Recula tus gordas posaderas del parloteante sumidero podrido. Ya has defecado. Y eso es bastante. Recula. Hazte un café delirante y enciende un pitillo. Para así ir al hospital. Y allí recular en una octava dimensión de jeringas y tubos de oxígeno con frambuesa. Recula. Escapa en pijama del centro médico y métete a cura. Para disfrazarte como un pordiosero de tu verdadera faz de pederasta. Orinado y cagado en calzoncillos de compresa. Agujereada pero comprada en el corte inglés. Recula. Haz aspavientos como los molinos de Don Quijote y Sancho. Mientras te das un atracón virginal de hornazo humeante. Para, así reventar las paredes cartilaginosas del estómago. Y tener que volver al hospital. Recula. Que ya estás hecho todo un chaval.