Hejaran
Poeta asiduo al portal
QUE BELLA SORPRESA
Muchachita
desde que llegaste
a mi apartamento
me imaginé que me querías
dar una sorpresa.
Después
de leerte un poema
que había escrito para ti, tomados
de la mano te invité a la sala, allí nos sentamos
a conversar.
Como tenías
puesta una piyama
capté inmediatamente de que se
trataba la sorpresa.
Como
acostumbro
acariciarte el cabello
así lo hice, me pareció que por
la ternura de mis manos sobre tu linda
cabellera te querías dormir y te estiraste
sobre el sofá descargado tu cabeza sobre mis
piernas cerrando tus ojos como
si estuvieras con sueño.
En esa
posición
te bese en la frente
y las mejillas, besos más tiernos
que amorosos.
Yo sabía que así
tuvieras los ojos cerrados
estabas pendiente de mis caricias
como pude
cambié de
posición me desvivía
por acariciarte, poniendo
mis brazos sobre tus senos
te abrace y te volví a besar, esta vez
en los labios con mucha pasión.
Todo se fue dando
como tal vez nuestras
mentes lo tenían programado;
mis manos bajaron varias veces
acariciando tu vientre, al sentir la
vellosidad de tu cintura me empecé
a excitar.
El espíritu
de la pasión despertaba
y yo estaba encantado acariciándote
el bello rostro y la cabellera que húmeda
le permitía a mis manos deslizarse
con delicadeza.
De un momento
a otro estiré el brazo
y lo descargue sobre tus
empiyamas piernas, así estuve
unos minutos mientras mi mente pensaba.
Algo me decía
que estaba muy cerca
de la sorpresa que me tenías
y sin consultarte ni hacerte preguntas
desvié mi mano y la posé sobre tu intimidad.
Si no abriste
los ojos ya no los ibas
abrir, varias veces repetí
el mismo recorrido hasta
comprender la clase de sorpresa
que me querías dar.
Cuando apoyé
un poco mas mi mano
sobre tu intimidad sentí
la suavidad de la piel en la palma
de mi mano, su sonrisa coqueta
me lo dijo todo.
Fue tanta
la emoción que
sentí, que me atreví
a alargar el recorrido para
comprobarlo.
Lo hice para ti
manifestó en un susurro-
porque sé que te encanta y me hace
sentir mas mujer.
Ahora fue ella,
se veía en su rostro la felicidad
y con desespero se lanzó a mis brazos
buscando mis labios para completar una dicha
que sabía compartiríamos; y yo la premie con mil besos.
DERECHOS RESERVADOS.HEJARAN
Muchachita
desde que llegaste
a mi apartamento
me imaginé que me querías
dar una sorpresa.
Después
de leerte un poema
que había escrito para ti, tomados
de la mano te invité a la sala, allí nos sentamos
a conversar.
Como tenías
puesta una piyama
capté inmediatamente de que se
trataba la sorpresa.
Como
acostumbro
acariciarte el cabello
así lo hice, me pareció que por
la ternura de mis manos sobre tu linda
cabellera te querías dormir y te estiraste
sobre el sofá descargado tu cabeza sobre mis
piernas cerrando tus ojos como
si estuvieras con sueño.
En esa
posición
te bese en la frente
y las mejillas, besos más tiernos
que amorosos.
Yo sabía que así
tuvieras los ojos cerrados
estabas pendiente de mis caricias
como pude
cambié de
posición me desvivía
por acariciarte, poniendo
mis brazos sobre tus senos
te abrace y te volví a besar, esta vez
en los labios con mucha pasión.
Todo se fue dando
como tal vez nuestras
mentes lo tenían programado;
mis manos bajaron varias veces
acariciando tu vientre, al sentir la
vellosidad de tu cintura me empecé
a excitar.
El espíritu
de la pasión despertaba
y yo estaba encantado acariciándote
el bello rostro y la cabellera que húmeda
le permitía a mis manos deslizarse
con delicadeza.
De un momento
a otro estiré el brazo
y lo descargue sobre tus
empiyamas piernas, así estuve
unos minutos mientras mi mente pensaba.
Algo me decía
que estaba muy cerca
de la sorpresa que me tenías
y sin consultarte ni hacerte preguntas
desvié mi mano y la posé sobre tu intimidad.
Si no abriste
los ojos ya no los ibas
abrir, varias veces repetí
el mismo recorrido hasta
comprender la clase de sorpresa
que me querías dar.
Cuando apoyé
un poco mas mi mano
sobre tu intimidad sentí
la suavidad de la piel en la palma
de mi mano, su sonrisa coqueta
me lo dijo todo.
Fue tanta
la emoción que
sentí, que me atreví
a alargar el recorrido para
comprobarlo.
Lo hice para ti
manifestó en un susurro-
porque sé que te encanta y me hace
sentir mas mujer.
Ahora fue ella,
se veía en su rostro la felicidad
y con desespero se lanzó a mis brazos
buscando mis labios para completar una dicha
que sabía compartiríamos; y yo la premie con mil besos.
DERECHOS RESERVADOS.HEJARAN