Hoy la noche sigilosa y embustera,
Desvaría en llanto uniforme y constante
Y tus aromas en mi cuerpo tallado
Reviven en la sombra de un verso.
Y el desespero llama a puerta
en boca de tu boca al rocío.
Y en tus ojos aún se dibuja el olvido
del tiempo, el tiempo que yo vivo.
Y el quemante viento acurruca tus besos
en la zozobra de lo intrépido y del delírio,
amando la ventana y a los cristales negros
formando figuras de viejos suspiros.
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