Dalia Gothiik Angel
Poeta recién llegado
Cada mañana que me levanto
me miro al espejo
y veo ese rostro
que me es tan desconocido
El reflejo me observa
con una mirada perdida,
llena de odio
y dolor aún latente
sobre la piel enrojecida y los labios fruncidos
Veo en ese rostro marcas suaves marcas frías
que caen negras
sobre el pecho roto y el corazón maltrecho
Esa desconocida baja la mirada
y se apoya en el gélido cristal Su pelo le tapa media cara, medio dolor así escondido
Mis manos descansan forzando lo que es inevitable que pase Las piernas me tiemblan y las rodillas se me doblan
Echo un último vistazo al espejo Ese rostro demacrado y blanco manchado por el dolor de las lágrimas ha desaparecido,
y lo ha sustituido otra cara totalmente desenfadada con las comisuras de los labios hacia abajo y los ojos colmados de angustia y tristeza
Caigo sin remedio
Me encojo en soledad y escondo ese rostro herido
Alzo la vista y en el espejo ya no queda nada,
nada por lo que deba asustarme
porque esa mirada seguirá persiguiéndome para siempre
En el espejo veré reflejado el terror de otra vida malgastada
Soy una simple desconocida
Todos cuanto me conocen
no ven más allá de ese reflejo alegre y fingido
que cada mañana aparece reflejado en el espejo de mi alma
me miro al espejo
y veo ese rostro
que me es tan desconocido
El reflejo me observa
con una mirada perdida,
llena de odio
y dolor aún latente
sobre la piel enrojecida y los labios fruncidos
Veo en ese rostro marcas suaves marcas frías
que caen negras
sobre el pecho roto y el corazón maltrecho
Esa desconocida baja la mirada
y se apoya en el gélido cristal Su pelo le tapa media cara, medio dolor así escondido
Mis manos descansan forzando lo que es inevitable que pase Las piernas me tiemblan y las rodillas se me doblan
Echo un último vistazo al espejo Ese rostro demacrado y blanco manchado por el dolor de las lágrimas ha desaparecido,
y lo ha sustituido otra cara totalmente desenfadada con las comisuras de los labios hacia abajo y los ojos colmados de angustia y tristeza
Caigo sin remedio
Me encojo en soledad y escondo ese rostro herido
Alzo la vista y en el espejo ya no queda nada,
nada por lo que deba asustarme
porque esa mirada seguirá persiguiéndome para siempre
En el espejo veré reflejado el terror de otra vida malgastada
Soy una simple desconocida
Todos cuanto me conocen
no ven más allá de ese reflejo alegre y fingido
que cada mañana aparece reflejado en el espejo de mi alma