destreza mental y de estrategia.
- Ella, ¿cómo? ... ¿me has ganado por tercera vez?
- Si papá. No cuidas tu posición, mira...
Y Ella tomó las piezas para mostrarle a su padre como había imaginado las posibilidades que tenía su padre de ganar.
- ¡Eres muy distraído papá! Jejeje..
- O ya veo. Eres muy buena Ella. Cuando seas grande vas a ser una muy buena CEO.
- Tú eres el CEO papá. Siempre vas a serlo.
Miró las manitas de Ella con esperanza. Soñaba con un día verla dirigiendo la empresa. Tenía que ver su sueño hecho realidad.
En el cuarto de hospital la enfermera le pidió salir un momento para revisar algunos monitores y hacerle un chequeo general a Ella,
Así Gianni fue caminando por los pasillos de manera tranquila. Tenía sed y fue hasta una máquina expendedora en la recepción.
Justo al tomar la botella escuchó la voz inconfundible de su asistente que hablaba con una enfermera.
- Ma... Ma... mamá le du.. due... duele... Ha... ha... haga algooo.
- Señorita, ya hicimos lo posible. Más calmantes le harán más daño que bien. ¿por qué no mejor sube y la acompaña? En un rato el doctor irá a revisarla.
- Ma ... mam... mamá... - repitió Nicolleta con voz triste y se fue sin voltear atrás.
Gianni se quedó intrigado. ¿Qué le pasaba a la madre de Nicolleta?
La siguió hasta el cuarto donde ella cuidaba a una señora de edad avanzada conectada a una máquina. El solo ver aquello conmovió a Gianni quien pensó en su hija Ella. Años atrás la niña estuvo en la misma situación, conectada a una máquina y con la zozobra de saber si se recuperaría o no.
Nicolleta estaba apoyada con ambas manos cuando su teléfono portátil sonó. Ella miró la pantalla y contestó visiblemente molesta.
- Va.. Va.. Valefky... una se... sem.. semana. No ...no... lla... lla... mes. - y colgó crispando ambas manos con furia.
Nicolleta demostraba carácter. También orgullo e inteligencia emocional.
Le gustó eso de su asistente.
VII
Una semana después Nicolleta y Gianni fueron a jugar golf con el tío de Gianni, Lorenzo.
Lorenzo Positano, hermano de su padre había fundado la empresa junto con su padre unos treinta años atrás. La habían hecho crecer, establecido alianzas y generado miles de pequeñas empresas a su alrededor. Tenía influencia en la empresa como director de recursos materiales y técnicos.
Lorenzo sin embargo nunca pasó de ese puesto debido a que la gente prefería al padre de Gianni.
Después de jugar un poco y debido al calor comenzaron a caminar tranquilamente bajo una arboleda.
- Las mujeres deberían de quedarse en casa a atender a sus maridos - soltó Lorenzo sin más al ver a Nicolleta batallar con los palos de golf.
- Los tiempos cambian tío. Hoy en día las mujeres pueden dirigir una empresa si lo desean - contestó Gianni sin más defendiendo a su asistente.
- Ja... Ese es el problema de su generación. Los roles ya no se distinguen. No sabes si el hombre debe de proveer o la mujer y quien cuida de los críos.
- Tío, eso depende de cada pareja, ¿no lo crees?
- Ahhh... progresista como tu padre. ¿Cómo va el acuerdo con Andrómeda, nuestro proveedor de acero?
Gianni notó el cambio de tema a la fuerza. - Tío Lorenzo. No lo aceptamos. Hay mejores proveedores.
- ¿Pero qué pasa por tu cabeza sobrino? Andrómeda es más que un proveedor, es un socio comercial. Si rompemos la alianza nos lloverán demandas por incumplimiento de...
- ¿De acuerdos por debajo de la mesa? - inquirió sarcástico Gianni.
- No, ahh.. - dijo con fastidio Lorenzo - son acuerdos establecidos de palabra con las alianzas. Tú no sabes de eso aún sobrino.
- Sí que lo sé Tío Lorenzo. Has estado vinculando a la empresa con proveedores de acero que cambian de razón social cada cierto tiempo.
- ¿De verdad? ¿Me estás acusando de establecer alianzas fraudulentas?
- Hace rato hiciste menos a mi asistente. Déjame decirte algo Tío Lorenzo. Quien descubrió todo esto fue mi asistente.
- ¿Esta palurda?
Gianni no soportó esa frase y tomó de la camisa a su tío. - Se llama Nicolleta...
- Ja... ya veo. Sobrino. Te gustan lentas para hacerles lo que te venga en gana.
Nicolleta tomó del hombro a Gianni. - No... no... no... CEO. Los ve ... ve rán ... ma... ma.. mala ima..ima gen de la empresa.
Gianni soltó a su tío y se fue caminando molesto mientras Nicolleta lo seguía con dificultad.
VIII
Valefky tomaba una cerveza en ese día de calor. Saboreaba cada gota de ese líquido ámbar que le sabía a gloria.
Mientras lo hacía con cada trago se imaginaba estar al lado de esa mujer morena con cabello largo que comenzaba no solo a gustarle. Comenzó a imaginarse que tenía uno o dos niños. Un niño y una niña. Ambos parecidos a ella. ¿Qué le estaba pasando por la cabeza?
El rudo Valefky al parecer quería sentar cabeza y formar una familia. Una que pudiera proveer y cuidar.
Los llevaría a vacacionar en una camioneta a todos a una playa del sur o por qué no recorrerían los Alpes. Dicen que las vistas son de pocas tuercas.
Había pasado el plazo y usaría su última carta. Nicolleta no juntaría el dinero así que la presionaría para que renuncie a su trabajo y se quede con él. Nada más. Así de simple. Le prometería cuidar de su madre para envolverla aún más.
Se levanto de la mesa y dejó el pago junto con una propina generosa.
Caminó un tanto hasta ver en una pantalla de televisión exhibida la pelea esperada de "la máquina Draco" contra su primer oponente extranjero. Iba a apostar obviamente en contra de Draco. No le daba buena espina que subiera tan rápido de categoría. Tampoco quería perderse la pelea.
Eran cerca de las 6 de la tarde. Así que tomó su motocicleta y se dirigió a las oficinas donde trabajaba su futura esposa.
IX
Nicolleta estaba sollozando en la sala de juntas a un lado de la oficina del CEO. Gianni no la encontraba por ningún lado así que tuvo que buscarla mientras la llamaba a gritos.
- Ahh... señorita. ¡Al fin la encuentro! ¿Qué pasa? ¿No se habrá tomado en serio lo de mi tío o sí? Esa gente que no entiende de la gente, solo de dinero. No deje que eso la moleste. Eso no es digno de la asistente del CEO.
- No.. no..no.. es .. es eso...
- ¿Qué pasa entonces?
- Ma... ma ... mamá...
Gianni lo comprendió sin que dijera nada.
- Lo siento Nicolleta. De verdad, lo siento. La vi en el hospital cuidándola. Vaya al hospital . No se quedé aquí. Vaya.
- ¿Puedo?
- No lo piense. Vaya, aquí no se caerá la empresa por un día que me quede sin asistente.
Así ella se fue caminando en automático a la salida mientras Gianni suspiró pensando en que haría si Ella tuviera la misma suerte que la madre de Nicolleta.
X
Nicolleta bajó esperando encontrar un taxi lo más pronto posible, cuando en su lugar vio llegar a Valefky en su moto se desesperó. - No ... no... no... tengo tu ... tu ... tu dinero...
- Calma Nico, calma. No me debes nada. ¿Vas a ver tu madre? Sube, te llevo.
Nicolleta lo pensó. No confiaba en ese hombre rudo y de malos modos, pero estaba en apuros.
Entonces recordó que había olvidado su bolso en la oficina del CEO. tenía que regresar rápidamente.
- Bo... boo... bolso... Lo... lo... lo olv... olvidé.
- Ahh... tranquila preciosa. Ve por él y te espero aquí. No iré a ningún lado.
Nicolleta caminó hasta la entrada y pasó por los torniquetes. Marcó en una terminal el piso de las oficinas del CEO. Cuando abrió las puerats el ascensor ella notó mucho silencio. Como si todos se hubiesen detenido solo porque ella entró.
Al llamar a la puerta del a oficina de Gianni, éste no contestó. Mordiéndose los labios abrió la puerta.
Lo que vio la dejó helada.
Gianni estaba doblado hacia atrás sobre su escritorio como si alguien lo hubiese sorprendido de frente. Tenía clavada tres dagas y sobre el escritorio estaban muchos papeles regados.
Nicolleta corrió para ver si aún seguía vivo y en el proceso de revisarlo se manchó las manos de sangre. Justo estaba a punto de salir cuando alguien entró también a la oficina gritando.
- ¿Qué has hecho?
- Yo... yo... yo... na... na... nada..
- ¡Asesinaste a mi sobrino! ¿Por qué? ¿Por deudas no es así? Ese matón que está en la entrada del edificio es un prestamista. Subiste por dinero y te sorprendió mi sobrino ¿no es así?
- No ... no... no... yo ... yo... yo ... no.. no lo hice.
Lorenzo sonrió sarcástico. - ¿y quién te va a creer niña tonta? ¿Te creerán a ti o a mi?
Nicolleta se asustó con aquello. Primero lo de su madre. Ahora esto. Sus nervios estaban destrozados.
Lorenzo rio desquiciado. - Irás a la cárcel tonta. Y yo seré el nuevo CEO gracias a ti.
Nicolleta corrió mientras la risa de Lorenzo resonaba - El destino quiso que fueras tú la culpable. Pensaba culpar a alguien más, pero tú eres perfecta.
La mujer tomó el ascensor y bajó nerviosa. Pasó los torniquetes temblando y al ver a Valefky lo abrazó. -Sa-- Sa... Sácame de aquí
- ¿Qué te pasa Nico? Parece que viste un fantasma.
Unos guardias se acercaron y Valefky entendió la situación de manera amañada, con la experiencia que da vivir en las calles de mala muerte. Soltó a Nicolleta y los enfrentó a golpes derribándolos aunque recibió primero dos o tres puñetazos en el proceso.
Después tomó a Nicolleta para salir corriendo por las puertas de cristal. Decidió no tomar su motocicleta y en cambio sacó una pistola y amagó a un director que estaba saliendo del estacionamiento.
- ¡Bájate niño mimado! Mi futura esposa no se va quedar en esta pocilga.
Valefky le pidió a Nicolleta que manejara mientras el se subió al asiento del copiloto.
- Tranquila Nico, tranquila. Tu maneja y yo disparo a todos los que se pongan punkies.
Se fueron a toda velocidad mientras las sirenas de algunas patrullas se escuchaban a lo lejos.
Recorrieron la ciudad hasta llegar a un puesto de vigilancia. Los policías que los venían siguiendo se les iban acercando. - No te detengas Nico. Estos nos quieren tronar, pero yo soy más vivo.
Nicolleta siguió acelerando subiendo ahora a las montañas por caminos sinuosos. - Mi princesa, yo sé que tu no hiciste nada. Esos mugrosos de traje siempre se lavan las manos con nosotros los que nacimos en cuna que no es de oro.
- No...no... no.. no hice nada.
Las patrullas les pidieron detenerse o si no comenzarían a disparar.
- ¡Me lleva! Esos policías son corruptos. No pueden disparar. Los mandaron para tronarnos si o si.
El primer disparo le dio al retrovisor derecho. Valefky respondió dandole a un faro frontal.
- ¡Bam! Jejejeje.. eso los va a espantar.
Nicolleta se iba poniendo más y más nerviosa. - Tranquila mi reina. Aquí estoy yo para protegernos.
Disparó nuevamente y le dio al conductor de una patrulla que se volcó a un lado del camino.
- Yahaaaaay... le dí... faltan cuatro.
El intercambio de disparos los fue dejando sin faros, sin retrovisores. Valefky fue ponchando llantas esperando que no hicieran lo mismo.
