Estela Soto
Poeta recién llegado
Que no te engañe la amplitud de la puerta.
Estuve de visita en el cementerio.
Allí descansan en la fría tierra pobres y ricos, grandes y plebeyos, todos nivelados por la inevitable muerte.
...Y que risa tan insultante tienen las calaveras, como si se burlasen de nosotros por aun estar vivos.
En reflexión muy adentro pensé: "No deveriamos de llorar cuando alguien que se ha querido tanto parte"
Aunque a decir verdad, por cada una de aquellas lagrimas yo hubiera dado mil gotas de sangre.
Manadas caninas que ladraban mas que de costumbre que hasta el aire como aterrado estaba, porque los huesos por rruñir *carecían ya de meollo. Todos los caminos nos conducen allí, por eso es que estas allí, por eso es que me detuve allí, por eso es que nos encontraremos allí.
Estuve de visita en el cementerio.
Allí descansan en la fría tierra pobres y ricos, grandes y plebeyos, todos nivelados por la inevitable muerte.
...Y que risa tan insultante tienen las calaveras, como si se burlasen de nosotros por aun estar vivos.
En reflexión muy adentro pensé: "No deveriamos de llorar cuando alguien que se ha querido tanto parte"
Aunque a decir verdad, por cada una de aquellas lagrimas yo hubiera dado mil gotas de sangre.
Manadas caninas que ladraban mas que de costumbre que hasta el aire como aterrado estaba, porque los huesos por rruñir *carecían ya de meollo. Todos los caminos nos conducen allí, por eso es que estas allí, por eso es que me detuve allí, por eso es que nos encontraremos allí.
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