Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Trabajo presentado en colaboración con mi compañero y amigo @Carlos Gabriel Plenazio a quien destaco en azul, en rojo un servidor Alfredo Grajales Sosa
Amigo mío perdona
no te quiero molestar
necesito platicar
lo que a mi ser aprisiona.
A mi pecho desmorona
este pesar tan intenso
pero cada vez que pienso
no puedo comprender ¿por qué?
si dijo amarme se fue
aun mirándome indefenso.
A ese dolor tan intenso
al que juegas tu pellejo
sé que le sobra el consejo
y callado me dispenso.
No he de sumar lo que pienso
ya que quizás más te hiera
porque al alma prisionera
da igual dolor que palabra
y en esta vida macabra
no he de hablar a la ligera.
Amigo mío quisiera
que como un acto de magia
se borrara la nostalgia
de mi vida prisionera.
Pero es tanta la ceguera
que en todo mi ser reside
que le permite se anide
en mi mente tal locura
que me llena de amargura
y ver mi dolor impide.
El corazón se divide
cuando un amor lo traiciona
el alma se te abandona
y a morir se te decide.
Pero antes que nos liquide
el dolor que burla el nido
el pájaro más herido
suelta sus alas al viento
y aunque duele el sentimiento
llega por fin el olvido.
Me ha dejado desvalido
ese amor con su partida
por suerte sigo con vida
tras dejarme destruido.
A ser feliz me decido
aquí el dolor se termina
a la vuelta de la esquina
de esta vida pasajera
puede fallecer cualquiera
por esta suerte mezquina.
Tanto la mente maquina
por una mujer ingrata,
en esa suerte barata
que al corazón lo confina.
Sufrir por una ladina
y al estar enamorados
llorar como condenados
si olvidan de nuestros nombres
así pues, quieren los hombres
con amor desenfrenado.
Amigo mío perdona
no te quiero molestar
necesito platicar
lo que a mi ser aprisiona.
A mi pecho desmorona
este pesar tan intenso
pero cada vez que pienso
no puedo comprender ¿por qué?
si dijo amarme se fue
aun mirándome indefenso.
A ese dolor tan intenso
al que juegas tu pellejo
sé que le sobra el consejo
y callado me dispenso.
No he de sumar lo que pienso
ya que quizás más te hiera
porque al alma prisionera
da igual dolor que palabra
y en esta vida macabra
no he de hablar a la ligera.
Amigo mío quisiera
que como un acto de magia
se borrara la nostalgia
de mi vida prisionera.
Pero es tanta la ceguera
que en todo mi ser reside
que le permite se anide
en mi mente tal locura
que me llena de amargura
y ver mi dolor impide.
El corazón se divide
cuando un amor lo traiciona
el alma se te abandona
y a morir se te decide.
Pero antes que nos liquide
el dolor que burla el nido
el pájaro más herido
suelta sus alas al viento
y aunque duele el sentimiento
llega por fin el olvido.
Me ha dejado desvalido
ese amor con su partida
por suerte sigo con vida
tras dejarme destruido.
A ser feliz me decido
aquí el dolor se termina
a la vuelta de la esquina
de esta vida pasajera
puede fallecer cualquiera
por esta suerte mezquina.
Tanto la mente maquina
por una mujer ingrata,
en esa suerte barata
que al corazón lo confina.
Sufrir por una ladina
y al estar enamorados
llorar como condenados
si olvidan de nuestros nombres
así pues, quieren los hombres
con amor desenfrenado.
Última edición: