Se me ocurrió pensar, como a todos supongo les debe haber pasado...
¿Qué hay más allá de la muerte? ¿Será cierto que el cuerpo queda, pero el alma se va? Y ¿Esa alma sigue viviendo siempre, entre nosotros?
¿Acaso el resto es ilusión? ¿Lo somos nosotros?
¿Existe el infierno, o es esta vida el mismísimo infierno?
No sé.. son algunos deslices que me vienen a la mente...
Me encantaría saber qué opinan ustedes!
Un beso enorme
-Solcito.-
A mi modo de ver, esto se trata meramente de la existencia. El clásico “¿Qué somos? ¿de dónde venimos? ¿hacia dónde vamos?”.
Si pudiera definir la existencia en una sola palabra, esa palabra estaría escrita con mayúsculas y ennegrecida y sería OBLIGACIÓN. Así lo veo yo, la existencia es una obligación, o en otras palabras, no hay nadie que no exista y jamás lo habrá.
Me explico, parto preguntándome ¿Qué hacíamos antes de nacer? De momento supongamos que no hacíamos nada pues no existíamos aún. Pero entonces ¿Por qué comenzamos a existir?, ¿habrá alguna razón para esto?, ¿será azar?
Bueno, la cosa es que existimos y no importa el motivo, ya que teníamos que existir sí o sí y no podía ser de otra manera.
No importa si no existíamos, llegó un momento en el cuál comenzamos a hacerlo. no importa si fue ahora, o si será en cien, mil, o un millón de años en el futuro, íbamos a existir en algún momento de la historia.
De este modo, estábamos condenados a existir en algún momento determinado. En otras palabras, todo aquel que no existe, existirá en algún momento del tiempo, de manera inevitable.
Y en el último de los casos si tenemos la oportunidad de preguntarnos el por qué existimos, es precisamente por que existimos. Si no existiéramos, jamás podríamos hacernos esa pregunta, por lo cual, la no existencia no existe.
Entonces me pregunto, ¿Si al morir estamos en un estado de inexistencia, exactamente igual al estado en que estábamos antes de nacer, por qué no existir nuevamente?
Lo más lógico es que volveríamos a existir. Sería como reencarnar, pero no sería reencarnación precisamente, simplemente sería volver a existir, ya que la reencarnación supone que debe haber un alma.
Entonces según todo esto, solo hay 3 opciones posibles después de la muerte:
1- Continuar, volver a existir eternamente como lo describí anteriormente (no requiere existencia de un alma).
2- Ser un alma, sin volver jamás a la existencia del mundo físico.
3- Ser un alma que vuelve a reencarnar en otro cuerpo en el mundo físico.
Es posible también determinar que sí existe un alma, por lo que estas tres opciones se reducirían a dos, específicamente a la 2 y la 3.
¿Cómo puedo asegurar que existe un alma?, pongo el siguiente fragmento de un escrito que hice.
“Imaginemos que llegó el día en el cual la raza humana desveló todos los misterios de la mente y del funcionamiento del cerebro y que además se dispone de una tecnología adecuada para crear un humano artificial. Entonces cierta fábrica, produce el primer humano artificial. Primero que todo, aquel humano artificial sería como un bebé, y transcurrido el tiempo, comenzaría a aprender y a enterarse del mundo hasta emular a un humano en todos los aspectos. Aquel humano artificial sería como uno más de nosotros, y lo único que lo diferenciaría de un humano común sería el hecho de que sería completamente mecánico.
Hasta ahora todo va bien, hasta que surge la siguiente interrogante: ¿Podría ese humano artificial ser alguien?, o para ser más preciso, ¿podría algún día alguien abrir los ojos, y caer en cuenta de que es una máquina?”
Bueno, la pregunta que formulo al final de ese fragmento tiene sólo dos respuestas obvias, sí y no.
Analizando, si un día cualquiera, despertáramos en el cuerpo de un robot y descubriéramos que somos mecánicos, que somos conscientes a pesar de no estar vivos, sería una prueba más que suficiente para decir que no existe un alma. Pero el sentido común nos dice que esto es imposible, y que sería tan absurdo como decir que las piedras tienen conciencia. Claro!, desde el punto de vista físico, una piedra y un conjunto de circuitos y mecanismos son lo mismo, materia inerte. Entonces creo profundamente que lo que nosotros somos no es el cuerpo, es decir, las piedras también tienen cuerpo, pero no SON, sólo existen, y nosotros, a parte de existir, SOMOS. Pero no somos el cuerpo, somos la conciencia que tenemos, somos nuestra percepción del mundo, somos nuestros sentimientos, en fin, somos todo eso que nos distingue de las piedras, de la tierra, de una nube, en definitiva, somos el alma.
En resumen, eso es lo que creo. La muerte no existe, todos y cada uno de nosotros somos inmortales.
Saludos