Cuando solo faltaba una patrulla por descarrilar Nicolleta notó que seguía una vuelta muy cerrada. Dio un volantazo sin frenar y sintió como la parte trasera del auto se iba alejando del centro de gravedad. Se aferró al volante con ambas manos.
Valefky supo que iba a pasar así que soltó la pistola y abrazó a Nicolleta con todo su cuerpo. mientras el auto se derrapó completo hasta llegar a rebasar el borde del camino que iba a un precipicio.
- No temas Nico... no temas.. yo te cuido princesa...
El auto dio vueltas y vueltas hasta que Valefky se golpeó la cabeza desmayándose pero sin soltar a Nicolleta.
Al llegar al final del precipicio Nicolleta sangraba pero Valefky estaba destrozado,
XI
Esa noche nadie quiso bajar a recuperar los cuerpos. Los policías habían cumplido con deshacerse de la mujer. Iban a reportar hasta el día siguiente "el accidente". Una pareja iba ebria y se salieron del camino por que iban a alta velocidad.
Un conejo salvaje se acercó curioso a ver el auto pero saltó al escuchar ruidos. Eran pasos de un hombre que caminaba por un lado de la loma. estaba completamente encapuchado y se escuchaba que cada paso lo hacia firme pero con dificultad.
Revisó a Valefky. Después a Nicolleta. Ella respiraba y le curó las heridas.
Prendió una fogata y ahí se calentó de comer mirando las estrellas.
Después de un rato buscó en sus ropas un saco pequeño del cual extrajo unas pastillas de color amarillo.
Fue hasta donde estaba Nicolleta en el asiento del conductor. Le dio las pastillas y agua.
Ella tosió. Se sentía muy rara, como si estuviese y no estuviese.
El hombre entonces se fue por donde llegó. Sin mirar atrás. Mientras Nicolleta soñaba.
Era un caballero cruzado combatiendo contra otro que vestía con ropas del imperio romano. Ambos peleaban pero no se herían. Hasta que una mujer vestida de negro le daba una copa al caballero cruzado.
Sintió miedo al ver el rostro de la mujer. Era ella, con un gesto triunfal, como quien obtiene su venganza.
Nicolleta despertó con las pupilas completamente dilatadas mientras sentía arcadas muy fuertes. Las manos le temblaban sin control y su espina dorsal se convulsionaba.
Su cabeza giraba sin control mostrándole imágenes de su pasado. El rostro de su padre indiferente y el de su madre cariñosa. Valefky protegiéndola aún en peligro. Y lo comprendió. El amor surge de pronto y puede cambiar el destino del desvalido, del solitario, del que vive sin esperanza.
Sintió un hormigueo en sus piernas mientras su razonamiento se aceleró. Planes, y más planes, posibilidades, conocimientos de las situaciones. Estrategias, movimientos. Batallas. Se enseñó a si misma mil formas de ganar una partida de ajedrez, después comenzó a filosofar.
Solo somos seres humanos cubiertos por sueños y tormentas internas. Las emociones nos dominaban, ergo las emociones debían controlarse. Sus manos temblaban ahora con más fuerza al comprender tantas cosas. Y empezó a hablar en voz alta, se sorprendió de su vo ahora segura y sonora.
- En un mundo interconectado, hemos olvidado que deben de conectarse los corazones antes que las carteras...
Salió del auto mirando a Valefky y dedicándole una mirada de compasión. - Me protegiste sin esperar nada a cambio. Un día te prometo que tu muerte no será en vano Valefky.
Se miró las manos y notó que alguien había dejado comida y agua cerca de una fogata. Comió y comió mientras su cabeza seguía razonando. Números ahora, cuentas. Cifras. Después sociología y criminalística. Todo con suposiciones, como quien construye un sistema desde cero.
Al terminar de cenar se sintió mejor. Ahora era una nueva mujer. Recordó la trampa de Lorenzo Positano y sus artimañas para quedarse con el consorcio. También a la pequeña Ella que había quedado desvalida con la muerte de Gianni.
Tenía que hacer algo
Quería hacer algo.
Justicia. Quería justicia.
Última edición: